El argumento no es nuevo: una cadena televisiva, que ya no sabe como aumentar su audiencia, inventa un reality show que tiene lugar en un barco, con científicos, actores y tripulación, que se dedican a visitar lugares paradisíacos por todo el mundo, montar fiestas y liarse entre ellos; hasta que dan con una isla perdida en el Pacífico, de nombre Henders; una pequeña isla misteriosa donde la evolución de las especies ha seguido otro camino; por supuesto, los protagonistas no tardarán en saber dónde se han metido, encontrándose con especies que parecen salidas de una pesadilla. Como puede verse, todo esto ya lo pudimos leer en ‘Parque Jurásico’ de Michael Crichton, al que Warren Fahy recuerda en los agradecimientos, siendo la de Crichton una novela muchísimo mejor.
La primera parte de ’Henders’ está llena de aventuras y disertaciones científicas bastante interesantes: reflexiones del papel que ocupa el ser humano en el planeta, o el choque ante un ecosistema que nos es totalmente ajeno. Sin abundar en excesivos tecnicismos, el autor sabe hacer llegar su historia sin hacerse pesado. Las escenas de acción, truculentas en ciertos momentos, son rápidas. Eso sí, los estereotipos están muy presentes, como esos militares de mente obtusa ante lo que no pueden comprender, o ese científico trepa y egocéntrico, que ya sabemos todos desde el principio cómo va a acabar. Pero la segunda parte del libro no me ha gustado nada, con la aparición por sorpresa de cierta especie, que da un giro demasiado moralizante a la trama.
’Henders’ es lo que buscaba tras un Pynchon exigente, una lectura desengrasante y ligera. A sabiendas de lo que me iba a encontrar, esperaba más del libro.