Vuelve Alejandra Martínez de Miguel -la poeta que revolucionó la poesía con su fuerza escénica- con un libro íntimo y valiente, un homenaje al cuerpo que desea. Un íntimo retrato del deseo. Un homenaje valiente al cuerpo. Este poemario es un homenaje audaz, incómodo, íntimo y combativo al cuerpo -el cuerpo enfermo, el cuerpo que se deshace de placer, el cuerpo de nuestra infancia, el cuerpo culpable, el cuerpo de las mujeres que nos precedieron, el cuerpo que se desborda, el cuerpo que nos acompaña, el cuerpo que se destruye y se sana- y al deseo, que al fin está permitido. ve hacia el deseo por qué no puedes qué tefrena quién te mira si aquí no hay nadie si lo has pactado si hay un pacto sagrado de fuego con tu cuerpo y el deseo si está permitido hazlo qué cobarde qué pequeña qué mal lo has entendido querida, el deseo al fin está permitido La crítica ha dicho: «Una poeta que rabia desde las entrañas». María Sánchez «Alejandra Martínez de Miguel observa su cuerpo y el de las otras; analiza su deseo y el de las otras; convierte en poemas íntimos y torrenciales los aprendizajes de este árbol genealógico de la palabra y de la carne. Y tomándonos de la mano, con suavidad, nos eleva». Luna Miguel
Yo no sé qué es la poesía pero si sé cuando un texto me hace sentir. Alejandra dice ser otra mujer que escribe pero lo que hay dentro de este libro es único.
No he leído a nadie abrirse en canal como lo hace Alejandra en este libro. He tenido la suerte de escucharla recitar en directo en el Slam, y tiene razón en que sus poemas nacen para ser gritados. Algunos los he leído en voz alta en la intimidad de mi salón y he sentido que estaba hablando por mí y por todas mis compañeras. El título no puede hacerle más justicia: esto que escribe, lo escribe al cuerpo de una mujer, que es ella, que soy yo, que eres tú, que es mi madre y la de muchas. Se ha convertido en uno de mis poemarios favoritos, llenito de post-its lo tengo. Volveré a él, no me cabe duda.
Leer a Alejandra es leer desde las vísceras, que no quede nada por sacar; la culpa encima de la mesa. Es entender el deseo y darle cabida, encontrarte en cada página.
«Ver a mi madre es salir con culpa dentro lo siento, mamá, lo siento con todo lo que yo te quiero solo me sale escribirte cosas tristes»
«La pena es tan grande que cada vez que alguien me mira, me sorprendo como si hubiese olvidado el amor que merezco»
me ha destrozado y encantado a partes iguales, no puedo leer este poemario sin escuchar a alejandra recitandolo en mi mente y eso hace que sea precioso leerlo porque se nota que está impregnado de ella
leo sobre la enfermedad en mi cama de madrid, con toda la salud del mundo leo sobre la familia rodeada de mi familia en un tren en pisa leo sobre la niñez, el amor y el deseo en el aeropuerto de florencia, mientras el vuelo se retrasa pero las palabras llegan justo a tiempo emocionada, conmovida, encontrando lo que siento al leer palabras duras, al leer sobre la culpa y las mujeres
quería leer a Alejandra desde que la escuché por primera vez en directo en un congreso de sexología y qué acierto!!!
Yo no sé mucho de nada, pero tengo la certeza de saber que es extremadamente difícil escribir desde la intuición del instinto; pararse ante lo ancestral—observar, catar, digerir—y describirlo de una manera propia es, sin duda alguna, obra de una poeta de verdad. Con @alemardemi y su nuevo poemario me reafirmo: se ha hablado mucho del deseo, la carne, de la enfermedad, el dolor, la familia... pero desde la intimidad con una misma—y esto último es la clave—las temáticas citadas adquieren otro color.
