De Foucault se suelen citar incansablemente (de hecho, cansadoramente, agotadoramente) sus otros textos más famosos ("Vigilar y castigar" entre el top, sin duda, y con razón: es incisivo y metódico, pero también asombroso, casi espectacular, rayano en el morbo). Es una lástima que este sea un texto no muy tenido en cuenta cuando se habla de Foucault más allá del ámbito académico, pues se le recuerda con más interés como el filósofo que nos dijo que no podíamos hacer nada, que ya todo estaba hecho sobre nosotros, y que la minucia de nuestra vida estaba decretada de antemano. Una lectura simplista de sus textos.
"La hermenéutica del sujeto" –como lo explica detalladamente Frederic Pons en la "Situación del curso" que cierra esta edición– es no tanto un giro sino una radicalización de las ideas anteriores de Foucault. Para él mismo, su búsqueda filosófica (más allá del falso epíteto de "filósofo del poder") estuvo siempre centrada en la relación entre (formas de construcción de) sujeto y verdad. Y este curso en el Collège de France es una gran indagación sobre tal relación.
Aunque sí me quedó faltando más reflexión explícita sobre esto. La mayor parte del curso es un minucioso análisis textual de un gran corpus de textos de filosofía estoica, epicúrea, etc. (de los imperiales siglos I y II, especialmente), en los que Foucault encuentra toda una serie de prácticas de sí, es decir, formas muy materiales en las que se fue construyendo una idea y un modo de sujeto particular: el sujeto que se hace a sí mismo. Por esto, Foucault se centra más en dejar clarísimo su material, sus argumentos, y menos en desarrollar las implicaciones más abstractas (aunque en la última clase se atreva a decir que el curso quizá fue "demasiado abstracto": ¿a lo bien?). Solo las últimas páginas desarrollan con cierta extensión lo que significa para la historia del pensamiento occidental que podamos rastrear una relación tan estrecha entre formas de construcción de sí y regímenes de verdad, es decir, entre cierta clase particular de sujetos y cierta forma de comprender "el mundo" o "la realidad". Aunque no lo menciona sino un par de veces (solo en tres páginas, si le hacemos caso al índice analítico al final del volumen), es evidente que su indagación es de corte heideggeriano: es en el "subjectum" que descansa la "verdad"; aunque Foucault, en contra de Heidegger, crea profundamente en el poder liberador de la subjetivación.
Es un libro lindísimo, que además nos permite (yo no había leído ninguno de sus cursos) acercarnos a un pensamiento vivo, que de forma muy notoria se va desarrollando a medida que pasan las clases, que pasan los días (alguna vez, incluso, llega a clase a contar con entusiasmo que la semana anterior había leído un texto que no conocía y que traía a la discusión). También por eso, un pensamiento no muy sistemático, más "orgánico", que muchas veces abre caminos para dejarlos abiertos, hace comentarios brillantes al aire y propone investigaciones que nunca lleva a cabo. Como experiencia de lectura, es precisamente su naturaleza viva –de letra leída– la que más llama la atención; aunque Foucault no solía improvisar mucho en clase más allá del texto que tenía para leer, su discurso rebasa la escritura y el contraste con sus libros escritos es brutal.
En fin, me encantó y me deslumbró.