En los territorios del Amazonas, el proceso de creación y destrucción de vida casi se siente crepitar bajo los pies. Ese constante ir y venir entre la existencia y la muerte da la razón de ser a uno de los lugares del planeta más impregnados de leyenda y de espíritu de aventura. Hacia allí ha dirigido su viaje Javier Reverte, cargado de pasión mítica y de curiosidad, para relatar cómo transcurre la vida y cómo fue la historia de las gentes que habitan aquellos parajes que, en buena parte, permanecen hoy todavía inexplorados. Desde el nacimiento del Amazonas en los Andes peruanos hasta su desembocadura en el Atlántico brasileño, el autor nos relata su viaje con la naturalidad, emoción, ternura y el humor que caracterizan su prosa: un retrato cálido y real, alejado de los tópicos, de la vida en los barcos populares que navegan el curso amazónico. También nos guía por los núcleos urbanos y nos habla de la miseria de las gentes que habitan las orillas del río. Junto a ello, el autor rescata la memoria de la epopeya que, al paso de los siglos, los hombres han escrito en su intento por dominar este gigante de la naturaleza y cuenta su experiencia con la malaria, enfermedad que estuvo a punto de matarle cuando alcanzaba la desembocadura del cauce de agua más desmesurado de la Tierra.
En esta ocasión, nuestro admirado viajero Javier Reverte [JR] se interna en el Amazonas para recorrerlo de principio a fin. Comienza su viaje en el Nevado del Mismi, en Perú, y llega, mal que bien, a la desembocadura, casi siete mil kilómetros más tarde. Digo casi siete mil kilómetros, pero hay opiniones. Las más conservadoras le atribuyen al Amazonas 6.785 km de curso. Otras lo llevan hasta 7.300 km, lo cual lo convertiría en el río más largo del mundo, por delante del Nilo. Todo depende de por qué rama del Delta se elija llegar al mar, o dónde se considere que está el nacimiento del río. El río, por el camino, recibe muchos nombres diferentes. Comienza llamándose Apurimac, cuando baja del Nevado del Mismi, desemboca en el Ucayali, que más adelante se une al Marañón. Aquí, los peruanos ya le llaman Amazonas. Pero en Brasil no se le llama Amazonas hasta que en Manaos se une el río Negro al Solimões. En esta confluencia, por cierto, hay algo digno de ver. Las aguas negras del río Negro y las marrones del Amazonas fluyen paralelamente sin mezclarse durante unos 200 km, debido a la diferencia de densidades y a su parecida velocidad en la confluencia.
JR se propone no utilizar lanchas rápidas ni cruceros para turistas; sólo barcos de carga y pasaje. Por el camino, y como acostumbra, JR nos cuenta la historia de los lugares que va recorriendo. Y la historia del Amazonas está ligada primero a las conquistas españolas y portuguesas y luego a la historia de las explotaciones del caucho. JR nos habla acerca de las inmensas plantaciones de caucho en las que los terratenientes esclavizaban a las tribus autóctonas. Durante todo el libro, al autor insiste en que el Amazonas no es un paraíso terrenal, sino un río marcado por la desolación y la tristeza.
Nos cuenta la triste historia de Fitzcarrald, de los exterminios en masa de las tribus que vivían a la orilla del río, de cómo muchas tribus huyeron hacia el interior y han permanecido sin mucho contacto con el “hombre blanco”, de la quiebra de la industria cauchera brasileña cuando los ingleses sacaron de tapadillo semillas del árbol del caucho y las plantaron en Malasia, comenzando a exportarlo a menor precio. Oímos hablar del Ferrocarril del Diablo, una empresa en la que murieron cientos de hombres y que prentendía derrotar a la selva construyendo una línea de ferrocarril por en mitad de la nada más verde y agreste… Muchas historias y muy tristes casi todas. Historias que mezclan, cómo no, ambición, el heroísmo y la maldad. Como siempre.
