Me resulta bastante difícil calificar este libro: se vende como un "cambio de juego" que puede otorgar al lector el poder de diseñar su propio sistema de creencias en lugar de seguir caminos preestablecidos, y como una "hoja de ruta" para el autodescubrimiento y el pensamiento crítico aplicado a la religión. Y tiene mucho de eso, pero también incide muchísimo en la ideología bastante extrema de los autores, con algunas propuestas demasiado extremas o fuera de la realidad.
La obra propone un enfoque pragmático y secular para asegurar la supervivencia humana ante el colapso demográfico actual. Y quizás eso es lo que me atrajo al principio, la visión de que las bajas tasas de natalidad actuales de muchos países (o culturas, como prefieren llamarlo ellos) son un enorme problema para el futuro de nuestras sociedades, o de la humanidad en general.
Los autores proponen una "solución" dando ideas prácticas que pueden replicarse en ámbito familiar para fortalecer una cultura propia (o una religión propia, porque los autores usan casi indistintamente una y otra, quizás por la similitud en inglés de "cult" -culto, o religión- y "culture" -cultura-).
Los autores exploran cómo diferentes tradiciones, desde el calvinismo hasta el judaísmo, han logrado transmitir valores y mantener altas tasas de natalidad frente a lo que denominan un "supervirus" cultural de modernidad estéril. Y ahí es donde empiezan todas las partes que me han hecho torcer el morro, porque defienden sin pudor lo que les parece superior, como el pronatalismo, la selección de embriones, las sociedades secretas, la destrucción de la identidad individual para integrarse en una identidad familiar y luego cultural, y muchas otros conceptos bastante polémicos o incluso a veces ofensivos.
Este "manual" parece ser como recibir un kit de herramientas para construir tu propia casa, a través del diseño de rituales, sistemas de emparejamiento y educación, para buscar que tu familia prospere de manera intergeneracional, enfatizando la importancia de la fidelidad cultural y sobre todo de asegurar la multiplicación de tu descendencia.
En cuanto a la religión, como digo los autores la mezclan continuamente con la cultura, pero aprovechan para hacer un análisis de lo que (otra vez, según ellos) son religiones "superiores", como el Judaismo, los Mormones, o el Calvinismo. A pesar de ese análisis, aseguran que no buscan una religión "verdadera" en el sentido teológico, sino una que funcione como un "reactor cultural" capaz de preservar la sapiencia y la diversidad frente a lo que ellos llaman el "supervirus cultural" moderno. Y eso es otra de las cosas más controvertidas de su declaración, la existencia de una forma única y virulenta de "virus cultural" ue se propaga a través de las culturas y organizaciones, alterando su comportamiento y prioridades. Este virus se propaga bajo la promesa de minimizar el sufrimiento emocional colectivo, y da lugar a culturas "blandas", volviéndolas frágiles y susceptibles al colapso. Identifican claramente y sin pudor esas culturas blandas con el movimiento Woke, la cultura Pop, el progresismo, y la izquierda. Una vez más, declarando la superioridad de las culturas "duras" que ellos representan por su mayor probabilidad de supervivencia en el largo plazo, al tener mayor tasa de natalidad y una menor "tasa de deserción" (los que abandonan esa cultura para adoptar otra).
En definitiva, un libro que te da que pensar en la utilidad de diseñar tu propio esquema de creencias desde un punto de vista práctico, entretenido y estimulante en algunas partes, pero muy extremista y utópico en sus propuestas, y un tanto supremacista en sus creencias.