Después de la caída del Muro de Berlín, un grupo de antiguos espías de la desaparecida República Democrática Alemana es encargado de organizar un encuentro con los ex agentes que aún siguen en activo y al servicio de otros países o de grupos internacionales. Desde 1989 se ha intentado celebrar esta asamblea para trazar una estrategia que devuelva a sus miembros a la escena política. Pero la persona enviada por Moscú para coordinar los preparativos y realizar los contactos muere en extrañas circunstancias. Se desata una investigación que tiene como destino Moscú, San Petersburgo, Berlín, Jerusalén..., y también la propia vida de los agentes, "despertados" para una misión ya quizá imposible. Novela sobre los conflictos y las crisis políticas del presente, sobre la forma en que las viven los individuos, sobre las falsas identidades de la vida cotidiana, sobre la traición y el amor... Con extraordinaria ambición y no menos rigor literario, el autor nos brinda una novela diáfana y un envite radical a la inteligibilidad del mundo. Ganador del XIX Premio Herralde de Novela.
Sí dice uno ficción de espionaje puede pensar en John Le Carré y su The Spy Who Came in from the Cold; o, The Quiet American de GG, o The Secret Agent de Joseph Conrad, incluso podemos mencionar a Eric Ambler, pero, eso ya sería decir demasiado. O no.
No debiera ser novedad recalcar sobre la fusión de los géneros y sus, cada vez, más difusas fronteras. Sin embargo, sigue siendo necesario notarlo, puesto que a la fecha todavía hay quien se anquilosa en escribir novelas al peor estilo decimonónico, lo cual no es detestable, sino, solamente triste.
¿Se puede hablar de una novela “de espías” sin mencionar la trama, ni nada que venga en la contraportada? Se puede.
No tenía idea de en qué me metía. Para las primeras 50 páginas ya quería arrojar el libro lejos de mí. Ni la trama, ni los personajes, ni nada, captaban mi atención. Después de mucho tiempo, volví a leer por disciplina y me propuse terminar el libro.
Qué bueno que lo hice. Esta novela de Gándara es un muy buen ejemplo de la literatura que se hace ahora. Hay una narración cuidada, personajes muy bien delineados y ahí donde pareciera que descansa un lugar común, nada, un giro que da un matiz distinto a todo el entramado. Un desarrollo pausado de los acontecimientos, la doble historia, lo que se cuenta y lo que se oculta que dice igual o más.
A pesar de todo esto, de que sea una “buena novela”, no termina por gustarme. Está alejada totalmente de la literatura que yo puedo disfrutar, esa donde veo el riesgo, donde el autor se la juega por algo más. Aquí no, aquí hay una novela bien pensada, bien escrita, bien hecha, desarrollada con esmero. El tipo de libros que algún maestro maligno te hace fumarte sólo porque él le entendió.
Me gusta mejor pensar en los motivos por qué alguien como Bolaño la tenía en uno de los estantes de su biblioteca.
sorprendentemente encantador en sulenguaje y su prosa como se le llame, un libro cascapelotas que no es para todos y muy de la época, como un zeitgeist o necesidad de hacer novelas anticlimáticas luego del deshielo,,,,
en la trad de contranovelas de espía: nuestro hombre en la habana y de esas ficciones antiespeculativas que desmadejan la necesidad de ver conspiraciones donde no las hay, pero con una carga existencialista profunda pues se asoma a la vida desprovista de los signos que la sostenían,
supongo que ya es algodatado, ya no se conoce a esa gente boomer que dio su vida por proyectos políticso ahoraen desuso, fueron utilizados escupidos y condenados a vivir en la liminalidad ,,,
la nostalgia y la culpa de los espías soviets, aún con todo y su veredicto velado proglobalización y2k del autor hacen que valga la pena a mi jui(zzz)io
¿qué tanto se jactan del triunfo los capitaloides? ¿a dónde se marchan los perdedores?
pacifiquísimo cómo se cuenta, muy buen oleaje con mil capas de sentido si se presta uno a ello en metáforas depuradísimas que son todo menos una simple historia de amor, se salta detalles narrativos farragosos e ilumina puntos humanos profunderos,
re-pito- existencialona en ese ver la vida desde afuera, los hábitos y los actos desde un código caducado,,,
no fue un cuento de espías, ni siquiera una narrativa, hay suficientes vacíos para dudar de la redondez de la historia analogía,
"Pero ¿por qué abandonaba la sala? Sencillamente porque se aburría. Los seres normales se aburren ¿Por qué iba entonces? Los seres normales van a sitios en las tardes insoportables de verano, escapan a lkassierra, buscan unos grados menos, miran a las chicas.... Los seres normales van a sitios lógicos y se aburren lógficamente"""
platillo servido, novela sin novela con ´piel de cebolla, oído poetiqwuero de frases filudas con soledady derivas, hispanísima en esa liminalidad e irrelevancia de los lugares nacionales
El Premio Herralde mezcla novelas que han pasado a formar parte icónica de la colección de Narrativas Hispánicas de Anagrama y otras que con el tiempo pasan desapercibidas. Una de estas es “Últimas noticias de nuestro mundo” (Premio Herralde), que si bien descansa en una premisa interesante (un grupo de ex espías de la Stasi que siguen en activo y se reúnen periódicamente hasta la muerte en extrañas circunstancias de uno de sus miembros), no termina de convencer cuando los protagonistas recorren España y Europa buscando resolver el misterio.
“Lo peor de los fracasos es que nadie los suma matemáticamente. Absolutamente nadie. Uno es azar. os, error. Tres, imposibilidad. Se suman metafóricamente, Anja”.