También hay partes bonitas, como cuando habla de la Triple frontera, donde el río separa Brasil, Colombia y Perú. Las poblaciones de los tres países están muy bien avenidas y aprendemos sobre los festivales y fiestas que celebran conjuntamente. En Leticia, Colombia, tiene su laboratorio central el doctor Patarroyo, embarcado en su cruzada contra la malaria. El autor se entrevista con él.
JR tuvo que terminar su viaje antes de lo previsto. Enfermó de malaria, en su variante mortal (si no se trata a tiempo), y no se la diagnosticaron hasta que llevaba nueve días enfermo, con el sistema renal paralizado y la sangre llena de ácido úrico. Le salvaron casi de milagro en un hospital brasileño, con varias transfusiones. Antes de volver a España quiso al menos dar un paseo por la desembocadura, paseo que relata como si lo viera desde el interior de una nube.
El libro es fantástico. JR escribe bien y a conciencia. De nuevo cita decenas de libros que hablan de los sitios donde ha estado, dando ganas de ramificar la lectura, al igual que hace el río. Mi nota: Imprescindible.
El fallecimiento del autor en octubre del 2021 me hizo recordar que tenía en un cajón este libro, aparcado desde que se frustró un viaje al Amazonas.
Y el título del libro refleja mucho el tono pesimista del contenido. Porque al contrario de lo que pueda parecer, el Amazonas y sus riberas, son lugares inhóspitos para el ser humano y donde se han producido los mayores actos genocidas en el mundo (uno más a la larga lista que atesora nuestra especie). Alternando las peripecias de su viaje con notas históricas, el autor va recorriendo el curso del Amazonas desde su nacimiento hasta su desembocadura. Con un humor sarcástico muy particular nos da una visión muy fiel de aquellos parajes. Un viaje que casi le cuesta la vida, al contraer una variante chunga de la malaria. Como siempre que leo literatura de viajes, voy acompañando la lectura con google maps, y de esta manera, la sensación de "haber estado allí" se hace más real y encima los mosquitos no me pican.
El relato se me ha pasado volando, pero me ha dejado algo desolado, al contrario que con otros viajes (en concreto el maravilloso descenso del Yukón, que ya me gustaría hacerlo alguna vez). Tal vez la enfermedad del final tenga algo que ver en ese tono sombrío o éso simplemente remató la jugada. También me ha parecido un libro demasiado corto para lo largo que es el cauce del Amazonas. De la deforestación y sobreexplotación de las últimas décadas casi ni habla, aunque tal vez en la fecha del viaje (principios del 2000) el foco no estuviera puesto ahí como lo puede estar ahora. Aún así, un libro imprescindible para el que tenga curiosidad y le guste conocer otras realidades.
Y ya está bien por hoy, que voy a colgar la hamaca en la cubierta del barco y a abrir el próximo libro que leeré.
Viajar con Javier Reverte es un destino seguro, barato e impactante. Recorre los territorios con dos miradas. Una disecciona lo que ve y la otra, más profunda, analiza las circunstancias geográficas e históricas del territorio, el quienes somos y dónde vivimos y de dónde venimos. En este caso mi lectura ha sido "El río de la desolación".Un viaje por el Amazonas, sus habitantes y su historia, atravesando Perú, Colombia y Brasil. Impacta el análisis de las explotaciones caucheras y el régimen de semiesclavitud impuesta a la población nativa. La expulsión de los jesuítas, expectantes vigías de cuánto ocurría, aceleró la explotación humana. La titánica obra de la construcción del ferrocarril del Diablo también impacta mucho. Una obra colosal que no llegó a acabarse y de la que se avanzaba por un lado y se retrocedía por otro porque la selva devoraba el camino andado. Enfermedades, esclavitud, infamia, humillaciones. Ese era el paisaje en que se desarrollaba la vida de la población autóctona. Hubo tres proyectos diferentes y los tres, fracasaron. Por otro lado la descripción del paisaje y el paisanaje actual sorprende muchísimo. Mundos muy diferentes que confluyen en su visión analítica de todo lo que ve. Ganas de hacer maletas y emprender la aventura. Reverte, a quien perdimos hace poco, nos ha dejado un abanico de libros que radiografían un buen puñado de países en historias. Soñar viajando con él es gratis. A sacar los billetes...
