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Los años verdes
Yukio Mishima (1925-1970), de vida fulgurante y muerte espectacular haciéndose el «seppuku», es el autor que más ha hecho por introducir la literatura japonesa en Occidente. En la aridez de la posguerra, supo infundir nueva savia en el mundo literario de su época. Las tramas sólidas y consistentes de sus novelas, el profundo análisis psicológico de sus personajes y cierta dosis de humor en sus obras le hicieron ser muy leído fuera de Japón, al tiempo que se valoraba como típicamente japonés el poder sensual e imaginativo de su estilo y la atención al detalle. Para muchos críticos, Mishima, cuya forma de vivir y morir ha oscurecido el inmenso valor de su obra, es el novelista japonés más importante del siglo XX. Obra inédita en una lengua occidental, «Los años verdes» nos presenta una faz desconocida de Mishima. El amor y la estafa entrecruzan sus hilos hasta formar una sutil telaraña que atrapa al protagonista, Makoto Kawasaki —trasunto de un personaje real—, en una agonía psicológica y al lector en un intenso camino de iluminación. Makoto, víctima del ejercicio exacerbado del raciocinio, que de estafado se convierte en estafador, tiene claro que «hacer dinero nace solamente de una especie de negligencia y no es más que un momento en el proceso de investigación de la verdad». Una verdad autodestructora y sobrecogedora en el Japón de finales de los años 40.
264 pages, Paperback
First published January 1, 1950
About the author
Yukio Mishima
467 books10.1k followersYukio Mishima (三島 由紀夫) was born in Tokyo in 1925. He graduated from Tokyo Imperial University’s School of Jurisprudence in 1947. His first published book, The Forest in Full Bloom, appeared in 1944 and he established himself as a major author with Confessions of a Mask (1949). From then until his death he continued to publish novels, short stories, and plays each year. His crowning achievement, the Sea of Fertility tetralogy—which contains the novels Spring Snow (1969), Runaway Horses (1969), The Temple of Dawn (1970), and The Decay of the Angel (1971)—is considered one of the definitive works of twentieth-century Japanese fiction. In 1970, at the age of forty-five and the day after completing the last novel in the Fertility series, Mishima committed seppuku (ritual suicide)—a spectacular death that attracted worldwide attention.
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Displaying 1 - 30 of 61 reviews
January 22, 2026
Otra entrega de las maravillosas aventuras de un psicópata japonés. Esta vez tenemos al lobo de wall street en geta. Los años verdes es la historia de un prestamista usurero sin corazón ni escrúpulos con problemas para sentir algo que no sean los números. De un prestamista normal vamos.
El honor familiar, los impuestos o el consentimiento son parte de una larga lista de cosas que a Makoto se la pelan una barbaridad. Yukio Mishima vuelve a advertirnos veladamente que estudiar, y menos Filosofía, no puede llevarte a ningún sitio bueno.
La hombría, tal y como se entiende en el libro (y casi que el autor también) se ve representada no por abrir tarros ni matar cucarachas, sino por el hecho no sentir, de abstraerse en el racionalismo más puro. Para Makoto Kawasaki, acostumbrado a reprimir sus impulsos desde pequeño, cualquier cosa que te haga sobreponerse a tus sentimientos y actuar en pos de la lógica será un ejemplo de ser mejor que los demás. Entre él y los podcasts de hombres solo hay el acceso a un micrófono.
No me ha terminado de convencer porque creo que el inicio donde cuenta esta transición es un poco mareante, hay una desconexión entre el pequeño Makoto humano y el businessman adicto a las vírgenes y los préstamos con cláusulas ocultas que no termino de entender (aunque puede que la II Guerra mundial ayude). Sin embargo un sólido 7/10 me encanta leer personajes así de psicópatas y abstraídos y no sólo encontrármelos trabajando.
PD: Qué barbaridad lo buena que es la traducción con sus notas, un 10 para Alianza
El honor familiar, los impuestos o el consentimiento son parte de una larga lista de cosas que a Makoto se la pelan una barbaridad. Yukio Mishima vuelve a advertirnos veladamente que estudiar, y menos Filosofía, no puede llevarte a ningún sitio bueno.
La hombría, tal y como se entiende en el libro (y casi que el autor también) se ve representada no por abrir tarros ni matar cucarachas, sino por el hecho no sentir, de abstraerse en el racionalismo más puro. Para Makoto Kawasaki, acostumbrado a reprimir sus impulsos desde pequeño, cualquier cosa que te haga sobreponerse a tus sentimientos y actuar en pos de la lógica será un ejemplo de ser mejor que los demás. Entre él y los podcasts de hombres solo hay el acceso a un micrófono.
No me ha terminado de convencer porque creo que el inicio donde cuenta esta transición es un poco mareante, hay una desconexión entre el pequeño Makoto humano y el businessman adicto a las vírgenes y los préstamos con cláusulas ocultas que no termino de entender (aunque puede que la II Guerra mundial ayude). Sin embargo un sólido 7/10 me encanta leer personajes así de psicópatas y abstraídos y no sólo encontrármelos trabajando.
