Nicias es hijo natural del emperador. Su madre le ha asegurado la mejor educación; transformándolo en experto de todas las ciencias y las artes, incluidas las de la guerra. Ahora, el joven Nicias, espera presentarse orgulloso ante su padre para que éste lo acepte como digno descendiente del hombre más poderoso del mundo. Sin embargo, su primer encuentro no es como él ha soñado y una sucesión de hechos trágicos arrojan al protagonista hacia un destino por completo incierto. Esta vez, los alucinantes mundos creados por Mazzitelli y Alcatena, tienen como escenario un imperio romano fantástico y alternativo. Donde todos los mitos de la edad clásica hacen su aparición, desde la siniestra Medusa, al imponente Moloch; las despiadadas Arpías o la Hidra de nueve cabezas. Alejandría, el desierto de los tuareg, la devastada Cartago y las tierras celtas son parte de una azarosa travesía donde la aventura se mezcla con las pasiones, el heroísmo, las leyendas y los caprichosos designios de los dioses.
Guionista de historietas argentino de enorme reconocimiento y trayectoria internacional nacido en Lomas de Zamora el 4 de noviembre de 1952. La carrera profesional de Eduardo abarca alrededor de 44 años, ya que podemos encontrar sus primeros guiones publicados en las revistas de la editorial Columba en 1980. A partir de 1987, empieza a colaborar también en Ediciones Récord, a través de la cual da el salto al mercado italiano, donde rápidamente se convierte en uno de los guionistas favoritos de los lectores de las antologías de la editorial Eura (luego Aurea). A raíz del éxito, los editores italianos se encargan de que nunca falte material de Mazzitelli en las páginas de Skorpio y LancioStory, y así es como -a lo largo de varias décadas- Eduardo publica en la península literalmente miles de series, miniseries e historias autoconclusivas, varias de las cuales están inéditas en castellano. Fueron famosas sus colaboraciones con el dibujante Quique Alcatena, tales como Acero Líquido, Travesía por el Laberinto o Shankar, así como también con otros dibujantes. Falleció la noche del 19 de junio de 2024 tras permanecer en terapia intensiva varias semanas.
Los fantásticos viajes de Mazzitelli y Alcatena ahora trazan el camino del joven Nicias, hijo bastardo del emperador llamado a un destino distinto al que soñaba desde la niñez, pero que va revelándose tanto o más fascinante y menos placentero. Fantástica interpretación del trance heroico que atraviesa la mitología clásica con una interpretación exquisita; con una narración impecable y un detallismo gráfico que deleita página a página hasta completar uno de los más sólidos trabajos en la ya formidable obra de esta dupla.
Che, ¿puedo decir que Alcatena cada día dibuja mejor? ¿No quedará como una succión calcetineana medio asquerosa? Bue, me cago. Llevo más de 250 días sin medir las palabras, no vamos a empezar ahora. Alcatena cada día dibuja mejor. Yo creo que el punto de inflexión, el trampolín al carajo que le dio nuevo vuelo al monstruo que nos hace delirar hace más de 20 años, fue Marco Polo, el libro que escribió y dibujó en 2000, para una editorial francesa. Me parece que ahí Quique se soltó definitivamente, terminó de acomodar el estilo, y a partir de ese trabajo se propuso superarse siempre, ir siempre un poco más allá. En este Imperator, realizado para Italia junto a su co-equiper favorito, el nivel del dibujo de Quique ya desafía a la comprensión humana. Ya no hay análisis ni exégesis posible, sólo me queda babear como un subnormal y mirar una y mil veces los dibujitos como un chico de 13 años con su primera Hustler. Posta, no hay palabras. Imperator es una excusa perfecta para que Alcatena recorra todas las culturas occidentales del mundo antiguo (Roma, Bretaña, Egipto, Cartago, Alejandría, la Hélade) y nos muestre como sólo él puede hacerlo su arquitectura, sus ejércitos, sus monumentos y –sobre todo- su mitología, su folklore, su forma particular de narrarnos lo trascendental, las historias que realmente importa. Acá se entreveran héroes, dictadores, guerreros, conspiradores, dioses, demonios, mitos, profecías, cielos e infiernos, en una orgía visual perfectamente controlada, donde todos los excesos barrocos de Alcatena tienen justificación (y aunque no la tuvieran, ¿quién se va a quejar de que este animal dibuje a ese nivel?) y donde la pluma y el pincel no dibujan seres o lugares mágicos, sino que SON la magia. Inexplicables, hipnóticos y fascinantes como ese pase de manos que el mago te hace a dos centímetros de tu cara sin que percibas el truco, los trazos de Alcatena te llevan por un mapa de culturas, religiones y leyendas que abarca más de 160 páginas y nunca afloja en impacto ni en intensidad ni en esa sensación de estar contemplando algo único y maravilloso. Como tantas obras monumentales de Alcatena, Imperator contó con un guión de Eduardo Mazzitelli, un grande de verdad, injustamente