De origen nicaragüense, Rubén Darío desembarcó en Valparaíso en 1886 y en 1888 se publicó esta obra, que contiene cuentos y poemas realizados antes y durante su estadía en suelo chileno (y que corresponden más que nada a sus experiencias que vivió en el país). La mayoría de los estudiosos de su obra (por no decir casi todos) aluden la creación del título "Azul" a una cita de Víctor Hugo: "L'art c'est l'azur". Aunque más tarde Darío rechazaría esta cita como motivadora del título de su obra, muchos están de acuerdo que el "azul" representa de manera inequívoca lo que esta obra ofrece: cuentos que hablan acerca de hadas y duendes, de deidades grecorromanas y poetas desdichados, poemas que ilustran un calor inherente a lo que siente el poeta. Así, el azul pasa de ser un color a ser casi la representación literaria de la escritura de Darío. Pero no hay que dejarse engañar. El hecho de que Victor Hugo haya escrito "azur" en vez de "bleu" (azul en francés) nos da algo en qué pensar. Pero primero vayamos a la obra antes de explicar si es "azur" o "azul" el verdadero color de la obra.
Cabe señalar que este "Azul" se compone de dos grandes partes: Los cuentos en prosa y El año lírico (poemas). Pues bien, los cuentos en prosa se subdividen en dos partes. Los cuentos en prosa escritos por Darío antes de la venida a Chile y los cuentos que fueron escritos durante su estadía en este país. Tratar de etiquetar estos cuentos es difícil, ya que Darío emplea muchos estilos y muchos mundos literarios. Por ejemplo, utiliza personajes de la cultura helenística ("El sátiro sordo", "La ninfa"), como también personajes de orden fantástico ("El palacio del sol", "El rubí"). También posee cuentos con atisbos de ironía que serán utilizadas más adelante por los escritores del Siglo XX ("La canción de oro", "El rey burgués"). Pero su elemento primordial en estos cuentos es el carácter descriptivo que poseen. Hablamos de un lenguaje que se remite a describir piedras preciosas, flores, animales con connotaciones refinadas (el cisne de cuello negro, la alondra, etc.). Todo ello, quizás, quitándole protagonismo a las mismas tramas, que a veces no terminan de la manera que queremos que termine ("Palomas blancas y garzas morenas").
Los cuentos de En Chile fueron escritos durante su estadía en Valparaíso y Santiago, respectivamente. Los seis primeros cuentos, los escritos en Valparaíso, corresponderían a uno solo, que trata acerca de un poeta que se da una vuelta por los cerros del puerto y empieza a observar todo lo que le rodea. Me atrevería, incluso, a decir que estos cuentos serían un prototipo de lo que después sería el criollismo literario. En cambio, los cuentos escritos en Santiago no tienen una conexión directa entre ellos y pulen el carácter descriptivista de la escritura de Darío. Se destaca, entre ellos, "La muerte de la emperatriz de China", en donde la crueldad se manifiesta de manera sobresaliente.
Por otro lado, la segunda parte de "Azul", se subdivide en dos partes: El año lírico y Sonetos áureos. En la primera parte, Darío retrata el curso de las cuatro estaciones del año con una poesía de corte tradicional y siempre acudiendo a las descripciones (algo melosas, a mí gusto). En mi opinión, de esta serie de poemas, los mejores son "Estival" y "Anagke", en donde la ironía juega cruelmente con los animales-protagonistas. Los sonetos áureos, la última parte, son un compilado de algunos sonetos que van dedicados a distintas personalidades. Partiendo por Caupolicán y llegando hasta el poeta Walt Whitman (en la parte llamada "Medallones").
Después de haber analizado los cuentos y poemas de esta obra, hay que preguntarse: ¿Por qué no pudo haber sido "azur" en vez de "azul"? Si bien azur es lo mismo que azul (son el mismo color), su concepción es distinta. Es más bien un azul más intenso, algo así como el mismo azul del mar (algunos han querido como color celeste, zafiro o turquí). Si nos ponemos a pensar que Darío llegó a Chile por mar y vivió en Valparaíso, entonces estaré en la razón al decir que este color (azur) es el que debería aparecernos en cuentos como "El pájaro azul" o "El velo de la Reina Mab". Quizás Darío no quería detallar tal tipo de sutilezas y optó por lo más simple: el azul, el color del océano y el del cielo es "azul" para él y, por ende, para todos los cuentos y poemas.
Si bien, "Azul" no es la obra máxima del Modernismo hispanoamericano, sí entabló las bases de ella. Con un lenguaje descriptivista, con el uso de cierta ironía y personajes fantásticos, Darío hizo buen uso de los años que vivió en Chile, con una obra que mezcla crueldad y alegría, con cuentos que hablan de poetas que mueren de hambre y poemas que poseen a animales como protagonistas. Recomendado para aquellos que tienen un pájaro azul viviendo en su cabeza.