PD: Qué barbaridad lo buena que es la traducción con sus notas, un 10 para Alianza
April 27, 2023
Mishima es, sin duda, uno de mis autores favoritos, y hasta este momento todos los libros que había leído de él me habían gustado mucho, e incluso pude sacar una lectura satisfactoria de alguno por ahí que me gustó algo menos. Sus personajes, casi siempre perturbados hasta límites imposibles, captaban mi atención desde la primera página hasta la última. Mediante ellos, el lector puede conocer un poquito al propio autor, a través de los dilemas, de los pensamientos y las inseguridades de sus personajes. Suele parecerme también muy interesante el contexto social de la época y lo crítico que se muestra siempre Mishima en todas sus obras. Sin embargo, aunque en “Los años verdes” podemos vislumbrar estos elementos, no están ni la mitad de bien trabajados que en otras novelas. Mi primer batacazo con el gran Mishima ha llegado, y no puedo evitar sentir pena.
En “Los años verdes” conoceremos a Makoto, un niño proveniente de una familia acomodada, que ya sea por ese nivel de vida o por algo innato en él, no le encuentra sentido a nada, no consigue sentir estímulo ante ninguna cosa. Sin embargo, rápidamente descubrirá que siente placer desafiando a los demás, haciendo justo lo contrario que cualquier persona espera o desea. En el desafio y, posteriormente, en el daño al prójimo, Makoto encuentra un regocijo que no creía posible, y llevará este adelante, sin importarle las posibles consecuencias.
Una cosa que me ha extrañado bastante es que el protagonista se nos vende constantemente como una persona marcada por su ideología nihilista, que imagino que será solo en la teoría, porque el muchacho disfruta como un niño pequeño con un juguete nuevo cuando logra humillar o maltratar a alguien. De nihilismo poco. El caso es que esta circunstancia no es mala en sí misma, en mi caso, es más bien al contrario. Disfruto mucho de esos protagonistas villanos, que llevan las historias a otro lugar. Me flipa esa sensación de despreciar a un personaje profundamente, pero que me resulte extremadamente interesante. Y es lo que pasa siempre con Mishima y sus crueles personajes, pero no ha sido el caso de “Los años verdes”.
Tanto la construcción de Makoto, como la de la historia, me resultan descafeinadas, como si no estuvieran del todo acabadas. Los personajes pasan todos sin pena y sin gloria, incluido el propio protagonista, que incluso haciendo las peores barbaridades, y mostrando imágenes especialmente explícitas y duras, lo único que despertaban en mí era hastío y deseos de llegar al final. Eso sí, se podría haber ahorrado algunas escenas, porque solo sirven para incomodar, no parecen tener otra finalidad. Además, ciertas partes de la obra me han parecido cansinas y soporíferas, y jamás pensé aburrirme leyendo un libro de Mishima, pero ocurrió.
Pese a todo, debo decir que es Mishima, y para mí eso siempre establece unos mínimos. Hay muchas reflexiones sobre la condición humana, que me han gustado mucho. También es posible ver un poquito del autor a través de su protagonista, pese a no terminar de cautivarme. El contexto de fondo es interesante, pero en comparación con otras de sus novelas, también queda menos dibujado. Y por supuesto, pese al tropiezo, pienso seguir leyendo toda la obra de Mishima, y dejaré este “Los años verdes” en una simple anécdota, un fallo lo tiene cualquiera y más dentro de una obra tan extensa como la del autor.
En “Los años verdes” conoceremos a Makoto, un niño proveniente de una familia acomodada, que ya sea por ese nivel de vida o por algo innato en él, no le encuentra sentido a nada, no consigue sentir estímulo ante ninguna cosa. Sin embargo, rápidamente descubrirá que siente placer desafiando a los demás, haciendo justo lo contrario que cualquier persona espera o desea. En el desafio y, posteriormente, en el daño al prójimo, Makoto encuentra un regocijo que no creía posible, y llevará este adelante, sin importarle las posibles consecuencias.
Una cosa que me ha extrañado bastante es que el protagonista se nos vende constantemente como una persona marcada por su ideología nihilista, que imagino que será solo en la teoría, porque el muchacho disfruta como un niño pequeño con un juguete nuevo cuando logra humillar o maltratar a alguien. De nihilismo poco. El caso es que esta circunstancia no es mala en sí misma, en mi caso, es más bien al contrario. Disfruto mucho de esos protagonistas villanos, que llevan las historias a otro lugar. Me flipa esa sensación de despreciar a un personaje profundamente, pero que me resulte extremadamente interesante. Y es lo que pasa siempre con Mishima y sus crueles personajes, pero no ha sido el caso de “Los años verdes”.
Tanto la construcción de Makoto, como la de la historia, me resultan descafeinadas, como si no estuvieran del todo acabadas. Los personajes pasan todos sin pena y sin gloria, incluido el propio protagonista, que incluso haciendo las peores barbaridades, y mostrando imágenes especialmente explícitas y duras, lo único que despertaban en mí era hastío y deseos de llegar al final. Eso sí, se podría haber ahorrado algunas escenas, porque solo sirven para incomodar, no parecen tener otra finalidad. Además, ciertas partes de la obra me han parecido cansinas y soporíferas, y jamás pensé aburrirme leyendo un libro de Mishima, pero ocurrió.
Pese a todo, debo decir que es Mishima, y para mí eso siempre establece unos mínimos. Hay muchas reflexiones sobre la condición humana, que me han gustado mucho. También es posible ver un poquito del autor a través de su protagonista, pese a no terminar de cautivarme. El contexto de fondo es interesante, pero en comparación con otras de sus novelas, también queda menos dibujado. Y por supuesto, pese al tropiezo, pienso seguir leyendo toda la obra de Mishima, y dejaré este “Los años verdes” en una simple anécdota, un fallo lo tiene cualquiera y más dentro de una obra tan extensa como la del autor.
