Leer la versión original de estos cuentos me resultó sorprendente y en algunos casos, fue casi como escucharlos por primera vez. Cuentos como La bella durmiente del bosque, Caperucita Roja, Barbazul o Pulgarcito me parecieron muy impactantes por ese lado siniestro, crudo y terrible, que sin duda no me esperaba, y los finales de varias de estas historias me asombraron también por lo diferente de las versiones que había escuchado del mismo cuento cuando era niña.
Esta edición en tapa dura de Edimat es preciosa y viene acompañada de las maravillosas ilustraciones de Gustave Doré que amenizan la lectura de cada cuento. Cada relato se lee muy rápido, pues el lenguaje es sencillo y directo, lo que hace que la historia avance a buen ritmo y también tome más fuerza e impacto, al no estar "suavizados", adornados ni censurados por algún filtro de nuestro pensamiento contemporáneo. Eso sí, hay que leer estos cuentos tomando en cuenta el contexto y el tiempo en que fueron escritos, pues hay que señalar que muchos personajes y las moralejas de estas historias resultan cuestionables y machistas para nuestro modo de pensar actual. Sin embargo, a mi parecer, siguen vigentes por otras lecciones que cada lector pueda sacar de cada una de ellas y que quizás están implícitas, más no mencionadas o abordadas directamente por Perrault.