Poeta, narrador y ensayista ecuatoriano nacido en Cuenca. De familia modesta, tuvo que abandonar sus estudios para trabajar en diversas ocupaciones. Su obra neorromántica y surrealista, alcanzó su plenitud al final de los años cuarenta cuando publica sus libros de poemas, Oda al Arquitecto (1946) y Espacio me has vencido (1947); y más tarde, Catedral salvaje (1951), Boletín y elegía de las mitas (1956), Arco de instantes (1959), En un lugar no identificado (1963), Conexiones de tierra (1964) y La corteza embrujada (1966). Entre sus cuentos destacamos, Abandonados en la tierra (1952), Trece relatos (1955) y Cabeza de gallo (1966). Formó parte del grupo literario Madrugada y a partir de 1951 vivió en Venezuela, dónde ejerció como periodista y reafirmó su carrera como escritor y poeta. Allí, debido a su vida bohemia y angustiosa le llevaron al suicidio en Caracas en 1967. Dávila Andrade fue un nombre fundamental en el proceso evolutivo y en la madurez de la lírica ecuatoriana de la segunda mitad del siglo XX.
No sé por qué me demoré tanto en retomarlo, pero lo único que puedo decir es que se ha convertido en uno de mis libros favoritos. Exagerar es uno de mis pasatiempos, pero créanme, nunca he sido más honesta: este es uno de los mejores libros de cuentos que se han escrito. César Dávila Andrade es uno de los mejores cuentistas que han existido (también es increíble en poesía). 100% recomendado.