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August 14, 2016No es la guerra mundial, si no las pequeñas guerras con las conciencias de sus familiares, amigos, amantes y conciudadanos lo que nos muestra a este ser inhumano y decadente en la victoria que significa acumular muchísimo dinero. ¿Será un héroe de su tiempo?
March 6, 2020
Después de haber leído el color prohibido hace ya seis años, pude comprar otro libro de Yukio Mishima. Comencé el libro sin saber absolutamente nada, ya que el adquirirlo fue por el puro nombre del autor y no por el título.
La forma tan auto destructiva en la que el protagonista se va moviendo y como el pasado influye tanto conforme vamos creciendo, fue lo que me maravillo y, tantas reflexiones cotidianas que nos hacen tomar la decisión de llevar una vida llena de drama o una vida sin sentido alguno.
La forma tan auto destructiva en la que el protagonista se va moviendo y como el pasado influye tanto conforme vamos creciendo, fue lo que me maravillo y, tantas reflexiones cotidianas que nos hacen tomar la decisión de llevar una vida llena de drama o una vida sin sentido alguno.
May 24, 2014
Yukio Mishima es uno de mis autores favoritos, sólo por detrás de Hermann Hesse, y procuro leer al menos un libro suyo al año. En esta ocasión tocó Los años verdes, título que le va bien tanto a la historia como a la época en la que fue escrito, pues fue de sus primeros trabajos.
Mishima es uno de esos autores que tenía un gran entendimiento de la naturaleza humana y habla de ella sin contemplación alguna y en mi opinión, es como si a veces te gritara a la cara todos tus defectos. Es como si pudiera desmenuzar las razones que hay detrás de tu forma de ser y viera lo más oscuro y perverso.
Es por ello que sus libros son complicados y muy pesados. Es en cierto modo como enfrentarse con un espejo. Por todo eso, sus personajes son difíciles de encasillar, son perversos y obsesivos, y tienen objetivos muy marcados. En este caso, Makoto es una persona muy inteligente, casi un genio, pero con una fijación con su padre que hace que todas sus decisiones estén en función de él.
Para leer más: https://bitviajera.blogspot.com/2014/...
Mishima es uno de esos autores que tenía un gran entendimiento de la naturaleza humana y habla de ella sin contemplación alguna y en mi opinión, es como si a veces te gritara a la cara todos tus defectos. Es como si pudiera desmenuzar las razones que hay detrás de tu forma de ser y viera lo más oscuro y perverso.
Es por ello que sus libros son complicados y muy pesados. Es en cierto modo como enfrentarse con un espejo. Por todo eso, sus personajes son difíciles de encasillar, son perversos y obsesivos, y tienen objetivos muy marcados. En este caso, Makoto es una persona muy inteligente, casi un genio, pero con una fijación con su padre que hace que todas sus decisiones estén en función de él.
Para leer más: https://bitviajera.blogspot.com/2014/...
January 11, 2021
Terzo libro dell'anno e terzo libro che amo molto. Ho letto solo due libri di Mishima a distanza di qualche mese, e mentre in Trastulli di animali la storia ruotava intorno al non detto e all'incomunicabilità, ho trovato molto interessante come ne L'età verde tutte le prospettive siano non solo esplicite ma anche illustrate nel dettaglio dall'autore (mi ha incuriosito in particolare la parte in cui viene spiegata la teoria di Makoto sulla riforma del diritto penale). Mi meraviglia sapere che Mishima sia stato un autore così prolisso e veloce nel scrivere opere così stilisticamente esatte (lui però commentò questo libro dicendosi non soddisfatto perché appunto scritto troppo "di getto"). Tratto da una storia vera, alcuni elementi lo rendono quasi autobiografico (forse per questo così sentito). Bellissima edizione con nota fotografica.
September 9, 2017
Non il mio libro di Mishima preferito, ma lui resta sempre una lettura emozionante. Si tratta, è vero, di un romanzo giovanile: lo stile è ancora un po' acerbo, meno intimo di quello utilizzato in "Confessioni di una maschera" e meno emotivo.
Ciò è funzionale alla natura del racconto, in particolare al protagonista stesso (un perfetto esempio di "crudeltà innocente", di quelli cari a Mishima, come sarà per dire anche il Yuichi di "Colori proibiti"), che in nome della razionalità vive. Forgiato dal rapporto contrastante prima col padre e poi con la madre, Makoto trascorre la vita tentando di infrangere il muro di vetro che lo separa dal reale e lo fa, sostanzialmente, recitando una parte. Fa da sfondo la Tokyo ancora ferita dalla guerra, che cerca con tutte le forze di rialzarsi in piedi, culla di speranze e di illusioni infrante. Nota di merito per il finale che mostra già il grande equilibrio che caratterizzerà il Mishima maturo.
Malgrado dunque lo stile più acerbo, negli ultimi capitoli emerge la mano del grande scrittore: li ho trovati due punte di eccellenza per composizione e struttura, nonché per potenza evocativa ed emozionale.
Il romanzo è interessante anche perché lascia salire in superficie l'ennesima sfaccettatura del prisma-Mishima: quella dei suoi anni da studente universitario. In ogni suo romanzo si riesce a ritrovare un lato diverso del suo vissuto, come se si "leggesse" un puzzle, ed è anche questo che mi fa amare tanto Mishima. Un autore che, a ben vedere, o si ama o si odia.
