El encuentro con paisajes vírgenes y personajes excepcionales que habitan las orillas del río Congo, único en su tradición aventurera y salvaje, es el fin de un viaje que empieza en la desconocida Suráfrica, y recorre varios países siempre contradictorios, llenos de sosiego y crueldad, de solidaridad y de violencia primitiva. Javier Reverte vuelve al continente negro tras las huellas del viaje relatado por Conrad en su inquietante libro El corazón de las tinieblas.
My first book by Javier Reverte. It certainly hooked me, so every now and then, I look around for new books by this author, with his original formula of describing his personal travels adding the spice of historical episodes of the lands he crosses.
The beginning is not too exciting - he started this adventure in South Africa, a country he does not really like. But after the first 50 or 60 pages, the book starts heating up until it becomes a page-turner.
Cuando uno viaja, se convierte en un ser extraño: no estás a gusto en tu patria, pero cuando estás fuera la echas de menos. Te quedas sin alma al irte, y no la recuperas al regreso. Te vas y deseas volver, regresas y quieres escapar. Es una contradicción irresoluble.
La gran literatura se asoma siempre a los abismos del alma, aunque ponga en medio un paisaje.
La recuperación de África no reside en la recuperación de valores bárbaros del pasado, sino en la capacidad de África para asumir como propios dos valores de la civilización que no son europeos, sino patrimonio humano: democracia y cultura.
Y me dije que, tal vez, viajar es tan solo una carrera contra la vejez y la muerte.
Donde hay un deseo, hay siempre un camino. Es un dicho swahili.
Habían pasado más de dos meses desde que inicié mi periplo en Ciudad del Cabo, pero yo sentía que hubieran sido años. Viajar prolonga tu vida, la llena de rostros y paisajes, de cantos de otras voces y de horizontes que ignorabas. Conoces hombres cobardes que deben vivir una vida valiente, y hombres valientes obligados a vivir como cobardes. Se derrumban tus viejas ideas y nacen otras nuevas. [...] Y viajar es bailar, como bien dicen los chichewas, acompasar tu paso al de los otros, girar en el vacío siguiendo los sonidos y los ritmos que no conocías antes, sordo a todo aquello que no sea el son de una canción ignorada.
I read Corazón de Ulises: Un viaje griego years ago so decided to try another of Reverte's travel narratives. The upscale European Spanish was a real challenge, but I think I managed okay. Only feature if note was that the much-hyped Congo River trip was a bit of a short anti-climax: shaken down by soldiers with guns wasn't unexpected. I hadn't realized there was a civil war right across the river in French Congo though.
Conrad, cuando navegó el río Congo, convirtió la historia de su propio viaje en una metáfora sobre esa línea confusa que separa el bien del mal. El suyo, como los libros de Lowry o de Céline, o como el Macbeth de Shakespeare, nos hacen presentir algo que, tal vez, ni siquiera sus autores entendieron por completo, aunque tuvieron el valor de hablar sobre ello. La gran literatura se asoma siempre a los abismos del alma, aunque ponga en medio un paisaje.”
“La salvación de África no reside en la recuperación de valores bárbaros del pasado, sino en la capacidad de África para asumir como propios dos valores de la civilización que no son europeos, sino patrimonio humano: democracia y cultura.”
“Con África siempre sucede lo mismo: la belleza palpita en la vecindad del espanto. Aunque, quizá, si sabemos mirar el fondo de la vida, eso ocurra en todas partes y en toda ocasión, no importa cuál sea tu cultura o cuál la geografía que habitas.”
“Por qué los hombres vagan por el mundo en lugar de quedarse quietos?». Y me dije que, tal vez, viajar es tan sólo una carrera contra la vejez y la muerte
“Hay varias cosas que un viajero debe hacer cuando llega a una ciudad desconocida: por ejemplo, ir al mercado, pasear en los amaneceres, entrar en los garitos de la noche, buscar la música que hace bailar y cantar a sus habitantes, probar la comida local, asistir a un partido de fútbol o a una ceremonia religiosa, y desde luego leer sus periódicos.
