Vuelvo a estar de uñas con mi sucursal bancaria, otrora caja de ahorros quebrada. Y he decidido volver a leer este libro (sobre todo, desde que descubrí que si alguien tiene sólo la cuenta bancaria para pagar la hipoteca; el banco no puede cobrarte comisión alguna).
Un libro para los entusiastas “del otro mundo es posible”. Está claro que es un libro dirigido a la gente que cree que su granito de arena podrá cambiar el mundo ¿y cuál es la receta mágica que nos enseña el libro? Pues si estas en contra de la energía nuclear, de los productos transgénicos, del tráfico de armas… y por ello te manifiestas contra dicha energía, compras productos ecológicos y votas a partidos políticos que no apoyan esas guerras, ¿por qué tienes tu dinero en bancos donde no sabes si ellos con tu dinero financian todo a lo que tú te opones?
Y esa es la pregunta clave, si entre todos les dejamos de prestar el dinero, esos bancos (los dichosos “mercados”) ya no podrán ganar dinero con ese tipo de negocios y deberán darles la espalda. Eso si el libro es apología del banco ético Triodos Bank aunque el escritor es (o era en su momento, lo desconozco) subdirector general del banco con que tampoco engaña a nadie.
Y por último lanzo unas preguntas al aire ¿Sabes si tu banco financia al prostíbulo del barrio? ¿O al traficante de la esquina? ¿O a la compañía eléctrica que con su torre de alta tensión ha sembrado el cáncer en el barrio aunque no pueda demostrarse? ¿Te importa? Si te importa lee el libro sino te importa y tampoco te importa si mueren niños en Libia, si cada vez hay más hambre en el mundo o si los ricos son cada vez más ricos y sólo te importa que cada año tu banco te dé más rentabilidad por tu dinero no leas el libro, es simplemente perder el tiempo.