Romanzo dunque che si colloca non fra i miei preferiti della sua produzione, ma per una pura questione di tematica: fra quelle che Mishima ha affrontato ne preferisco altre. Lettura comunque assolutamente consigliata, fosse anche solo per gli ultimi due stupendi capitoli, veri gioielli, e per il suo essere davvero elegia indimenticabile di un'epoca effimera.
Ciò è funzionale alla natura del racconto, in particolare al protagonista stesso (un perfetto esempio di "crudeltà innocente", di quelli cari a Mishima, come sarà per dire anche il Yuichi di "Colori proibiti"), che in nome della razionalità vive. Forgiato dal rapporto contrastante prima col padre e poi con la madre, Makoto trascorre la vita tentando di infrangere il muro di vetro che lo separa dal reale e lo fa, sostanzialmente, recitando una parte. Fa da sfondo la Tokyo ancora ferita dalla guerra, che cerca con tutte le forze di rialzarsi in piedi, culla di speranze e di illusioni infrante. Nota di merito per il finale che mostra già il grande equilibrio che caratterizzerà il Mishima maturo.
Malgrado dunque lo stile più acerbo, negli ultimi capitoli emerge la mano del grande scrittore: li ho trovati due punte di eccellenza per composizione e struttura, nonché per potenza evocativa ed emozionale.
Il romanzo è interessante anche perché lascia salire in superficie l'ennesima sfaccettatura del prisma-Mishima: quella dei suoi anni da studente universitario. In ogni suo romanzo si riesce a ritrovare un lato diverso del suo vissuto, come se si "leggesse" un puzzle, ed è anche questo che mi fa amare tanto Mishima. Un autore che, a ben vedere, o si ama o si odia.
Romanzo dunque che si colloca non fra i miei preferiti della sua produzione, ma per una pura questione di tematica: fra quelle che Mishima ha affrontato ne preferisco altre. Lettura comunque assolutamente consigliata, fosse anche solo per gli ultimi due stupendi capitoli, veri gioielli, e per il suo essere davvero elegia indimenticabile di un'epoca effimera.
July 17, 2017
Como últimamente, el estilo me encanta pero la historia también me ha parecido bastante floja.
Creo que a nivel de imaginación se quedó en los 5 libros famosos que tiene y el resto tiene pinta de morralla. Bien escrita, pero historias mediocres al fin y al cabo... aunque todavía me tengo que leer alguno más para poder afirmarlo.
A la historia le daría un 2, pero el estilo un 4.
Creo que a nivel de imaginación se quedó en los 5 libros famosos que tiene y el resto tiene pinta de morralla. Bien escrita, pero historias mediocres al fin y al cabo... aunque todavía me tengo que leer alguno más para poder afirmarlo.
A la historia le daría un 2, pero el estilo un 4.
February 2, 2022
Conflittuale e riflessivo. Non sono sicura di aver compreso tutto quello che Mishima voleva comunicare con questo libro ma ci ho colto molte riflessioni e insegnamenti.
Questo romanzo è complesso e allo stesso tempo semplice, perché nascosto fra le metafore e le allegorie c'è semplicemente l'animo umano.
Questo romanzo è complesso e allo stesso tempo semplice, perché nascosto fra le metafore e le allegorie c'è semplicemente l'animo umano.
January 23, 2020
Con una magnífica traducción, la mente a la que nos adentramos resulta en ocasiones muy interesante y en otras muy tediosa.
March 19, 2023
La novela «Los años verdes» del renombrado escritor japonés Yukio Mishima, publicada en 1951, es un libro de 230 páginas de ficción contemporánea que cuenta la historia del joven y brillante Makoto, obsesionado con el pasado y particularmente con las desavenencias que tuvo con su padre.
Lo que más me ha impresionado de esta obra es la prosa exquisita de Mishima y la profundidad del personaje principal. Makoto es odioso, carece de empatía y se sumerge en una espiral de autodestrucción a medida que crece. El autor ofrece una reflexión sobre la vida y el individuo en un inicio denso, que se revela como una invitación a la introspección y al análisis. Esta obra no es adecuada para cualquier lector, sino que está destinada a los apasionados de la literatura japonesa y de las narrativas complejas y profundas.
En resumen, «Los años verdes» es una obra literaria intensa y conmovedora que cautivará a los amantes de la literatura japonesa. La habilidad del autor para retratar la psicología del personaje principal y para plasmar sus pensamientos en una prosa sublime es verdaderamente admirable. Este libro no dejará indiferente a nadie y se ha ganado un lugar destacado en el canon literario japonés.
Lo que más me ha impresionado de esta obra es la prosa exquisita de Mishima y la profundidad del personaje principal. Makoto es odioso, carece de empatía y se sumerge en una espiral de autodestrucción a medida que crece. El autor ofrece una reflexión sobre la vida y el individuo en un inicio denso, que se revela como una invitación a la introspección y al análisis. Esta obra no es adecuada para cualquier lector, sino que está destinada a los apasionados de la literatura japonesa y de las narrativas complejas y profundas.
En resumen, «Los años verdes» es una obra literaria intensa y conmovedora que cautivará a los amantes de la literatura japonesa. La habilidad del autor para retratar la psicología del personaje principal y para plasmar sus pensamientos en una prosa sublime es verdaderamente admirable. Este libro no dejará indiferente a nadie y se ha ganado un lugar destacado en el canon literario japonés.
