Termino de leer Chubasco, la segunda novela de Cielo Latini, y me quedo con una sensación bastante rara:
Por un lado, me resultó entretenido, aunque objetivamente hubo varias cosas que me disgustaron.
Por otro lado, las críticas recurrentes que había leído sobre este libro, tras leerlo, en general me parecen inapropiadas o falsas, pero sin embargo encontré en él otras cuestiones que sí me parecieron muy criticables, y que no vi reseñadas por nadie (al menos hasta ahora).
Mi conclusión es que se trata de un libro poco equilibrado, con algunos puntos muy muy altos, y otros en los que hace agua por donde se lo mire. Por eso también resulta difícil de calificar.
Dos aclaraciones:
Primero: Esta será una reseña un poco polémica, así que si leíste el libro y tuviste una impresión diferente, tu comentario es más que bienvenido.
Segundo: seguramente me extienda un poco más que en otras reseñas. Siento que tengo mucho que comentar sobre el libro, y eso seguramente implique la presencia de algunos spoilers. Trataré de evitarlos todo lo que pueda, pero están avisados. Si no leyeron el libro, posiblemente no les convenga leer mi reseña.
UN ARRANQUE A PURA INCOHERENCIA
El libro comienza con una especie de advertencia, que básicamente se podría resumir en: lo que se cuenta en este libro no es totalmente inventado. Jari (la protagonista) existe, y esta es su historia. Afirmación que, a la luz de las siguientes páginas, resulta poco creíble (y me quedo corto). Son demasiadas las inconsistencias en la historia como para considerarla verídica. Personalmente, creo que Jari no es más real que Cide Hamete Benengeli, el supuesto historiador árabe a quien Cervantes atribuye la escritura de las aventuras de Don Quijote.
Luego empieza la novela propiamente dicha, y tras las primeras 20 páginas ya quería tirar el libro por la ventana. Es tal el número de contradicciones y absurdos que pueblan el primer capítulo, que me imaginé que leía la primera novela de Latini, que se llama, precisamente, Abzurdah.
Un par de ejemplos:
1- De entrada nos dice que su familia pertenece a la iglesia Adventista, y apenas en la página siguiente relata un diálogo en el que dos adventistas le preguntan si quiere bailar en la celebración de fin de año. Parece algo intrascendente, pero cualquiera que haya tenido cierto trato con adventistas, una de las primeras cosas que aprende es: LOS ADVENTISTAS NO BAILAN. Y no es que no les guste; su religión lo prohíbe. Así que todo ese diálogo es un completo absurdo. Vamos, que si tu personaje pertenece a una determinada religión, informarse un poco no costaba tanto.
2- Como si lo anterior fuera poco, casi enseguida nos habla de sus padres: él es estadounidense y ella uruguaya. Por eso, nos dice después, “cada tanto se le escapa un ‘tú”. ¿Quééé? Saber sobre las costumbres adventistas podía requerir una mínima investigación, pero cualquier argentino que no viva en un tupper sabe que en Uruguay -al otro lado del charco, como decimos- también se habla de “vos”. El voseo es rioplatense, no solo de Argentina. Un sinsentido atrás del otro.
Son detalles, pero que molestan. Le sacan verosimilitud a la historia, y eso hace que no la puedas seguir leyendo de la misma manera. Además, son disparates tan obvios, tan evidentes, que se me llegó a ocurrir que no fueran errores, sino hechos a propósito; como una especie de guiño a los lectores, una forma de decirles: “lo que te dije antes no era cierto, eh, esta historia es pura imaginación”. Además, me chocaba que una editorial como Planeta le hubiera publicado la novela así, sin corregirle nada. Se supone que tienen correctores; gente a la que le pagan para revisar los libros y evitar que ese tipo de incoherencia llegue a las librerías.