“Los paisajes nunca tienen la culpa de lo que los hombres han hecho con ellos. Y podemos seguir amándolos por encima de la Historia.”
“La Historia no se puede borrar, aunque no nos guste.”
“Comenzaban a verse grandes baobabs en los espacios abiertos, esos árboles de forma humana sobre los que los ndebeles tienen una bella leyenda: eran tan hermosos que Dios tuvo celos de ellos; entonces, los arrancó del suelo y volvió a plantarlos del revés, dejando las raíces al aire y las copas bajo tierra. Y lo cierto es que sus ramas adoptan formas torturadas, como los árboles siniestros de los cómics. Los baobabs son los árboles menos árboles de todos los árboles. Parecen seres con alma inteligente y sufridora”
“Él las bautizó Victoria, lo cual parece ahora un poco absurdo. Su nombre original, el que les dieron los nativos de la región, era mucho más exacto y más hermoso que el de una reina de cara de rana: Mosioatounya, «la humareda que ruge».”
“Pero quería ir hacia allí sin prisas, decidiendo el camino sobre la marcha, como un vagabundo perezoso abierto a la sorpresa. Esa es la mejor sensación de libertad, por no decir la única: viajar por viajar, y no para llegar a un sitio. «Viajar es pasear un sueño», dice el escritor Manuel Leguineche; y un “proverbio chichewa afirma: «Viajar es bailar
“En África, los proyectos no son a menudo más que fantasías programadas». Pero la fantasía no tiene precio, en tanto que los programas te despiertan una infinita pereza.”
“La selva había logrado poseerlo pronto…». Un lector podría pensar que un texto así tiene una intención bellamente metafórica, y que está seducido por una cierta tentación de hipérbole. Y tal vez de todo eso hay en el libro de Conrad. No obstante, siempre que leo El corazón de las tinieblas, y lo he hecho varias veces en mi vida, encuentro que hay algo más, un fondo misterioso en el que el escritor se adentra casi a tientas. Lo que fascina es la aproximación de Conrad a ese “rincón oculto del alma cuya cortina no nos atrevemos a descorrer. El personaje de Kurtz —como ha escrito Araceli García Ríos en su estupendo prólogo de una de las ediciones españolas del libro— «simboliza la fusión de las tinieblas de la selva con la oscuridad del interior del ser humano». Un gran escritor, y Conrad fue de los más grandes, es siempre un hombre valiente, alguien que se arriesga a dar ese último paso, el que otros no se atreven a dar, en el territorio de las sombras. «La selva le había susurrado cosas sobre él mismo que él no conocía…».”
“Tengo algunos amigos a los que quiero bien que no presentaría a nadie respetable. Con Dar me sucede algo parecido: no debería recomendarle a nadie ir allí. Pero a mí me gusta, ¡qué demonio!” “Donde hay un deseo, hay siempre un camino.”
“Mientras la mayoría de los hombres cabalgamos sobre la vida a duras penas, zarandeados por la fortuna o la mala suerte, hay algunos, muy pocos, que saben diseñar su propia existencia.”
“Lo mejor de los viajes es ver paisajes que te hipnotizan y encontrar hombres que te sorprenden.”
“En cualquier caso, el Congo es un río literario, quizás el más literario de todos los ríos
“Al fin había llegado a sus orillas. No hay emoción más intensa para un hombre que la que produce el cumplimiento de un propósito y, después de tantas semanas de vagabundo en África, estaba junto a las aguas del río Congo.”
“Donde hay un deseo, hay un camino».”
“no hay nada que estropee un europeo que no pueda reparar un africano, y no hay nada que construya un europeo que no pueda destruir un africano.”
“Todos los días sucede algo distinto en “este río —dice—. Y cada día aprendemos algo nuevo sobre él y nunca sabemos nada. Es como nuestra vida: aprender para no saber. El río no tiene lógica».”