December 3, 2023
《Así, el odio entre padre e hijo, entre dos cobardes incapaces de sincerarse el uno con el otro, se asemejaba a la escena de dos viajeros que nunca se habían visto antes y que se ponen a discutir por cualquier trivialidad sin saber que, un poco más tarde, cuando lleguen a su destino, van a ser presentados por un conocido común》
April 5, 2015
Aún no estoy segura de qué es lo que este libro me hace sentir. Es lo primero que leo de Mishima y si algo me deja es con ganas de leer más de su obra, para ver cómo son el resto de sus libros. De éste en particular sólo puedo decir que Makoto tiene unos pensamientos y reflexiones bien locas.
November 24, 2023
Otro personaje creado por Mishima que usa para mostrar su carácter, pero esta obra me parece que se queda a medio camino entre la narrativa y el ensayo. Meh.
May 14, 2019
Jolines!!!,vaya con con este escritor. Es el primer libro que leo suyo y sé que leeré más. El libro es casi un pensamiento filosófico de un personaje que no solo es misógeno, si no que añora las tradiciones del japón anteriores a su industrialización. No se adapta a la nueva sociedad del dinero y va hundiendo a su personaje en todo lo que significa el hurto y estafa a los ciudadanos de la nueva sociedad japonesa. Ciudadanos a los que considera analfabetos y pueriles. El tratamiento que da a la mujer mejor leerlo, desde codiciosas del dinero, a la sumisa del marido como en el caso de su madre. A lo largo del libro hay una crítica a toda sociedad ajena a la japonesa tradicional. Critica que parece surgir a partir de la derrota de Japón en la segunda guerra mundial. Un alegato anti-capitalista frente a la espiritualidad.
La verdad es que el libro da que pensar si no nos quedamos con la idea de un simple personaje egoísta y antisocial. Un libro que tendré que al menos yo quisiera leer una segunda vez más tranquilamente. A lo mejor lo hago
La verdad es que el libro da que pensar si no nos quedamos con la idea de un simple personaje egoísta y antisocial. Un libro que tendré que al menos yo quisiera leer una segunda vez más tranquilamente. A lo mejor lo hago
August 6, 2024
Bastante malón mi yukio, se quedó a medias.
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January 28, 2026Una cagada.
November 30, 2020
Siempre me llaman la atención las novelas psicológicas y/o existencialistas, así como las novelas japonesas, ahora me di la oportunidad de leer a Yukio Mishima. Una novela ambientada en el Japón en los tiempos previos a la 2ª. Guerra Mundial, con una trama sencilla pero excelentemente bien desarrollada conocemos la vida de Makoto Kawasaki quien desde niño tiene en su padre una figura de mucha autoridad y presión que define su carácter en la vida adulta. Una historia que nos muestra la fuerte exigencia social que se tenía en la sociedad japonesa de inicios del siglo XX, una época de mucha inestabilidad social y política en donde la clase media alta tenía prácticamente la obligación no solo de estudiar sino además tener una carrera y un empleo “honorable” lo cual era doblemente complicado con la situación del país en donde se vieron asolados primero por la guerra contra China y posteriormente la Guerra mundial. Una historia donde todos los personajes se comportan de una forma real, creíble, el autor construyó personajes muy auténticos que van creciendo y evolucionando durante la historia, el protagonista se convierte en un existencialista y encontramos historia está llena de reflexiones duras, críticas e incluso por momentos pueden mostrar hastío pero no dejan de ser muy contundentes y hasta por momentos muy filosóficas, haciendo una crítica a los sistemas económicos y políticos. También hace una crítica a las relaciones de pareja, muestra a un protagonista que sufre mucho para lograr establecer una relación y cómo se lucha en una especie de mercado competitivo donde la economía, la oferta y la demanda influyen en la selección de una pareja y cómo cualquier ser humano puede dejarse llevar por situaciones deshonestas y que al final lastiman a otros en la búsqueda de la llamada felicidad. Una narrativa fluida, sencilla pero brillante, realmente es una muy buena novela que a pesar del carácter misógino y nihilista del protagonista nos muestra como todos los seres humanos somos producto de nuestras decisiones tomadas en el día a día pero también de las circunstancias que nos rodean. Fue una grata sorpresa descubrir a este escritor.
January 5, 2023
Makoto Kawasaki no encaja. Nacido en una buena familia, no tiene sentido que su camino se descarrile, pero el resentimiento hacia su padre y su antipatía serán algo con lo que siempre cargara. Su vida se ira en picada luego de su regreso de la segunda guerra mundial.
Primer acercamiento con Mishima y no cumplió mis expectativas. Creí que me iba a encontrar con una obra que me dejase reflexionando, pero no paso de un par de frases y la historia me quedo floja. Tampoco me parecio sorprendente su escritura.
Makoto, el protagonista, y su historia me atraparon al inicio. Me atraía ver como el odio hacia a su padre iba a crecer, pero al final no creo que lo llegase a odiar, solo quería molestarlo y sentirse superior a él. Se podría decir que su infancia y adolescencia me interesaron más ya que sentía latente este conflicto con su padre y era cercana a sus vivencias, entonces cuando regreso de la guerra, el cambio fue tan abrupto y poco explicado que no me llegaron sus emociones apáticas ante la sociedad. Me habría gustado conocer su situación en la guerra, eso me abría hecho abrazar mas al personaje y comprender su rechazo a todo, en especial el hecho de destruir su vida.