Pero es demasiado complicado. ¿Para qué vas a dar una explicación que nadie te pidió, para después deslizar sutiles indicaciones de que era mentira? Demasiado enrevesado todo, y sin ninguna necesidad. Así que no; supongo que los “errores” solo son eso: errores, sin atenuantes ni justificaciones.
Todo eso ocurre en menos de diez páginas. Quedaban casi doscientas. Pero resistí mi primer impulso de devolver el libro a su estantería y continué leyendo, Y para mi sorpresa, la cosa empezó a mejorar.
UNOS CUANTOS PUNTOS ALTOS
Como dije, hay cosas de la novela que me pareció que estaban bastante bien hechas. Por ejemplo, la construcción psicológica del personaje principal, e incluso de los secundarios, es excelente. Mientras leía, me iba desesperando con las actitudes de Jari. Me daban ganas de matarla.
Otro es el vocabulario. Realmente, la Jari de la ficción habla como lo haría una chica de esa edad. Incluso los diálogos por correo electrónico y Messenger están hechos con un realismo impresionante.
Esas dos cosas, la construcción de los personajes y el estilo de la narración y los diálogos, son las que terminan sacando adelante la novela, las que la vuelven entretenida y atrapante.
Además, toca ciertos temas que son muy interesantes: como las familias religiosas que reprimen mucho a sus hijos en lo sexual terminan generando un efecto contrario al deseado; o cómo de ese tipo de familias suelen salir personas poco preparadas para relacionarse social y afectivamente con los que los rodean (especialmente fuera del círculo de su religión); la obsesión enfermiza; la depresión; etc. Cosas que me parece bien que sean abordadas desde la literatura, especialmente (en el caso de las enfermedades psiquiátricas) desde la mirada de quien las padece.
CRITICANDO CRITICAS
Hay dos críticas que se repetían mucho en otras reseñas y comentarios que leí sobre la novela, y me llaman poderosamente la atención:
1-La primera gran crítica es que Chubascos está muy mal escrita. Leí muchas reseñas que dicen eso. Incluso hasta con mayúsculas: ESTA MUY MAL ESCRITA. Uno se queda esperando el “porque…” Un “porque” que no llega, ya que generalmente estos críticos lanzan la frase, como si fuera una verdad tan evidente que se explica sola, y no dan ningún tipo de justificación.
En verdad, no creo que sea un libro mal escrito. No es ese el problema. No encontré ninguno de los errores de redacción que se suelen ver con más frecuencia en los escritores inexpertos, y que son el pan de cada día en Wattpad, por ejemplo.
Si en Chubascos Latini no escribe mal, sí hace cosas raras. Y a primera vista esas cosas raras tranquilamente pueden pasar como mala redacción.
Un ejemplo es el de los diálogos. Al comienzo de la novela, los pocos diálogos presenciales (la mayoría de las conversaciones son por Messenger) son escritos de forma convencional: verbo de decir, dos puntos, raya de diálogo, etc. Pero transcurrida media novela, de pronto cambia el estilo y empieza a inundarnos de diálogos a lo Saramago, alternando las voces sin ningún signo de puntuación que las separe. Es un cambio que sorprende, por lo brusco y porque no se ve ninguna justificación para el mismo. Quizás sea una forma de representar la mente de su narradora, cada vez más acelerada, más caótica. Se pueden hacer muchas interpretaciones, pero ninguna parece suficiente para justificar este cambio.
Otra cosa que choca a algunos lectores es cierto “abuso” -así lo entienden sus críticos- en el uso de los diálogos virtuales (recurso que también utilizaba en Abzurdah, según he leído). La verdad que yo no lo percibí así. La protagonista es una adolescente, y las redes sociales y aplicaciones de mensajería están muy presentes en los chicos de esa edad; parece obvio que también lo estén en la novela.
Algo parecido pasa con las referencias constantes a canciones populares. Puede ser un poco molesto para el lector -sobre todo si no conoce la mayoría de los temas- pero si uno se pone en la cabeza de la narradora, es natural que este recurso aparezca. Y eso no hace a una mala escritura, por el contrario, es uno de los recursos que hacen más verosímil el relato.
