Libro supuestamente continuador de la Odisea de Homero, aunque escrito casi 2500 años después. Fue publicado en 1699. El autor fue un teólogo y obispo francés del siglo XVII contemporáneo de Luis XIV, el famoso rey Sol, con el que fue muy crítico. La descripción de la "odisea" del hijo de Ulises buscando a su padre comparte con la Odisea personajes como la ninfa Calipso, entre otros. El tono del libro es grandilocuente, lleno de largas frases y de carácter moralizador: pretendía servir para la educación del nieto de Luis XIV. Más que una novela al uso parece un poema épico con momentos bélicos que recuerdan a la Ilíada y otros más aventureros cercanos a la Odisea. Para mí uno de los momentos más interesantes es el descenso al Hades donde se encuentra Telémaco con sombras de difuntos que le aleccionan sobre los peligros del abuso del poder y de prestar oídos a la lisonja. He aquí una muestra:
“Llegó Telémaco finalmente a donde se hallaban los reyes condenados por haber abusado de su poder. Presentábales una furia vengadora un espejo donde veían la deformidad de sus vicios, su vanidad grosera y codiciosa de los más ridículos elogios, su rigor para con los hombres cuya felicidad debieron hacer, su indiferencia a la virtud, su temor de escuchar la verdad, su inclinación a los hombres viles y lisonjeros, su molicie y negligencia, su injusta desconfianza, su fausto y excesiva magnificencia a expensas de los pueblos, su ambición por adquirir una vana y escasa gloria a costa de la sangre de los ciudadanos; y por último, su crueldad que apetecía diariamente nuevas delicias entre las lágrimas y desesperación de tantos infelices. ”
Este tipo de referencias posiblemente molestaron al monarca reinante que como buen comedor de ajos se picó, por lo que Fenelon cayó en desgracia en la corte de Versalles.
En resumen, el libro hay que entenderlo como una guía del buen príncipe, un antimaquiavelo. Pondera las virtudes del justo medio, de no caer en el exceso, la moderación, la evitación del lujo y de la lisonja, la preparación para la guerra sólo con fines defensivos, etc.
Se lee sorprendentemente bien y puede ser un buen complemento de los poemas homéricos, aunque a un nivel muy inferior, éstos carecen del carácter continua y a veces cansinamente moralizante de este Telémaco.