Hugo Vezzetti ofrece, en esta obra, un análisis de nuestra historia reciente que explora la construcción de la memoria social en torno de la implantación del terrorismo de Estado. En esa dirección, propone una reelaboración conceptual y un ensayo de indagación que vuelve sobre lo sucedido con la idea de un "derrumbe civilizatorio", donde la cuestión política y la degradación del Estado han sido claves en el derrumbe institucional. El autor aborda centralmente la relación de la dictadura con la sociedad y las modalidades de recuperación y de conocimiento de una experiencia límite que puso a la Argentina en línea con los regímenes criminales del siglo XX. Así, considera necesario separarse de dos formas que define como "negación de la una es la que propone dar vuelta la página (donde el pasado está manifiestamente ausente y cancelado, a contrapelo de los signos que lo reactualizan), y la otra pretende retomar el combate en la misma escena congelada (la visión heroica de los militantes y la épica de las consignas radicalizadas)." Vezzetti analiza los efectos de sentido que se reconocen en la discusión sobre términos utilizados socialmente para referir los acontecimientos de la dictadura, y otros más recientes, como "guerra" y "genocidio"; y ofrece una revisión que parte de la idea de "masacre administrada". En ese marco, retoma cuestiones centrales de ese pasado y sus efectos sobre el el Nunca Más y el Juicio a las juntas, la teoría de los dos demonios, los campos de concentración argentinos, la militancia y la experiencia de la democracia. Pasado y presente se refiere también al lugar de los familiares de las víctimas, que cubrieron el vacío dejado, inicialmente, por las organizaciones políticas, y que generaron una experiencia única donde se entrelazan la esfera privada y el ámbito público. Finalmente, la obra propone abrir una discusión sobre el pasado y el presente que incluya una mirada de más largo alcance, y sugiere ampliar el arco histórico del análisis para incluir a las nuevas generaciones.
Este es un excelente libro sobre el soporte social de la última dictadura argentina, yendo más allá de los beneficiarios directos y analizando cómo fue que una dictadura tan atroz emergió de la sociedad argentina y se sostuvo hasta la conclusión de Malvinas. Dicho soporte se anclaba en la degeneración de la política en la violencia que ocurrió en los 70, y en un apoyo tácito (y explícito en el caso de instituciones como la Iglesia católica) a la noción de la necesidad de “restablecer el orden”. Ese apoyo se convirtió en una “ceguera” a los crímenes de Estado de la dictadura mientras estos ocurrían. El libro vincula ese soporte social con el rol fundacional para la democracia argentina que tuvieron los juicios a las juntas y como esos juicios fueron fundamentales para la creación de un sentido común en donde el terrorismo de Estado era homogéneamente condenado por los partícipes en la vida democrática del país.
Hoy en día muchas de las tesis de este libro son sentido común: la complicidad de la gente, la faceta "cívico-militar" de todo golpe. Entiendo que en su momento fue novedoso, pero ya ha pasado tanta agua bajo el puente que no aprendí mucho.