El comentarista deportivo Pepe Calderón Tovar, fanático del fútbol desde que tuvo uso de corazón, se queda sin voz cuando es testigo de aquel autogol fatal que Andrés Escobar metió en el partido contra Estados Unidos en el mundial de 1994. Días más tarde, después de un recorrido delirante por su pasado, su salud mental y los hechos sórdidos que sucedieron en la selección colombiana de aquellos años, toma la decisión de asesinar al jugador. Y emprende una pesadilla que terminará involucrándonos a todos.
Estudió Literatura en la Universidad Javeriana desde 1994 hasta 1998. En junio de 2000 recibió el título de Master en cine y televisión de la Universidad Autónoma de Barcelona. En julio de 2000 se convirtió en el comentarista de cine de la revista Semana. En agosto de 2000 se convirtió en colaborador constante de la revista SoHo. Desde 2001 hasta 2009, se descubrió trabajando en textos breves para publicaciones como El Malpensante, Número, A+, Artifex, Cambio, Babelia, El Tiempo, Arcadia, Boletín Bibliográfico y Plan B.
Ricardo Silva Romero es, hoy, columnista del diario El Tiempo, comentarista de cine de Semana, miembro del consejo editorial de Arcadia, redactor de la sección de televisión de SoHo y colaborador de la revista Credencial.
Ricardo Silva Romero nunca me decepciona. Me encantó este libro. Me encantó cómo, en primera persona, logra transmitir la frustración y la pasión que genera el fútbol, y cómo narra una tragedia con tanto respeto y humor.
También me gustó entender mejor la relación del fútbol con el narcotráfico y la realidad de Colombia a principios de los 90. Súper recomendado.
Suena el pitazo inicial… Pepe Calderón Tovar además de ser el comentarista deportivo es el estratega, el director técnico de esta historia. Él visualiza el devenir de los hechos como el técnico que entiende a sus onces jugadores y los acontecimientos del minuto a minuto del partido. Pero este partido, este cotejo sorprende al propio Pepe Calderón Tovar y a los lectores, con un tiempo extra donde se define la suerte de todo, como si fueran los temidos doce pasos de los penaltis.
Utilizando esa jerga profesional que se emplea en el periodismo deportivo me resta decir: La disposición de la historia es como un planteamiento técnico-táctico acertado, donde la formación inicial del onceno es la ideal. Todos los jugadores entendiendo a cabalidad su puesto y la función dentro del terreno de juego para llevarse los tres puntos.
¿Cómo sería celebrar un gol sin un desparpajado, ¡Gol, hijueputa!
Todo amante de fútbol ⚽ debería leer este libro, sobretodo si se es Colombiano, Ricardo Silva logra una gran crítica hacia la sociedad Colombiana en un momento crítico para nuestra historia nacional, combinando realidad y ficción de una manera tan convincente que en varias ocasiones tuve que consultar si en realidad el protagonista era real, Silva no sólo es el escritor, también es cronista, historiador y pienso que hasta actor,la manera en que cuenta las últimas horas de vida de el inmortal Andrés Escobar la verdad no se ni que decir para expresar lo mucho que me gusto y disfrute este libro.
Nunca he sido fanático del fútbol; nunca he entendido la pasión descontrolada de los hinchas para con las 22 personas que persiguen el balón. Sin embargo, me acerqué a este libro con la premisa de poder comprender la relación entre una actividad que considero insulsa y una de las épocas más oscuras del país. No podría decir que mis expectativas se cumplieron. La narración del autor es fluida y, en ocasiones, interesante. El verdadero problema reside en no poder conectar con un personaje que te plantea una "vida de desgracias" y termina urdiendo un plan de venganza contra el jugador Andrés Escobar, quien no tenía absolutamente nada que ver en la serie de malas decisiones del señor Pepe Tovar. Por más que intenté empatizar con la historia de este locutor sin voz, no logré hacerlo. Siempre me preguntaba cuándo iban a mencionar algo más profundo, más interesante, más relevante para la sociedad de la época; si bien ocurrió un par de veces, fue algo netamente superficial. Tengo más títulos del autor anotados en mi lista por comprar. Espero que dichos libros sean mucho mejores y terminen por demostrar el porqué muchos aman al señor Ricardo Silva Romero.
Un libro extraordinario, no solo para los apasionados por el fútbol, sino para todo aquel que quiera ver las relaciones de este deporte con la violencia, el narcotráfico y la historia de Colombia. En el libro, es menos importante saber la versión real de quién asesinó a Escobar, que entender el contexto del mundial de fútbol de 1994. Magníficamente narrado, se muestra la historia de un comentarista deportivo gordo que queda en la ruina y decide asesinar al jugador de la selección que se hizo un autogol en el mundial, sus desafíos internos, lo que lo lleva a tomar la decisión y sus frustraciones familiares.
