“Miran sin ver, de una forma única y aterradora”
Puntuación: ✝️✝️✝️✝️
Finalmente he catado a Juan Gómez-Jurado, y el resultado ha sido satisfactorio, lo suficiente para continuar con el resto de sus novelas. Me lancé a por este libro en concreto pues me llama bastante su historia. Nos encontramos ante un thriller de manual. Nada complejo tanto en sus tramas como en su narrativa, esta hecho para enganchar y ahí está su mejor faceta, y es que engancha que da gusto. Hasta terminarlo. No tiene unos giros la historia que marea, es muy sencilla pero es una interesante historia y un buen desenlace.
Me gustaría romper una lanza a favor de este libro pues he leído muchas reseñas que lo ponen como cierto "plagio" de Dan Brown y su famosa novela, "Ángeles y Demonios". Entiendo eso y yo mismo admito que bebe un poco de la raíz de esa idea. Un Papa muere, y se va a celebrar un concilio que no será normal y está plagado de peligro y asesinatos.
Es una idea, una que no pertenece solo al señor Brown, una que puede utilizar quién quiera y en este caso Jurado crea su propia historia, trama y personajes bebiendo de esa interesante idea. Hace su trabajo el cual, esta bien. Es un libro sencillo, con ciertos tópicos, nada rebuscado pero que no se puede soltar.
Como defecto tiene uno por el cual pierde para mí esa estrella, y es la "relación" que aparece en el. Me pareció algo absurda e innecesaria, y además planteada e integrada en la historia un poco a la fuerza, provocando que para mí como lector sobrase, "Ella en ese momento le amó por ello", "Él en ese momento la amó por ello" Ehh claro, claro. La idea está bien, claro que sí, algo de picante a la vida, pero no sé, integrada en la historia que Jurado ha planteado y cómo lo ha hecho, pues no ha tenido un buen recibimiento por mi parte.
Nos lleva al 2 de abril de 2005, a Roma, el día en que murió, Juan Pablo II. Un momento que marcó y dejó huella. Yo era aún un mocoso pero recuerdo muy bien el enorme impacto que tuvo el fallecimiento de un Papa tan querido por millones de personas. Como consecuencia de ese acontecimiento, en la plaza de San Pedro comienzan a llegar los fieles y a llenarse de peregrinos. A la vez que se prepara su funeral, también comienzan a preparar el cónclave, la ceremonia de la que saldrá su sucesor, el nuevo Papa. A partir de esto, comienza la trama en una carrera contrarreloj.
Dos de los cardenales más queridos y apreciados que van a participar en el cónclave aparecen asesinados. Enrico Portini y de Emilio Robayra, que además que pertenecen a una rama bastante liberal de la Iglesia Católica.
En el interior de una Iglesia, situada en medio de una calle aparece el cadáver de uno de ellos brutalmente asesinado. Todas las calles están plagadas de peregrinos, el trabajo de la policía es complicado ya que el Vaticano desea a toda costa mantener todo esto en secreto. Y es que un asesino en serie anda suelto, le encargan la investigación a nuestra protagonista, Paola Dicanti, es inspectora y psiquiatra, para realizar un perfil concreto del asesino. Comienza una carrera para conocer la mente del asesino y pararlo, giros, pasados y secretos muy ocultos empiezan a moverse en las sombras. Trepidante, no lo sueltas hasta que todo concluya. Otro personaje que comparte ese peso con la inspectora en la trama, es el padre Fowler, ex militar americano, además de sacerdote, y que es un caja de muchos secretos y revelaciones. ¿Hasta donde llegaría el Vaticano?.
Estamos ante una historia bien narrada, nada llamativo, sino sencillo, sin florituras que busca no poder separar las manos del libro y esto lo consigue, está bien estructurada, se centra en el tema que quiere desarrollar y lo hace con un resultado para el lector, satisfactorio. La clave, no es identificar al asesino, sino predecirle a través de su perfil psicológico. Los personajes de la historia tienen un trasfondo y un pasado detrás que les marca. Jurado no llega a moverse demasiado por los límites entre el bien y el mal, aquí siempre quedan claros, pero hay algunos tintes que le dan un toque interesante.
Ademas de los principales tenemos secundarios, si bien no tan desarrollados, pero no de cartón. Cada personaje tiene su función y papel en la historia, desacuerdos, algunos muy serios, entre ellos. Y arrastran ciertos problemas del pasado que en este caso es muy importante el pasado yo diría que es el eje central sobre el que va fluyendo la historia. Este pasado influye en sus actos y la conducta de algunos. Si bien es cierto que se apoya mucho en esto y deja el desarrollo de los personajes en un sufuciente.
Capítulos son cortos, muy ágiles eso me gusto el libro no tiene ni una palabra de más, va al grano y su lectura es amena, rápida y adictiva y esto es algo que merece su elogio. La trama además se intercala entre capítulos o intermedios que son informes, presentes o pasados, profundizan mucho más en la investigación y en el contexto del asesino. Un estilo simple, pero muy efectivo, no destaca sobremanera pero es un libro que lo sueltas y dices, pues sí, sí señor, muy bien y no lo pude soltar. Te incita a leer más de este autor y eso es lo bueno por que te da cierta seguridad de que el autor no sólo evolucionará, ya que este es su primer libro, sino que creo que sus libros tienen una cosa en común que no se le puede ya negar y es que engancha. Se leen del tirón.
“Si usted no me hace preguntas comprometidas yo no tendré que darle mentiras plausibles”