Estos momentos magicos se componen de nosotros, nuestra familia, nuestro trabajo y Dios, que nos dan un equilibrio en la vida. Hay que aprender a darle su justo valor a cada uno de los papeles que desempenamos en este maravilloso juego de vivir, hay que entender que no debemos dejar pasar los instantes hermosos que estamos viviendo y que tal vez no podamos volver a disfrutar.