Siempre es una excelente noticia que haya quien se anime a emprender proyectos editoriales. Más si, como es su caso, entre las primeras referencias de su catálogo encontramos títulos como este Autogol. El periodista y escritor colombiano Ricardo Silva Moreno nos transporta a los 90 en Colombia, cuando Andrés Escobar se marcó el autogol más trágico de la historia del fútbol. Así se inicia un relato trepidante que acaba deviniendo un magnífico retrato y homenaje a un país lastrado por el narcotráfico y la violencia.
---- Puedes encontrar esta review en el #Panenka72. Disponible en tienda.panenka.org.
Sin duda esta novela hace viajar al lector por toda la época oscura del fútbol colombiano y sus nexos con el narcotráfico. Así mismo, quien se acerque a ella encontrará desde la ficción un acercamiento al asesinato del jugador Andrés Escobar a través del deseo de venganza de Pepe, quien motivado por perder la voz al ver el autogol de Escobar, no descansará hasta cumplir su objetivo. Me gustó mucho la construcción de la novela, tanto por ser como un partido de fútbol, como por combinar la crónica, la narrativa y la entrevista. Lectura obligatoria si les gusta el fútbol.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Para mí es un 4.5, pero la aplicación no permite esta calificación.
Este es otro libro maravilloso del autor principalmente por su humor para describir una tragedia histórica.
El problema del cuerpo, de la persecución de nosotros mismos.
“…el problema es que nunca ha ha habido fondo, porque me pareció que siempre se puede caer un poco más bajo.”
Ricardo Silva es un escritor agudo, inteligente y con un humor a prueba de la tragedia que es Colombia. Muchas de las reflexiones de Pepe Calderón pueden ser en estilo y fondo, parte de las columnas de Ricardo.
Inicié la lectura de Autogol luego de preguntarle por Twitter al autor si tenía una recomendación en cuanto al orden para leer sus libros y de igual forma de todos los libros que he leído de él, me conecté al instante con la historia. Jamás pensé encontrar en las páginas de un libro lo que sentimos todos los colombianos que ese 1994 nos dejamos llevar por el triunfalismo que envolvía a nuestra selección de fútbol y luego la tristeza por el asesinato del defensa Andrés Escobar.
Aún no me explico porqué no había leído antes este maravilloso libro. Recuerdo el despertar de ese terrible día en el que me sentí avergonzada de ser colombiana y me cuestioné si amar tanto el fútbol valía la pena. Pasaron muchos años antes de volver a disfrutar esta gran pasión; si Pepe Calderon hubiera estado vivo para presenciar el Mundial de 2014, su muerte se hubiera producido por el paro cardiaco que le hubiera dado la emoción del paso a cuartos de final de nuestra amada selección.
Que novela tan espectacular, te envuelve en la vida del personaje principal mientras te adentra en el mundo del futbol y cómo la política y la mafia ha estado dentro de este gremio, y la influencia tan grande que ha tenido para Colombia, un libro obligatorio que te atrapa y te mantiene con intriga desde el inicio hasta el final.
Me ha gustado. El tema me interesaba, sabía algo lejanamente sobre la muerte de Escobar. Como contra, le sobran palabras al libro, a veces se hace muy repetitivo y uno se frustra con la mudez del protagonista.
Escrito a partir de una realidad, el gol en propia puerta de Andrés Escobar en un partido frente a Estados Unidos, se nos relata una historia (a veces trágica, a veces divertida), muy bien escrito, se hace muy ameno y no trata solo de fútbol, trata de una parte de la historia reciente de Colombia.
Frases memorables: * En reflejo de nuestras alegrías o el espejo de nuestras pesadillas. * El momento más difícil de la vida es el momento en el que los papás se vuelven hijos. * Las mujeres son una dictadura que finge ser una democracia.
Con mucho humor y nostalgia, Ricardo Silva nos adentra en una historia oscura de nuestro país. El tono es perfecto para la historia, aunque hay partes que se sienten más largas de lo necesario, el libro por lo general no deja de ser interesante.