Me pone un poco triste que este libro me haya quedado muy simple y que me haya generado mas indiferencia que otra cosa. Aun así quiero probar con sus libros mas famosos, siento que este no ha sido el mejor y que si no me arriesgo a leer otro podría arrepentirme.
Primer acercamiento con Mishima y no cumplió mis expectativas. Creí que me iba a encontrar con una obra que me dejase reflexionando, pero no paso de un par de frases y la historia me quedo floja. Tampoco me parecio sorprendente su escritura.
Makoto, el protagonista, y su historia me atraparon al inicio. Me atraía ver como el odio hacia a su padre iba a crecer, pero al final no creo que lo llegase a odiar, solo quería molestarlo y sentirse superior a él. Se podría decir que su infancia y adolescencia me interesaron más ya que sentía latente este conflicto con su padre y era cercana a sus vivencias, entonces cuando regreso de la guerra, el cambio fue tan abrupto y poco explicado que no me llegaron sus emociones apáticas ante la sociedad. Me habría gustado conocer su situación en la guerra, eso me abría hecho abrazar mas al personaje y comprender su rechazo a todo, en especial el hecho de destruir su vida.
Me pone un poco triste que este libro me haya quedado muy simple y que me haya generado mas indiferencia que otra cosa. Aun así quiero probar con sus libros mas famosos, siento que este no ha sido el mejor y que si no me arriesgo a leer otro podría arrepentirme.
February 21, 2015
The Green Years is the story of young Makoto Kawasaki, the book deals with his upbringing during the turbulent 1930's, his relationship with his strict father, the war (Mishima mostly skips it) and his young adult years in post-war, poverty ridden Japan. It's not one of his best works but it's still Mishima, worth reading if you're a fan. I don't think an english translation exists though, I hadn't heard of it until recently.
July 8, 2021
Quedé impactada por los personajes y la trama: la mujer descrita tanto como una mujer sumisa, casi invisible,la madre; o como una perversa mitómana, embaucadora y chantajista,la amante. El hombre misógino, autoritario, despota, el padre. El hijo ambicioso, perfeccionista, nihilista, insensible, indiferente a su entorno y con una sed de venganza hacia el padre que marca esa carrera en la que finalmente se autodestruye. Lecturas como esta me quitan el sueño!!!
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July 21, 2022"Si la gente desea tomarse la vida dramáticamente, entonces la misma vida nos exigirá que actuemos como en un drama. El problema es que de esa manera nos costará mucho trabajo tomarnos la vida como un drama, lo cual tiene dos razones. Una, que no es posible vivir un drama sin actuar, a pesar de esa ilusión tan humana de pensar que es posible tal cosa. La segunda razón es que la gente cree que esa ilusión es la vida misma."
June 14, 2022
" - A volte, senza sapere il perché... Ho come la sensazione di tenere tra le braccia un blocco di ghiaccio. E sotto il ghiaccio si nasconde il mio piccolo, caldo cuore di gattino, e allora la tenerezza mi vince e vorrei spezzare quel ghiaccio. Come possono coesistere in un essere umano due realtà così incompatibili tra loro come un animo sensibile e una gelida indifferenza? "
March 22, 2024
"Quando desideriamo contemplare la vita come se fosse un'opera teatrale, proprio allora essa ci costringe a recitare la nostra parte. E diviene arduo considerarla una finzione scenica a cui si assiste. Non è concesso vivere quel dramma senza essere un personaggio: ma noi chiamiamo <> l'illusione che questo sia possibile."
August 10, 2014
Los años verdes es diferente a lo que Mishima nos tiene acostumbrados. Sin embargo, tras esta interesante trama, se esconde la firma Mishima, que hace de sus historias auténticas piezas de arte.
May 28, 2024
Agridulce. Un "héroe" de su tiempo, si es que así se le puede considerar. Un lobo de Wall Street a la japonesa.
August 6, 2024
me pasa con Mishima lo mismo que con Nothomb (guardando las proporciones), me gusta mucho todo lo que leo. le amo
August 18, 2026
Debo confesar que he leído muchas veces a Yukio Mishima, y, sin embargo, jamás he podido (hasta ahora) terminar una sola novela suya.
No carezco del interés (tampoco, hasta entonces, de las responsabilidades que fueron aplazando la tarea siempre a medio camino), pero quizás sí de la paciencia para tolerar una prosa que, sin ser mala, no llega a ser buena. Diría, ante todo, que me parece aburrida, y tal aburrimiento —sino hastío— es consecuencia de una narrativa tendiente a una presunta «sobrerracionalización» que, deliberada, esmera la construcción de una personalidad protagonista víctima de su propia sensibilidad e inteligencia —aunque, para este caso, menos lo primero que lo segundo—, y lo problemático para mí radica en cómo esa verborrea de raciocinio aparente jamás llega a convencerme de su realidad, lo que es decir, no demuestra su propia existencia.
