Un gran tomo con un buen ritmo donde Oda nos obsequia los momentos cumbre dentro de la prisión infernal para Luffy y algunos prisioneros.
No me gustó lo fortuito de algunos sucesos, pero ya debería de estar acostumbrado a lo coincidental pues se trata de One Piece. Tampoco me gustó que el resto de los nakama no aparezcan nada de nada. Pero Oda logra contrarrestar el cariño que uno podría tenerle a estos personajes al introducir un nuevo equipo para Luffy, al menos de manera temporal espero, conformado por Buggy, No. 3 y el Okama, Bon Clay. Además, por si fuera poco, al terminar el volumen, Oda mejora bastante este equipo con la adición de un miembro más, un poco inesperado pero verlo interactuar con Luggy es increíble.
Me gustó mucho el protagonismo que se le da al Okama en este tomo. Un poco demasiado extraño todos esos capítulos con el Rey de los Okama y la dimensión Okama, pero me reí mucho. Este tomo tiene un gran balance entre lo épico, lo emotivo, la acción y un gran ritmo. El Okama nos regala muy buenos momentos de acción y emotividad.
Si Oda sigue con el resto de los tomos así, definitivamente la Guerra será mi arco favorito de One Piece hasta ahora, la manera en la que ha balanceado las emociones con la acción, sólo puede ser obra de un verdadero maestro.