Xesa en una Xana -hada- muy especial. Traviesa y alocada, adora su melena roja, las canciones de Abba y los combinados Sex on the Beach. Pero sus travesuras han ido demasiado lejos y ahora, como castigo por el daño cometido con su última locura, le encargan una misión que no le hará ninguna gracia: convencer al Dios del Sol para que ayude a los luggones en su lucha contra la inminente invasión romana.
El problema es que ese Dios no es ni más ni menos que Lugh, un antiguo amor al que Xesa abandonó hace 200 años en una situación, digamos, un tanto comprometida. Y ahora Lugh está dispuesto a vengarse de la engreída hada por esa humillación... y por haber dejado su corazón hecho añicos.
El género fantástico es totalmente nuevo para mí, así que cuando cogí este libro, me quedé aturdida: ¿ una hada que baila frenéticamente al ritmo de Dancing Queen? ¿Un pequeño duende volador, obsesionado con el sexo y la comida? ¿Un Dios que es mucho más humano que muchos de nosotros ? Todo esto, y mucho más, es lo que nos depara esta singular historia.
Ha resultado refrescante leer un libro como este, por su originalidad, por ese toque de locura con el que la escritora nos describe algunas escenas (el ataque de los romanos al pueblo luggon me ha encantado!) y por esos protagonistas que, a pesar de ser seres divinos, son tan sumamente humanos e imperfectos.
Por contra, ha habido momentos durante el transcurso de la novela que me ha resultado "chirriantes". Por ejemplo, con la escena en la que Quelo (el ventolín menudo, invisible, volador y obsesionado con el sexo que siempre acompaña a Xesa) acompaña a Lugh a su casa y para demostrarle que Xesa no es la cabeza hueca que quiere aparentar, le muestra el título académico que el hada posee, me quedé muda.
También esperaba mucho más del momento en que sabemos cómo Xesa humilló a Lugh y el desenlace, en el que esperaba una lucha encarnizada entre el Dios y su abuelo, se me quedó en aguas de borraja.
Así pues, no puedo decir que la historia de amor entre los protagonistas me haya convencido mucho, pero sí es verdad que me he divertido con esta historia tan atípica, con las puyas entre los protagonistas y sobretodo con Quelo y los luggones que, para mi, han sido lo mejor de esta chispeante historia.