“Viajar prolonga tu vida, la llena de rostros y paisajes, de cantos de otras voces y de horizontes que ignorabas. Conoces hombres cobardes que deben vivir una vida valiente, y hombres valientes obligados a vivir como cobardes. Se derrumban tus viejas ideas y nacen otras nuevas. «Viajar —escribió Aldous Huxley— es descubrir que todo el mundo se equivoca”
“Un largo viaje es también una suspensión en el vacío, por eso crea en ti una sensación de eternidad. El viaje es un espacio en permanente movimiento donde sólo parece detenerse tu propio tiempo interno. Observas, como un voyeur impúdico, cuanto sucede a tu alrededor, y a la vez te implicas, te asombras, te estremeces, sientes la ternura “de los hombres y también el temor a lo imprevisto: te observas mientras miras fuera de ti. Y viajar es también una forma de crear, porque retienes cuanto ves y cuanto oyes, en la memoria y en la retina, para intentar más tarde interpretarlo, como si fueras un artista, un pintor frente a los colores, frente a los rostros y las formas, un músico abierto a los sonidos, a las voces y los ritmos, o quizás y al fin un poeta. El viaje nos convierte en seres libres, hace posible que nos veamos detenidos en el espejo del tiempo mientras el mundo corre a nuestro lado. Creo que algunos, y ese es mi caso, no viajamos para escribir luego, sino que encontramos en la escritura un hermoso pretexto para viajar siempre. Y viajar es bailar, como bien dicen los chichewas, acompasar tu paso al de los otros, girar en el vacío siguiendo los sonidos y los ritmos que no conocías antes, sordo a todo “aquello que no sea el son de una canción ignorada. Ese es el ritmo de Conrad y de todos los grandes escritores: danzar dándole la espalda al miedo, seguir adelante sin temor, escribir sobre lo que despierta tu pavor y al mismo tiempo aviva tu fe en los hombres, hurgar en lo desconocido con el dedo de la audacia. ¿Acaso hay algo más libre que bailar?”
Pasaje de: Reverte, Javier. “Vagabundo en África.” ePubLibre, 2000-01-01. iBooks.
Probablemente el mejor libro de viajes que he leído. Javier comienza el viaje en ciudad de El Cabo, y mientras viaja, no sólo describe las costumbres y los paisajes, sino también la historia de aquellos territorios, una especie de historia de la infamia y la sangre. Nadie se salva, pues quienes se hacen con el poder no tienen el corazón blanco ni negro, sino más bien un corazón cerrado, egoísta y cruel, y así vamos conociendo las matanzas que llevaron a cabo los boers, los ingleses, los zulúes de Shaka, y un largo etc. También así conocemos a Cecil Rhodes, un millonario sin escrúpulos que dio nombre a Rodesia del norte, Zambia, y a Rodesia del sur (Zimbabue). Reverte viaja hacia la actual RD del Congo de Kabila, antiguo Zaire de Mobutu, un país enormemente pobre por culpa seguramente de sus enormes riquezas mineras y naturales. Él quiere remontar el río Congo, siguiendo el viaje de Conrad, al que adora. Conseguirá remontar el río, y casi muere en el intento. Conoce a mucha buena gente, que le ayuda, y es que el alma humana tiene esas dos vertientes, como el propio río, el lado oscuro, las tinieblas, y el lado hermoso, capaz de los mayores sacrificios por otros seres humanos. Pero todos tenemos un lado oscuro, como lo tiene el río, y la propia África, y en ese viaje al corazón de las tinieblas (Conrad), conocemos las verdaderas tinieblas, no sólo de la naturaleza africana ("La naturaleza se hizo a sí misma el mejor monumento en África"), sino también de la naturaleza humana. Porque camino al Congo, pasa por Ruanda, y nos explica que tutsis y hutus estaban completamente mezclados hasta que los belgas los diferenciaron en función de su riqueza (a partir de diez vacas eras tutsi, creo recordar), y fueron creando una minoría social rica y políticamente mejor preparada, hasta que una minoría de hutus también fueron educados por las misiones y... bueno, el caso es que ya sabemos lo que ocurrió después. Por cierto, Leopoldo II de Bélgica, otro gran felón, explotó durante cierto tiempo el Congo como una finca de su propiedad, hasta que se conocieron sus crímenes y el parlamento belga tuvo que hacerse con el control. De todo eso y de mucho más nos enteramos en ese viaje al corazón de África, de ese impenitente viajero que es Javier Reverte. Su libro nos seduce y nos invita a viajar, pero a viajar con la mente abierta, porque viajando pierde uno todas sus profundas convicciones, se le caen con más facilidad que las gafas, con la diferencia de que luego son mucho más difíciles de colocar.
