Estamos en Alemania, en el siglo XIII. Un grupo de miles de niños entre 5 y 18 años años, parten en peregrinación hacia Tierra Santa, a Jerusalén. Son encabezados por jovencitos que han tenido una misma visión: un ser sobrenatural (¿Jesús? ¿la Virgen María?) les ha ordenado hacer esa travesía para, una vez llegados a Tierra Santa, sólo con su presencia y sentidas oraciones, lograr suavizar, dulcificar, la posición de los árabes como amos del lugar y así, ocupar nuevamente Jerusalén, para que siga bajo el poder cristiano.
Acompañan a los peregrinos una joven aristócrata y su servidor, un caballero templario, una novicia con conocimientos de medicina y una jovencita que huye de su pasado de esclavitud y vejaciones.Pero, el camino es largo, fatigoso, la mayoría lo hace a pie, debiendo atravesar tierras difíciles y peligrosas, por el clima o por sus habitantes. El alimento y abrigo no es fácil de conseguir, algunas ciudades los reciben bien, pero por poco tiempo, es complejo dar de comer a miles de jóvenes hambrientos y desesperados. Una gran cantidad de ellos morirá por el camino. Uno de los pasos más dificultosos es el de los Alpes, pero también la navegación que los llevaría desde Italia a Tierra Santa. Aunque, allí en Italia, los espera una gran sorpresa ¿cuál es el verdadero motivo para haber llevado a los jovencitos hasta allí? Éste es el verdadero sentido de la novela, que vale la pena leer, por la historia que narra y por lo bien escrita.