El protagonista, Makoto Kawasaki —una suerte de quimera de las figuras históricas del Mishima adolescente y el joven estafador de posguerra Akitsugu Yamazaki— es concebido como un individuo propenso y víctima de su inteligencia, pero sin que jamás la susodicha sea encarnada en las acciones del personaje, y más bien instalándosenos aquella creencia de su realidad a través de la mediación narrativa: una voz que no para de recordarnos sus capacidades, aún cuando sus acciones —quiero decir en el «acto» y no en los resúmenes de sus logros entregados sin más— no alcanzan las expectativas levantadas por la narración. En este sentido, el relato es débil porque apenas existe, socavada la trama por una voz juiciosa y a ratos aforística, abundando aquellas instancias en donde la prosa deja de ser vehículo de una historia para convertirse en la voz autoral esgrimiendo, entremedio, ideas personales de talante político y «filosófico», concernientes a multitud de temas —con una preponderancia curiosa en temas de género—, casi ninguna sin explayarse, soterrando la obra en un compendio de ideas sueltas, sin mucho lastre, acumuladas sobre sí y ausentes de perspicacia, asimismo de argumentos que se sostengan sobre su propio peso. La novela pareciera, en esta línea, adquirir un tono moralizante, al menos en su insistencia de esbozar ideas, juicios y valores, no mediante los personajes ni los conflictos, sino incrustados en la prosa acaso como una realidad objetiva que se nos exhibe a los lectores como una revelación fortuita: el escritor adquiere el papel de educador ante nuestros ojos, y nosotros estamos aquí para aprender de la infinita sapiencia que se nos entrega amablemente (aunque nadie lo haya pedido).
Siendo justos: el propio Mishima reconoció, pocos años después de su publicación, el poco valor de su novela: su desorden, hosquedad, sinsentido. Dijo que su cometido era redactar una novela más «abstracta», alejada de su «inclinación natural» (sea lo que sea que signifique eso), y que tanto la tarea como el resultado final fueron un fracaso. Yo creo, a lo menos, que si el evidente tono autobiográfico de la primera mitad de la obra, dirigida a los años de formación infantil y adolescente, no estuviera plagada de estas autoadulaciones de la personalidad protagonista, habría sido quizá más disfrutable de lo que, sorpresivamente, sí fue dentro de lo que pudo. Dentro de esto, es interesante la gradual incorporación que hace el autor de elementos históricos —concernientes a los albores de la Segunda Guerra Mundial— como elementos de fondo que van cobrando importancia por debajo de la mesa, aunque sin dejar de ser más curioso y conveniente aún ese salto temporal de seis años que hace la novela en su segunda parte, precisamente para saltarse todo el contexto de la Segunda Guerra Mundial, aunque la construcción que hace del Japón post-derrota en la posguerra inmediata es para mí lo más interesante del texto.
Sobre la edición crítica publicada por Cátedra, esta es, en cuanto tal, bastante débil: la primera mitad de la introducción, relativa al panorama literario japonés, la incorporación de Mishima y sus tres etapas, es un excelente material para anteceder la lectura; sobre la segunda mitad, dedicada a analizar la obra (temas, motivos, personajes, estructura, etc.), es un intento desesperado de justificar la traducción de la obra, teniendo poco y nada que decir, lo cual no es sorpresivo considerando lo tosco de la novela, y preguntándose uno, entonces, por qué decidieron proceder con la publicación de una edición crítica de este texto, sino por hacer dinero fácil. Por lo demás, muchas de las notas a pie de página sobran. Las de carácter histórico son valiosas; las geográficas, no tanto. Hay, además, algunas que explican aspectos que el propio lector puede suponer por sí mismo en la marcha, así como remisiones a episodios futuros y pasados que, nuevamente, son prescindibles, además de mutilar la experiencia lectora. Es, con todo, un intento de forzar un aparato crítico a fin de dar razón a la publicación de una obra menor, considerada de las más irrelevantes y menos logradas dentro del Mishima temprano, como la propia introducción de Carlos Rubio reconoce y el despliegue de la novela corrobora.
Como punto final, qué detallazo por parte de Cátedra que la portada ponga casi por subtítulo «Edición de Carlos Rubio» cuando la traducción es, asimismo, de Rumi Sato. Entiendo que aquello responde a la pertenencia del aparato crítico a él, siendo el «punto fuerte» de la editorial y todas sus ediciones. Sin embargo, tampoco hubiera costado entregar más crédito.
No carezco del interés (tampoco, hasta entonces, de las responsabilidades que fueron aplazando la tarea siempre a medio camino), pero quizás sí de la paciencia para tolerar una prosa que, sin ser mala, no llega a ser buena. Diría, ante todo, que me parece aburrida, y tal aburrimiento —sino hastío— es consecuencia de una narrativa tendiente a una presunta «sobrerracionalización» que, deliberada, esmera la construcción de una personalidad protagonista víctima de su propia sensibilidad e inteligencia —aunque, para este caso, menos lo primero que lo segundo—, y lo problemático para mí radica en cómo esa verborrea de raciocinio aparente jamás llega a convencerme de su realidad, lo que es decir, no demuestra su propia existencia.
El protagonista, Makoto Kawasaki —una suerte de quimera de las figuras históricas del Mishima adolescente y el joven estafador de posguerra Akitsugu Yamazaki— es concebido como un individuo propenso y víctima de su inteligencia, pero sin que jamás la susodicha sea encarnada en las acciones del personaje, y más bien instalándosenos aquella creencia de su realidad a través de la mediación narrativa: una voz que no para de recordarnos sus capacidades, aún cuando sus acciones —quiero decir en el «acto» y no en los resúmenes de sus logros entregados sin más— no alcanzan las expectativas levantadas por la narración. En este sentido, el relato es débil porque apenas existe, socavada la trama por una voz juiciosa y a ratos aforística, abundando aquellas instancias en donde la prosa deja de ser vehículo de una historia para convertirse en la voz autoral esgrimiendo, entremedio, ideas personales de talante político y «filosófico», concernientes a multitud de temas —con una preponderancia curiosa en temas de género—, casi ninguna sin explayarse, soterrando la obra en un compendio de ideas sueltas, sin mucho lastre, acumuladas sobre sí y ausentes de perspicacia, asimismo de argumentos que se sostengan sobre su propio peso. La novela pareciera, en esta línea, adquirir un tono moralizante, al menos en su insistencia de esbozar ideas, juicios y valores, no mediante los personajes ni los conflictos, sino incrustados en la prosa acaso como una realidad objetiva que se nos exhibe a los lectores como una revelación fortuita: el escritor adquiere el papel de educador ante nuestros ojos, y nosotros estamos aquí para aprender de la infinita sapiencia que se nos entrega amablemente (aunque nadie lo haya pedido).