desconocido por legiones de fans del comic argentino. Pero este no es precisamente su mejor trabajo. La trama es simplista, por momentos predecible, y –como en Los Viajes de Faustus- le juega muy en contra que el héroe supere todos los obstáculos con tanta facilidad, casi sin transpirar la camiseta. Al final hay sorpresas: el combate definitivo entre los dos protagonistas se define de un modo impensado, medio a contramano de lo que el lector supone que va a pasar. Pero a Mazzitelli le sobra oficio, entonces esa trama medio simple se estira a 160 páginas sin hacer sufrir al lector. El guionista la adorna con algunos chistes, con un desfile incesante de peripecias fantásticas, con algún dilema moral, y sobre todo con unos bloques de texto magistrales, de gran lirismo y llenos de frases contundentes, al estilo (o un poquito por encima) del mejor Robin Wood. Y hasta se da el lujo de que algunos personajes crezcan y evolucionen a lo largo de la historia, cosa poco sencilla cuando el tono es 100% épico y casi solemne. Imperator es una fábula sencilla, que se podría haber contado en 10 ó 12 páginas, pero a la que Mazzitelli le sumó un montón de elementos interesantes, que a su vez son los que Alcatena (supongo) tenía ganas de dibujar. Como en todas las obras de la dupla, la machaca está des-enfatizada y el foco está puesto en una reflexión, en este caso acerca de cómo se construye, para qué sirve y qué efectos logra la figura del héroe, del guerrero mítico capaz de desafiar al poderío máximo, sin buscar más premio que la gloria. No quiero contar más detalles para no spoilear, pero lo más importante es remarcar con letras tamaño Hollywood (las que están emplazadas en la colina) lo grosso, lo fastuoso, lo majestuoso, lo extraordinario y formidable del dibujo de Alcatena. Ver para creer… y ni así.
Aca no hay mucho que decir sobre el trabajo de esta dupla mega consagrada de la historieta argentina. Esto es fantasía heróica con ese aire mítico (en esta caso usando el universo de la mítologia griega/romana/egipcia/Etc) que ya el buen Mazzitelli nos malacostumbra, sobre todo si detrás de la grafica esta el genial Quique Alcatena. Tal véz lo único negativo sea lo simple de la trama y del comflicto. Por supuesto, hay oficio. Porque más allá que es la típica historia del "viaje del heroe", cada tanto hay alguna idea que hace que esto destaque por sobre cualquier comic pasatista. Sobre todo destaco el capítulo llamado"El poema secreto" donde hay un juego con la idea de la tradición oral, de la que uno conoce se pasa de generación a generación hasta ser bastante disimil a la realidad. Cada obra que leo de esta gente me conmueve y moviliza, y más allá de su complejidad me lleva a mundos de los que adoraría pertenecer.
Viajar depara infinitas satisfacciones y por mi trabajo tengo la suerte de viajar mucho. Pero más allá de conocer lugares, creo que la circunstancia que más disfruto es la de conocer gente, porque conocer personas me permite conocer, además, ricos y fascinantes mundos interiores.
Este libro nace en Buenos Aires cuando mi pata Javier Doeyo -reconocidísimo editor en su país, con más de veinte años en el medio- se entera de que soy devoto admirador del trabajo de un paisano suyo, Enrique Alcatena, y decide contactarme con él, que también goza de su amistad. Y Alcatena es lo que deducimos a partir de la observación de sus creaciones: un hombre cultísimo, elegante, cordial, de una curiosidad intelectual insaciable y una exquisitez digna de encomio. El Historietista y el Profesor de Literatura Inglesa habitan un solo cuerpo y una sola mente sin mirarse con recelo alguno, en la más perfecta armonía.
Este hombre ha deleitado y deleita con su arte a Europa y Norteamérica, pero curiosamente en los últimos años la mayoría de sus trabajos no han podido ser puestos a consideración del público latinoamericano, y auténticas piezas de colección que se han publicado, por ejemplo, en Italia, jamás han conocido prolijas ediciones en castellano.
El libro que tienen en sus manos pretende remediar esta terrible falta y es, a su vez, una muestra cabal de lo mejor que está produciendo este caballero junto a Eduardo Mazzitelli, el versátil guionista que desde hace más de cuatro lustros viene echando leña a las inagotables llamas de la prodigiosa imaginación de Alcatena.
No puedo negar el orgullo que representa para mí el tener el honor de presentar formalmente en sociedad en mi país a este notable talento, porque si como decía al principio conocer gente nueva es conocer mundos nuevos, conocer a Alcatena es conocer universos insondables. A dar vuelta la página, entonces, y a perderse en esos universos.
Ojalá que en Shankar II aparezca alguno de los maravillosos personajes de Imperator porque 160 páginas para tal despliegue de maravillas me parece muy poco. Le "sugerí" dulcemente a Bucletina que me lo regalara. Más Mazzitelalcatena para la biblioteca :D