El mundial de fútbol de Estados Unidos 1994 fue trágico para Colombia. Ricardo Silva Romero narra en su novela “Autogol” los detalles que llevaron al asesinato de Andrés Escobar y echa una luz sobre un periodo oscuro de la historia de Colombia. Cada país tiene su instante infame de historia futbolística... https://bit.ly/Silvalap
Las notas que está a punto de leer fueron extraídas de esta novela y no pretendo tomar ningún tipo de crédito a partir de las mismas:
• Y nada. No es fácil encontrar a una mujer que entienda por qué el futbol están importante. Tampoco una que le sepa pegar al balón con el enpeine. • De verdad quería armar una oración en la que el predicado valiera la pena del sujeto. • En el mundo solo existen o los patrones hijueputas o los patrones güevones: la gente sensata, que pide mirar las cosas con calma, suele morir en ese fuego cruzado. • Sí hay que asumir el juego, sí se debe interpretar el papel que haga menos grave el paso de uno por la vida, se debe encontrar, en pocas palabras, la manera propia de hacerse el pendejo, de resignarse en paz, para no andar por ahí reclamándole al destino lo que no nos dio. • Porque los hijos no tienen ni idea de nada. Los hijos tienen ocho años siempre, se quedan detenidos en el tiempo cada vez que tienen problemas con sus padres. Juntos son, sin falta, pequeños miserables que pelean por sus territorios. Jamás pierden la habilidad de llegarle al otro a los nervios, la conservan cómo el único don que les queda, ya que por el camino de la madurez pierden la posibilidad de agredirse físicamente. • ¿no aspira la sociedad entera a tenerlo a uno vigilado, marcado a presión como un goleador por un defensa central, hasta que no le queda otra salida que la resignación? • Los astros se alineaban de la mejor manera posible, cuatro, cuatro, dos, para que siguiera adelante con mi plan. • Ciertas cosas de uno son imposibles de disfrazar. • El momento más difícil de la vida es el momento en que los papás se vuelven hijos. • Yo no sé como hace la gente que escribe. De verdad que no sé. No es nada fácil pasar tantos días encerrado. Las cosas que pasan cada día atentan contra el trabajo. S piensa “no puedo decir esto: van a crucificarme” desde que uno no se sienta hasta que se vuelve a sentar. • La vida de los otros es un juego fácil de jugar. • Creo que nada une más que la emocionante impotencia que se vive frente a un partido de fútbol. • Las mujeres siempre se aburren de los hombres, que las más leales se sacrifican por el que les toco en suerte porque entienden, a tiempo, que el siguiente va a ser el mismo hombre. • Que la gente dude de mi honestidad, no me importa, mientras lo dude en su cabeza. • He comprendido que un libro es una pequeña venganza, me he dado cuenta, en estos días, de que un libro es un final feliz.
Don Pepe Calderón, comentarista deportivo de fútbol, apodado "el poeta" dada la riqueza de vocabulario y su toque perfecto para usar la palabra del diccionario adecuada, se encuentra en Estados Unidos, Julio de 1994, estadio Rose Bowl comentando un partido que no pasaría a la historia como cualquier otro. Colombia vs USA, el jugador Andrés Escobar Saldarriaga emboca el balón en propio arco y nuestro Pepe pierde la voz, queda mudo en mitad del juego, no le sale una "j" de su boca. Pepe tiene a partir de ese momento un objetivo, vengar la furia de este dolor. Mientras recorre el camino a su destino, se cruza con Maturranga explicándole qué es el fracaso a su manera, muchos personajes oscuros que por esos días eran los dueños y señores de los equipos del torneo profesional colombiano, se cruza en los pasillos del hotel de concentración de La Selección con casi ningún jugador pues todos hacen lo que les da la gana.
Una novela que nos lleva por todos los lugares comunes que tenía el fútbol en esa época, llenos de dinero del narco, sin dejar de lado una riqueza y un humor en la narración que me llevó de profundos momentos de ira a carcajadas en solitario. Excelente libro, novela crónica de cuando íbamos a ser campeones mundiales.
Tuve que leer este libro por cuestiones laborales, y quedé encantando. No solo la forma de escribir de Silva es atrapante, la historia está muy bien llevada, los personajes son geniales, las situaciones entre ficción y realidad son totalmente verosímiles, y es muy entretenido para leer. Revelador, además, para alguien que poco le interesa este deporte pero disfruta de una buena lectura, con datos e historias que me hacen preguntar hasta que punto son (o no) reales. Muy recomendado.
Me gustó mucho esta novela. He compuesto una entrada para mi blog, con algunos ejemplos extraidos de las partes queme gustaron más. Aquí dejo el enlace por si lo quieren mirar:
Mi libro favorito de Ricardo Silva Romero. Lo leo al menos una vez al año, además de la historia de Pepe Calderon Tovar, el locutor sin voz, hace un recorrido de lo que ha sido la historia del periodismo deportivo y la influencia del narcotrafico tanto en el periodismo como en el fútbol en el país.
This entire review has been hidden because of spoilers.