Este libro nos narra capítulos desconocidos de la historia de la insurgencia armada en el país y sus principales protagonistas a través del relato de uno de los testigos privilegiados de aquellos convulsos años: un joven militante de izquierda cuyas convicciones revolucionarias le llevan a situarse en la vanguardia de los acontecimientos capitales de una generación. Formado en la Cuba revolucionaria junto a Fidel Castro, tras la muerte del Che regresa a Chile, donde milita en la clandestinidad del MIR. En 1971 abandona el partido y se convierte, con tan solo veintitrés años, en responsable de la guardia personal de Allende. Una vez consumado el ataque al Palacio de la Moneda, el joven revolucionario se asigna una última misión desesperada: defender la Embajada de Cuba y conseguir que el arsenal de armas abandonado por los cubanos sea entregado a la resistencia, que trata de escapar a la represión del ejército de Pinochet. Su fascinante relato de los diez largos meses de resistencia en la embajada, junto a los refugiados y perseguidos del nuevo régimen, pertenece a la odisea de los héroes anónimos de aquellos días.
Es interesante este personaje, contradictorio y es rara su reflexión. Parece un Forrest Gump de la UP, del Chile de 1970. La verdad, no sé si creer todo lo que dice y falta saber cómo se hizo rico en Cuba y por qué hoy no puede entrar allá. En fin, me gusta leer libros de esa época.
Muy buena crónica narrada en primera persona sobre el golpe de estado que derrocó a Allende en Chile. El capítulo que Max dedica al Presidente me ha encantado.