2. Otra crítica que leí mucho -y esta sí me parece que no tiene pies ni cabeza- es que la novela romantiza las relaciones tóxicas y abusivas. A ver, gente, es como decir que Lolita de Navokov romantiza la pedofilia; o el Informe sobre ciegos de Sábato es una apología de la discafobia, o discriminación hacia las personas ciegas. Es ficción, gente, y antes de acusar a una novela de defender una determinada idea, siempre conviene fijarse bien de qué personaje sale esa supuesta defensa.
La protagonista de esta historia está mentalmente perturbada; eso creo que queda más que claro para cualquiera que haya leído el libro. Es incapaz de diferenciar entre una obsesión enfermiza y el amor, y naturalmente para ella son románticas cosas que para el 99,9% de nosotros son aberraciones (y que en algunos casos pasan la barrera de lo abusivo y hasta delictivo). Pero la novela no romantiza nada; lo único que hace es mostrar la distorsión de la realidad que sufren las personas con este tipo de padecimientos.
LO QUE NO ME GUSTO
Se nota que a la autora le interesaba contar una situación, y solo eso. Fuera de lo que pasa en la cabeza de su protagonista y la relación con su amiga Santina y los hombres que se van cruzando en su camino, el resto de la historia está construido con un descuido más que evidente. Eso hace que queden unos huecos argumentales tremendos, que también contribuyen a restarle verosimilitud.
Por ejemplo: a Jari sus padres la echan de casa cuando descubren las conversaciones picantes que intercambiaba con Salvador, así que se va a vivir a un departamento que pertenece a la familia. Hasta ahí todo muy lógico. Pero eso no afecta nada su standard de vida. Siempre tiene a mano champán y otras bebidas para emborracharse; se encuentra con su amiga a comer en Puerto Madero (una de las zonas más caras de Buenos Aires) y a todo esto no le conocemos una sola ocupación. Jamás trabaja. Se pasa las noches velando el sueño de Picasso y filmándolo en secreto y los días cocinando, pensando en Picasso y extrañando a Salvador… ¿De qué vive? Más tarde nos enteramos de que cuando la internaron en el psiquiátrico sus padres se negaron a pagar los gastos y se hizo cargo Santina, pero, ¿antes? ¿Hay que creer que los mismos padres que la echaron de casa por sus “perversiones” se siguieron ocupando de mantenerla y darle todos los gustos, así tenía todo el tiempo del mundo para dedicarse a caer en todas las tentaciones donde ellos no la pudieran controlar? Si les parece que esto no tiene el menor sentido, no le busquen la vuelta: no lo tiene.
EL FINAL
No puedo cerrar este análisis sin decir unas palabras del final. Es una de las partes más polémicas; hay quienes lo consideraron una maravilla y quienes lo odiaron con pasión. Es imposible no spoilearlo un poco, por lo tanto, ahora sí, los que no hayan leído el libro sigan viaje y sean felices con sus vidas.
A mí el final me gustó. Parece un poco rebuscado, pero está lejos de ser absurdo y tiene sentido en función de todo lo que venía pasando antes. Tuve una ex que se creó una cuanta falsa de Hi5, con fotos y todo, y se pasó más de un mes tirándome onda, para ver si caía y le era infiel… Así que no me resulta imposible aceptar que alguien hiciera lo que hizo Santina. Solo hace falta tener una mente muy retorcida y cierta habilidad para manejarse con las redes sociales.
Y también me sorprendió. Me imaginaba algo, porque ya era demasiado raro todo lo que venía pasando, pero la verdad que no esperaba exactamente esa resolución. Bien ahí.
Resumiendo todo, le pongo tres estrellas, pero creo que está un poquito más cerca de las cuatro que de las dos. Muchísimo más de lo que esperaba, sobre todo tras ese comienzo tan desalentador.