Siendo Sicilia el núcleo que da lugar a esta historia durante la década de los sesenta, cuando dicha sociedad es sacudida por el descubrimiento de un cadáver, y a su vez por la constante advertencia de muy mal gusto hacia el principal personaje, Vito, el soltero y dueño de una granja, y porque no decirlo, el cuernero del lugar. El texto comienza con la conversación entre el mariscal Corbo y el carabinero Tognin en el momento que se llevan a cabo el levantamiento de un cuerpo, el del pastor Gaetano Mirabile, que descriptivamente el narrador dice que las piernas estaban dentro de un saco atado a la cintura con las manos sujetas por detrás, y que dicho cuerpo llevaba tres días, ya apestaba, le habían disparado.
El curso de las cosas es un título inspirado en la frase de Merlau-Ponty, como así lo puntualizó el autor del texto El curso de las cosas sinuosa. Es la primera novela del escritor Andrea Camelleri que adapta a la realidad siciliana, la cual al mero transeúnte le parece escapar. Un texto que tuvo sus momentos fallidos y que paladeo los amargos rechazos de publicación.
Un texto plagado por muchos personajes perfectamente perfilados y entrelazados por la famosa famiglia siciliana. El escritor con fluidez va construyendo la historia apostando a descripciones representativa del entorno como las prácticas de las fiestas patronales sicilianas, las fiestas de San Calogero, mostrando todo el folclore, como todas las actividades sociales de los lugareños, como ir a una cafetería y pasarse rato jugando billar mientras se conversa o se pasa una noche en un cine.
Creo que, en cierto modo, el autor aferrándose al thriller, al suspenso o al misterio desde el inicio de la novela logra atraer nuestra atención para ir con nosotros en la búsqueda de soluciones a los objetivos investigativos múltiples: la muerte del pastor Gaetano Mirabile, los dos tiros de arma de fuego contra Vito, las muertes de todas las gallinas de la graja y lo que decía la postal encontrada en la cercanía a la granja, las cuales en las últimas páginas estarán todas las respuestas, y tan cerca al protagonista está el autor de todos estos hechos y el triste final. «Aquí, entre nosotros, sólo se muere de cuernos»