Leo Rodríguez se ha hecho, de pronto, adulto y cae en la cuenta de que toda su existencia camina hacia el tiene un par de empleos mal pagados, vive con su madre y no encuentra el amor de su vida. Cumplir treinta años y no ser capaz de vislumbrar un proyecto vital medianamente razonable le convierte en eso a lo que, sin duda, se ve a ser, desde ahora y para siempre, un auténtico mindundi. Pero no todo está perdido. No todaví un viejo amigo entra en escena y Leo se asirá a él como si de su último salvavidas se tratase.Con una prosa ácida, Sergi Puertas construye una pesadilla tragicómica en la que la cotidianidad se transforma en algo ridículo y grotesco que, de pronto, ha perdido toda la gracia.