Una lectura de contrastes, supongo que como África. A mi falta de concentración para leer se ha sumado que, por momentos, el libro se me hacía eterno. Algunas partes me gustaron muchísimo, pero otras me aburrieron hasta casi dormirme. En general, me gustó más la parte del presente, lo que él estaba viviendo, las visitas, las charlas con la gente. Sé que tenía que ponernos en antecedentes, pero las batallas, uf, pudieron conmigo. Y el viaje por el río apasionante. Aun después de leerlo sigo deseando viajar a África, pero no sé si algún día reuniré el valor suficiente para hacerlo.
My first book by Javier Reverte. It certainly hooked me, so every now and then, I look around for new books by this author, with his original formula of describing his personal travels adding the spice of historical episodes of the lands he crosses.
The beginning is not too exciting - he started this adventure in South Africa, a country he does not really like. But after the first 50 or 60 pages, the book starts heating up until it becomes a page-turner.
"Vagabundo en África" es una obra fascinante que ofrece una visión profunda del colonialismo africano a través de los ojos de su autor. Este libro permite al lector aprender una gran cantidad de historia, desde las intrincadas políticas coloniales hasta los movimientos de resistencia locales, proporcionando un contexto valioso para entender la evolución de las naciones africanas.
Sin embargo, "Vagabundo en África" no es una lectura fácil. El autor introduce numerosos nombres y eventos históricos, lo que puede resultar abrumador para quienes no están familiarizados con la región o la época. La abundancia de personajes y acontecimientos requiere una atención constante y puede dificultar el seguimiento de la narrativa.
Un aspecto notable que se echa en falta en el libro es la descripción detallada de los lugares. A pesar de viajar por diferentes regiones de África, el autor no dedica mucho espacio a pintar un cuadro vívido de los paisajes y entornos que visita. Esta ausencia de descripciones geográficas puede dejar al lector con una sensación de desconexión respecto a los escenarios físicos en los que se desarrollan los eventos.
En resumen, "Vagabundo en África" es una lectura enriquecedora para quienes desean profundizar en la historia del colonialismo africano, aunque su densidad y la falta de descripciones de los lugares pueden representar un desafío para algunos lectores.
Como siempre, Javier Reverte enamora por la perfección de su escritura y la belleza de sus descripciones. El segundo libro de su Trilogía de África y, sin duda alguna, a la altura del primero, aborda la historia de Sudáfrica, Zimbabwe, Tanzania, Ruanda y Congo. Países desangrados por guerras sin sentido, provocadas y mantenidas por Europa para saciar sus intereses económicos. Reverte, un enamorado de África que ha sabido siempre capturar la belleza del continente y la fascinación que despierta en él. Este es un canto a la aventura, los viajes, la historia, la tolerancia y los deseos ocultos en el alma humana. Todo el mundo debería leerlo, quizás así consiguiésemos derribar muchos prejuicios.
"Yo me pregunté cuál es la deuda que tenemos los hombres con el Cielo. ¿Y cuál es la deuda de África? Tal vez que, con su belleza indestructible, despertó los celos de Dios."
