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229 pages, Mass Market Paperback
First published January 1, 1931
Los heridos se desangraban sobre la tierra, agonizando entre los pies de sus compañeros y bajo los cascos de los caballos. A cada instante un hombre abría los brazos, soltaba el arma y caía gritando (p.149)
Busco un libro que leer en mi biblioteca, una obra breve, antes de iniciar una más exigente que me ocupará mucho más tiempo. Y veo esta novela que una vez me recomendó L. y de la que no recuerdo nada. Pienso que ahora es la ocasión de releerla, y ahí estoy, ya desde las primeras líneas enganchada en la rica prosa poética de Uslar Pietri, su sonoridad, las potentes imágenes que proyecta en la imaginación del lector, su fuerza expresiva, y, cómo no, la historia que narra.
Porque si Bolívar es un nombre que alguna vez estudié en la escuela y que luego, como adjetivo, bolivariano, se ha utilizado y se utiliza para nombrar el régimen venezolano actual, eso no implica que tuviera una idea de lo que supuso la independencia de Venezuela con respecto a la corona española, como nunca la he tenido de la de los demás países latinoamericanos. En cambio, al leer Las lanzas coloradas, tengo la impresión de sumergirme en ese mundo de haciendas con cultivos, ganado y muchos esclavos para mantenerlas. Un orden mantenido durante cientos de años, y que, de repente, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, se empieza a desmoronar con la aparición de los insurgentes que pelean por la independencia y por las ideas que la revolución francesa ha extendido por todo el mundo: libertad, igualdad, fraternidad.
Sin embargo, si bien el motivo histórico es el telón de fondo y parte esencial de la trama, más importante aún es el estudio de personajes que aparece aquí. Fernando, el burguesito al frente de la hacienda cuando su padre muere, y su hermana Inés; el capitán David, lleno de ideas románticas; Bernardo, que abraza la rebelión y convencerá a Fernando de su necesidad; y, sobre todo, Presentación Campos, el mayordomo de la hacienda, quizá el principal protagonista dentro de esta obra coral. Los motivos de unos y otros para unirse a los sublevados o a las tropas realistas son tan variados como los propios personajes, aunque los mejor retratados no son los idealistas y románticos, ni tampoco los héroes, sino uno a quien le mueve por encima de todo la ambición del poder, Campos, y su antagonista, Fernando, de personalidad débil, que se deja llevar por las circunstancias, pero siempre lastrado por la duda y el miedo.
Qué duda cabe de que esta novela representa un hito no solo en la literatura venezolana sino también en la latinoamericana contemporánea en su conjunto. No solo aborda unos acontecimientos históricos que cambiarán irreversiblemente la configuración política del continente, sino que lo hace sirviéndose de una prosa poética y desgarrada, un incisivo estudio de caracteres inmersos en circunstancias extraordinarias, vívidas descripciones de los horrores asociados a la guerra, con la violencia y la sed de venganza que desata, y una mirada lúcida, cruda, pero a la vez irónica y distante de ese encarnizamiento.