Tras la creciente preocupación de una enfermedad, el padre de Santiago consulta al doctor Mansano y se somete a procedimientos médicos que a la postre terminan con su vida. Santiago, decidido a vengar la muerte de su padre, asesina al doctor Mansano. Aunque sus acciones fueron cuidadosas, Santiago se ve obligado a huir. En su viaje, conocemos los pensamientos que cruzan su mente y las pequeñas acciones que tiene que hacer para no ser descubierto. Con la ayuda de su madre, amigos y familiares, logra pasar desapercibido, pero en su regreso a casa, descubre que todo lo que cree conocer es, en realidad, una mentira.
Rogelio Guedea, nacido el 1 de abril de 1974 en la ciudad de Colima, México, es un escritor cuya trayectoria vital se ha forjado en el cruce de fronteras culturales y académicas. De formación multidisciplinaria, se licenció en Derecho y en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Colima, lo que le proporcionó una base sólida tanto en el ámbito jurídico como en el humanístico. Posteriormente, amplió sus estudios en España con una maestría en Gobernanza, Marketing Político y Comunicación Estratégica en la Universidad Rey Juan Carlos, y un doctorado en Letras Hispánicas por la Universidad de Córdoba, donde también impartió clases de literatura. Completó su formación con un posdoctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos. Esta movilidad intelectual lo llevó a residir en diversos países, incluyendo Nueva Zelanda, donde actualmente reside y ejerce como profesor en la Universidad de Otago, combinando su labor docente con el periodismo y la traducción.
La obra de Guedea se caracteriza por un estilo lírico y preciso que fusiona lo cotidiano con un lirismo elevado, explorando temas profundos como el exilio, la ausencia, la memoria y las complejidades de la existencia humana, a menudo con un toque de ironía y agudeza sonora que evoca tradiciones como la de Juan Rulfo.
En poesía, predomina una voz introspectiva y fragmentaria que disuelve fronteras entre lo narrativo y lo poético, mientras que en narrativa destaca por su maestría en el microrrelato y la novela negra, donde disecciona dilemas morales y sociales con sangre fría.
Entre sus títulos más destacados figuran los poemarios Kora (Premio Adonáis 2008), Mientras olvido (Premio Internacional de Poesía Rosalía de Castro 2001) y Razón de mundo (Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2004), así como las novelas Vidas secretas (2012) y El crimen de los Tepames (2013), que consolidan su posición como uno de los narradores mexicanos más sólidos de las últimas décadas.
Santiago rememora a su padre quien falleció presuntamente por el tratamiento que el doctor Manzano le dió. Santiago es un joven aficionado a las guitarras, que luego de la muerte de su padre, asesina con un bisturí al doctor Manzano para luego irse a Paracho Michoacán dispuesto a gastarse el dinero de la cartera del doctor Manzano, cuando revisa el celular del doctor encuentra unos mensajes que cambiaran su vida
Omg, no me esperaba eso del final. Es una lectura super ligera, no contiene casi nada de diálogos (por no decir nada), aun así el escritor te atrapa en la historia y en aquella corrupción que se vive en México.
En Bisturí, conocerás a Santiago, un chico de diecisiete años que pierde a su padre por una negligencia médica deliberada. En medio de su dolor, decide tomar venganza, en vista de que la justicia no hace su trabajo a pesar de las obvias pruebas contra el doctor que lo atendió.
A causa de esto, debe huir y ocultarse en lo que pasa la tormenta, para evitar ser capturado por las autoridades. Y en medio de dicho exilio, Santiago va descubriendo una historia familiar que desconocía.
Es un thriller cortito, que te lees en una sentada. En este caso, yo lo escuché.
Vas a sentir, constantemente, la frustración e importencia de Santiago por la corrupción dentro del sistema de justicia mexicano, y también su euforia por la victoria de haber vengado la muerte de su padre. Sin embargo, el karma siempre llega, por lo que sea que hagamos. Y alcanza a Santiago.
¡Lo recomiendo ampliamente! Me encantó el final, porque te deja con sentimientos encontrados. Podemos juzgar las acciones de ese final, ¿pero quién se atrevería a hacer lo contrario?