What do you think?
Rate this book


408 pages, Hardcover
First published October 1, 2007
Hay sitios adonde vamos atraídos, no por nuestro gusto, sino por el que damos a los demás. (...) El mozo que quiera ganar buen nombre, sea amable con las viejecitas, con las desechadas, con las retiradas del juego. Las muchachas nada agradecen. Aquellas cuatro inválidas, con su manso charloteo, me crearon una reputación fabulosa de discreto, de galán, de simpático, de estudioso. A su manera, me allanaban el camino de una lucida (sic) posición y de una boda brillante. p. 110-111.
Si yo confieso mi verdadera situación -decíame Germana al referirme su escondida tragedia-, o me vuelven la espalda o me dan unas perras de limosna... Hay que pedir con soberbia y para lujo; no para comer... p. 244.
Me creerán o no. Mi impresión fue violenta, honda; difícilmente sabría definirla, porque creo que hay sobradas cosas fuera de todo análisis racional. Fascinado por el fulgor del hilo argentado sobre el paño sucio y viejo, no hice un movimiento, no solté palabra: callé. A veces pienso qué hubiese sucedido si me ocurre bromear sobre el tema de la cana. Ello es que no dije esta boca es mía. Era como si me hubiesen embrujado. No podía apartar la mirada del blanco cabello. p. 310.
¿Por qué consentía semejante infamia? ¡Las madres, las lobas del querer, las esclavas de los hijos. p. 401