¿Qué es la filosofía? es una obra inmensa, fresca y de fin de vida de uno de los filósofos más originales de los últimos tiempos, Guilles Deleuze, y de Felix Guattari, que si bien muchas veces es olvidado y queda a la sombra del primero, se puede argumentar que gran parte de los conceptos más interesantes vienen de él.
El libro, aunque muy corto, explora infinidad de temas. En primer lugar se plantea la pregunta de qué es lo que hace característica a la filosofía respecto a otras ramas del saber. ¿Qué hace que la filosofía sea filosofía y no historia, sociología o psicología? ¿Qué hay de específico y único que hace que dicha rama merezca un nombre propio? A esta pregunta Deleuze y Guattari responden que la labor del filósofx es la de crear conceptos. Estos conceptos son a la vez múltiples, y son la convergencia de otros conceptos. Los autores afirman que unx filósofx crea un plano de inmanencia, es decir, una red o tapiz de conceptos entrelazados que poseen coherencia entre sí, aunque carezcan de referencia o fundamento (exoconsistencia).
Posteriormente, la obra analiza las diferencias y reciprocidades entre la filosofía, la ciencia y el arte, afirmando la primera opera con la consistencia sin referencia de conceptos, la segunda opera utilizando funciones en diferentes planos de referencia pero sin consistencia, y el tercero busca extraer y hacer experimentar a lx observadorx afectos, que sería el equivalente emocional al concepto.
‘La diferencia característica (entre filosofía y ciencia) subsiste, ya que el primero se desarrolla en un plano de inmanencia o de consistencia sin referencia, mientras la segunda lo hace en un plano de referencia desprovisto de consistencia (Gödel)‘
A lo largo de la obra también se explora la diferencia entre la geofilosofía y la genealogía . Mientras que la genealogía consiste en el método inaugurado por Nietzsche y retomado por Foucault y muchxs autorxs de estudiar la génesis y evolución de categorías, conceptos, instituciones y sujetos, la geofilosofía, tras darse cuenta de que existen saltos drásticos y cualtitativos en la evolución de dichos objetos de estudio, decide estudiar (en un momento histórico dado) el sistema de relaciones epistémicas coherentes que permite que existan dichas categorías. Las categorías evolucionan temporalmente, a veces gradualmente y otras veces drásticamente, pero en todo momento se relacionan horizontalmente y son consecuencia de unas condiciones materiales y de una manera de pensar concretas.
Otros conceptos fundamentales de la obra son el de territorialización y desterritorialización. Uno puede reterritorializarse en un ser, en un objeto, en un libro, en un aparato o sistema. Para comprenderlo mejor, es importante definir antes qué es un territorio. En palabras de Guattari:
“La noción de territorio aquí es entendida en sentido muy amplio, que traspasa el uso que hacen de él la etología y la etnología. Los seres existentes se organizan según territorios que ellos delimitan y articulan con otros existentes y con flujos cósmicos. El territorio puede ser relativo tanto a un espacio vivido como a un sistema percibido dentro del cual un sujeto se siente ‘una cosa’. El territorio es sinónimo de apropiación, de subjetivación fichada sobre si misma. Es un conjunto de representaciones las cuales van a desembocar, pragmáticamente, en una serie de comportamientos,
inversiones, en tiempos y espacios sociales, culturales, estéticos, cognitivos
Territorializarse es el hecho de activamente vivir, hacer uso de y pertenecer a, de subjetivarse. Para Deleuze y Guattari las categorías estáticas como el „yo“ o un sujeto no existen, sino que lo que existe es una serie continua de acontecimientos en las que de forma reiterada se realiza una acción. Yo no soy de „x“ manera, sino que infinidad de veces he repetido acciones que han pasado a ser identificadas con un sujeto llamado Miguel. De la misma manera, territorializar, desterritorializar o reterritorializar consiste en incorporar, abandonar o recuperar una serie de acciones, relaciones, modos de pensar, etc. Deleuze y Guattari utilizan los conceptos de territorialización y desterritorialización para estudiar las dinámicas que se dan en en el capitalismo y estudiar las consecuencias de su expansión imperialista más allá de lo meramente económico. En este contexto, la desterritorialización estaría inducida por una “competición generalizada entre los territorios del mundo” en donde cada vez son más numerosas “las estrategias planetarias de las multinacionales” en busca de territorios atractivos en términos de ventajas comparativas capaces de producir con bajo costo de materia prima y de capital humano. Se trata de un proceso entendido como el resultado de la dominación de empresas capitalistas sobre los actores locales con escasas capacidades para dominar sus territorios.
Me estoy extendiendo demasiado, por lo que solo voy a comentar someramente otro tema fundamental de la obra, que es la defensa de la inmanencia frente a la trascendencia. Deleuze y Guattaria rechazan lo trascendente, la necesidad de justificar o de entender el mundo como un subproducto alterado de algo superior, sea esto Dios, el noúmeno (Kant) o la voluntad (Schopenhauer). En este sentido, reivindican la figura de Spinoza, llamándole el príncipe de la inmanencia.
„Había que llegar hasta ahí en la inversión de los valores: hacernos creer que la inmanencia es una cárcel (solipsismo...) de la que nos salva lo Trascendente.“
„Spinoza es el vértigo de la inmanencia, del que tantos filósofos tratan de escapar en vano“
Por último, comparto una cita del libro que incita a la creación, al pensamiento rizomático, a la reterritorialización y, por supuesto, a la revolución.
„No carecemos de comunicación, por el contrario nos sobra, carecemos de creación. Carecemos de resistencia al presente. La creación de conceptos apela en sí misma a una forma futura, pide una tierra nueva y un pueblo que no existe todavía. La europeización no constituye un devenir, constituye únicamente la historia del capitalismo que impide el devenir de los pueblos sometidos.“