Me gustó. El recorrido histórico está entrelazado con el recorrido geografico con maestría. No sabría cómo describir esta lectura. Efectivamente es una crónica de viajes pero las constantes referencias literarias y reflexiones personales me hacen pensar en un tipo de viaje distinto: un viaje geografico a lomos de grandes escritores, conquistadores y aventureros que, a través de la pluma de Reverte, nos hablan de sus propios recorridos.
Al final se incluye una cronología de hechos históricos que, pedagogicamente, coincide con el recorrido del viajero. Este orden no me parece poca cosa.
Anyone wanting to understand the story of Africa must read these books. Not only all the books are documented is a journey into the deeper self. The authors do great work expressing and describing the daily lives of the african people and their messy and corrupted governments. I admire the bravery of the author traveling in the conditions he did something I will start copying.
Como toda novela con partes históricas (la historia y yo desgraciadamente no somos buenas amigas), me ha costado un poco al principio... Pero luego se ha vuelto muy interesante y tiene reflexiones muy bonitas!!!
Mis ganas de ir a África en aumento :)))
Viajar es bailaarr... ¿Y acaso hay algo más libre que bailar?
Vaya viaje. Siento que he viajado a su lado, viendo lo que él veía y escuchando la historia de cada sitio. Desde Sudáfrica hasta El Congo, pasando por Tanzania, Ruanda y Zimbawe. Pues a lo mejor voy. De verdad.
Diario de viaje del autor en el que se intercalan relatos anecdóticos, pero sobre todo historias muy crudas sobre el continente africano y las masacres que se han perpetuado allí y muchas reflexiones sobre viajar y sobre la vida misma.
Excelente libro, una mirada a la realidad de los sótanos de este mundo que pocos se atreven a visitar y en el que los corazones del hombre no son ni blancos ni negros ni amarillos. … Donde hay un deseo hay un camino…
Segundo libro de viajes de Javier Reverte por África desde Sudáfrica hasta el Congo pasando por Zimbabue, Tanzania y Ruanda. Dan ganas de viajar a ese continente tan desconocido para mi y tan lleno de vida a pesar de la pobreza.
Me encanta Reverte como escritor de viajes y sus libros sobre África son mis favoritos. Te apetece coger una mochila e irte a visitar todo el continente africano y además aprendes muchísimo sobre la historia de sus países y gentes. Muy recomendado!
Este libro me encontró un día por pura casualidad y consiguió engancharme sin remedio desde sus primeras páginas. Ha sido mi primera aproximación a la obra de Javier Reverte y, desde luego, no será la última.
Es un libro muy interesante que me hace sentir el viaje del autor desde la seguridad y la comodidad de mi hogar. A la vez que me muestra un entorno desconocido.
Muy guay como mezcla su experiencia personal junto con la historia del lugar por el que pasa, un poco pesado al comienzo pero mas adelante engancha mucho.
Me he enamorado de la manera de escribir de este hombre tanto que ahora empiezo otro libro suyo. Le he seguido por todo su viaje por el sur de África y me educado sobre su belleza e historia
Segundo libro de la conocida como Trilogía de África, aunque se puede leer independientemente. Reverte nos invita a acompañarle en un viaje desde Sudáfrica, pasando por Tanzania y Ruanda hasta el Congo, donde remonta el gran río, siguiendo los pasos de Joseph Conrad. Como siempre en sus libros de viajes, no ofrece un magnífico paseo por los paisajes, en este caso africanos, que encienden su pasión por el continente negro, pero también un paseo por su historia y por la mejor literatura. Nos hace soñar con los viajes de los grandes exploradores, ponernos en la piel de los soldados y las masacres que han vivido, en la piel de las gentes humildes en su pobreza. Con él recorremos África recordando las catástrofes más sangrientas de aquellos lugares que el viajero atraviesa, los personajes que han marcado su devenir y tal vez su futuro. Y todo este épico viaje para acabar en las aguas del Congo, y hacer una reflexión literaria sobre el gran libro de Conrad y el alma humana frente a la naturaleza salvaje.