No le asigno a este libro cero estrellas porque el mínimo es 1 estrella. El autor copia información de la historia del Amazonas y de algunos personajes que cualquiera puede consultar por su cuenta por wikipedia, pero no vive aventuras personales ni cuitas, salvo que contrae el paludismo y su esposa le tiene que rescatar, como si fuera un principiante. Entre un 70 y un 80 porciento del libro es texto copiado de wikipedia, o basado en otros medios, por ello no comprendo cómo hay tantos lectores que le dan 5 estrellas a este libro, pues es un texto insustancial, no le sucede nada memorable que justifique escribir un libro, no aporta nada, absolutamente, es prescindible, su valor oscila entre el cero y la nada. Y para acabar: el titulo es completamente inapropiado, pues el Amazonas es el río de la vida, una maravilla de la madre naturaleza. En resumen, es un libro decepcionante, un timo, y si se vende mucho es por la fama del autor adquirida cuando era periodista, pero no es un viajero de verdad de esos que se van un año con su mochila a la India por tierra, o pasan meses y meses a la aventura en África o Sudamérica por el simple placer de descubrir, como un viajero verdadero.
Un libro espléndido, imprescindible para quien vaya a viajar al Amazonas. Quizás decepcione a aquellos que buscan una novela de aventuras o de buena literatura, pues este es un libro de viajes, lleno de información, anécdotas, historia, citas... Se nota que Reverte es un viajero de los de verdad, de los que se informan, leen y saben lo que buscan. Así que repito, es una obra genial para todo el que quiera aprender sobre la región en cuestión, dejando a un lado la literatura y las aventuras. Muy recomendable para jóvenes viajeros.
Aunque con todo lo que he leído de Javier Reverte siempre me han entrado ganas de viajar en esta ocasión me ha ocurrido justo lo contrario. Siempre me había apetecido conocer esta zona y ahora ya no tengo ganas, leyendo el libro me he sentido ahogada, como si sintiera el calor y la humedad aplastandome. Creo que eso también es mérito de un libro conseguir que te sientas dentro de la narración aunque sea incómodo.
Como siempre, es un gusto leer los viajes de don Javier Reverte. Para el que ya ha leído algo de este autor, sabe lo que se encontrará y lo encuentra. A pesar de ser una narración amena y entretenida, le pongo 3/5 porque a menudo se hacen bola algunos capítulos. Desde mi punto de vista, me esperaba más la narración de las salvajes entrañas del Amazonas que no tanto sus viajes en barco, lo cual aburre un poco. Si no tienes nada que leer , te hace pasar un buen rato pero para nada imprescindible.
Este libro se me ha pasado volando y, como dice en una reseña, "te deja con una tristeza histórica".
Javier nos relata su viaje desde el inicio del Amazonas en Perú hasta su desembocadura. Anécdotas y un poco de historia ligadas al genocidio por los españoles, portugueses y luego la explotación del caucho.
Disfruté mucho de la lectura. Hace un par de años viaje por la zona y me enamoró. Este libro me ha hecho revivir un nuevo viaje y he aprendido mucho de la zona y su historia. Es una lectura amena y muy variada, recuentos de aventuras, paisajes, gentes e historia.
Muy interesante libro de viajes, como la mayoría de este autor. En esta caso, recorre el Amazonas desde su nacimiento en Perú, hasta su desembocadura. Alterna sus vivencias en el río, con otros personajes que lo recorrieron en otros tiempos: Orellana, Von Humboltd, Lope de Aguiire, Arana, Fiztcarrald....
De las fuentes a la desembocadura del Amazonas, un viaje que casi le cuesta la vida al autor, pero con un atractivo que dan ganas de repetirlo. Muy interesante y ameno, como es habitual, conjuga la narración del viaje con pasajes de la historia de la región y su desarrollo, principalmente asociado a la explotación del caucho.