Siendo justos: el propio Mishima reconoció, pocos años después de su publicación, el poco valor de su novela: su desorden, hosquedad, sinsentido. Dijo que su cometido era redactar una novela más «abstracta», alejada de su «inclinación natural» (sea lo que sea que signifique eso), y que tanto la tarea como el resultado final fueron un fracaso. Yo creo, a lo menos, que si el evidente tono autobiográfico de la primera mitad de la obra, dirigida a los años de formación infantil y adolescente, no estuviera plagada de estas autoadulaciones de la personalidad protagonista, habría sido quizá más disfrutable de lo que, sorpresivamente, sí fue dentro de lo que pudo. Dentro de esto, es interesante la gradual incorporación que hace el autor de elementos históricos —concernientes a los albores de la Segunda Guerra Mundial— como elementos de fondo que van cobrando importancia por debajo de la mesa, aunque sin dejar de ser más curioso y conveniente aún ese salto temporal de seis años que hace la novela en su segunda parte, precisamente para saltarse todo el contexto de la Segunda Guerra Mundial, aunque la construcción que hace del Japón post-derrota en la posguerra inmediata es para mí lo más interesante del texto.
Sobre la edición crítica publicada por Cátedra, esta es, en cuanto tal, bastante débil: la primera mitad de la introducción, relativa al panorama literario japonés, la incorporación de Mishima y sus tres etapas, es un excelente material para anteceder la lectura; sobre la segunda mitad, dedicada a analizar la obra (temas, motivos, personajes, estructura, etc.), es un intento desesperado de justificar la traducción de la obra, teniendo poco y nada que decir, lo cual no es sorpresivo considerando lo tosco de la novela, y preguntándose uno, entonces, por qué decidieron proceder con la publicación de una edición crítica de este texto, sino por hacer dinero fácil. Por lo demás, muchas de las notas a pie de página sobran. Las de carácter histórico son valiosas; las geográficas, no tanto. Hay, además, algunas que explican aspectos que el propio lector puede suponer por sí mismo en la marcha, así como remisiones a episodios futuros y pasados que, nuevamente, son prescindibles, además de mutilar la experiencia lectora. Es, con todo, un intento de forzar un aparato crítico a fin de dar razón a la publicación de una obra menor, considerada de las más irrelevantes y menos logradas dentro del Mishima temprano, como la propia introducción de Carlos Rubio reconoce y el despliegue de la novela corrobora.
Como punto final, qué detallazo por parte de Cátedra que la portada ponga casi por subtítulo «Edición de Carlos Rubio» cuando la traducción es, asimismo, de Rumi Sato. Entiendo que aquello responde a la pertenencia del aparato crítico a él, siendo el «punto fuerte» de la editorial y todas sus ediciones. Sin embargo, tampoco hubiera costado entregar más crédito.
December 13, 2018
"Los Años Verdes" de Mishima es una obra en donde vemos el desarrollo de la vida de Makoto Kawasaki, quien vive una infancia muy influenciada por su padre. Por lo que esto provoca en un joven Makoto el querer romper todo lo relacionado con la forma de ser de su progenitor. Conforme va creciendo va desarrollando una especie de ensimismamiento y aislamiento social (especialmente de las mujeres) y, al mismo tiempo, va desarrollando una especie de adversidad respecto a demostrar sentimientos y emociones ante otras personas, por más cercanas que puedan llegar a convertirse. Todo esto bajo un contexto de un Japón entre 1900 y 1950, por lo que la influencia social y económica, y la transición de un Japón nacionalista hacia uno posguerra hace que toda una generación se vea afectada en distintas formas.
De forma breve, Mishima muestra (de una forma sutil) con Makoto cómo es que el mismo éxito, la crueldad y misoginia puede ser solo un disfraz de un ser atormentado y lleno de inseguridades. También sirve como un espejo para el lector, ya que de alguna forma es también un reflejo de aquello que la sociedad pone como objeto de alcanzable o incluso a veces como objeto de realización tales como el dinero y el éxito. Es un libro, que si bien no fue uno de mis favoritos, tiene una filosofía que vale la pena ahondar a través de la reflexión para comprender mejor al personaje y cómo es que termina convirtiéndose al final en lo que es.
De forma breve, Mishima muestra (de una forma sutil) con Makoto cómo es que el mismo éxito, la crueldad y misoginia puede ser solo un disfraz de un ser atormentado y lleno de inseguridades. También sirve como un espejo para el lector, ya que de alguna forma es también un reflejo de aquello que la sociedad pone como objeto de alcanzable o incluso a veces como objeto de realización tales como el dinero y el éxito. Es un libro, que si bien no fue uno de mis favoritos, tiene una filosofía que vale la pena ahondar a través de la reflexión para comprender mejor al personaje y cómo es que termina convirtiéndose al final en lo que es.
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