Me ha sorprendido gratamente la falta de preciosismo—que no falta de belleza—con la que la autora ha decidido diseccionar cada verso: directa y sensible, desnuda y frágil, valiente y cruel... Y es que no puede ser opuesto todo lo que cabe en un cuerpo que late, mujer.
Yo con eso me quedo. Me amarro fuerte. Me salvo. Me quedo en paz. Y agradezco que existan poetas que hablen de lo que las demás escondemos: su voz nos confiesa a todas.
“Aquí -mirando al mar como si no lo mereciera- hay dolores que se aflojan cuando escribo”❤️🩹
Leer a Alejandra es aflojar dolores y aprender a escribirlos. Poesía clara, concisa y a la vez llena de imágenes que se me han agarrado en la tripa porque las entiendo y, muchas veces, las comparto. Rabia y ternura de la mano. Verdades que ya no son secretos ni silencios. Y cuerpos por todas partes. Cuerpos a los que les pasan cosas y no se callan, ya no, aunque todavía no las entiendan. El cuerpo y la familia, el cuerpo y el amor, el cuerpo y el dolor. Y, a pesar de todo, el cuerpo y el deseo.
Leer este poemario me alivia y me revuelve entera.
Lo terminé hace meses y sigo volviendo a él, creo que es lo mejor que puedo decir de un poemario.
Qué forma de escribir tan realista, cruda y sentida… Me acabo de terminar el libro y me han dado ganas de volver a leerlo. Hay frases enteras que me tatuaría literalmente. Sin duda, recomendable.
Agradezco el día que empecé a darle una oportunidad a la poesía, nunca pensé que terminaría un libro con sensación de felicidad y, sin embargo, últimamente, cada vez que leo poesía me pasa. Supongo que la forma de transmitir que tienen autores como Alejandra, ayuda a que sea así.
No le pongo 5 estrellas porque cuando escribe en prosa, la ausencia de comas y puntos hace que me salga de la narrativa. A pesar de ello, es un libro que recomendaría a todo el mundo.
Lo tierno y lo salvaje. Qué manera de encoger al espectador. Una lectura obligada para recorrer el cuerpo, las entrañas. Alejandra escribe y puedes escucharla al leerla, casi como si se tratase de una revelación.
Este libro es especial. Sí, especial. Desde la página uno Alejandra Martínez de Miguel nos abre las puertas de sus sentimientos y nos muestra lo que siente con respecto a la enfermedad, la familia, el amor y el deseo. E, incluso, le habla a su “yo” pequeña.
Pero lo mejor es que consigue que una persona de su generación (y seguramente de otras) entiendan lo que siente, se pongan en su piel o se sientan identificadas. Porque sí, ya lo aviso. Es fácil. ¿Cuantas veces no nos hemos infravalorado? ¿O cuántas otras lo hemos pensado que no merecíamos algo? ¿O buscábamos el amor, la aceptación o el orgullo de alguien? Porque ninguna estamos libres de eso y de cien cosas más que se hablan en el libro: quererse a una misma y al cuerpo, los abuelos, las relaciones con nuestra madre, el sexo, la amistad, la autoexigencia, el deseo… Está cargado de sentimientos desgarradores y, a su vez, esperanzadores. Porque sí, nos merecemos amarnos por cómo somos.
Si buscáis poesía cruda, de esa que sale del alma, que desgarra, es vuestro libro.
Al principio he de decir que no me convencía porque tenía la sensación de que la autora simplemente narraba momentos muy personales de su vida y yo no lograba conectar con ellos. Además, no me convencía el formato de su poesía, algunos textos ni siquiera están escritos en verso. Pero según avanzaba, en las dos últimas partes, sí he encontrado reflexiones más profundas, he logrado entender un poco el discurso de la autora sobre el cuerpo, me ha inspirado, he conectado más con algunos momentos concretos que narraba y, sin duda, me ha llegado su poesía. Por estas dos últimas partes le doy 4 en vez de 3 estrellas al libro, la verdad, y habiéndolo leído entero sí que lo recomiendo. Creo que es un libro interesante para reflexionar sobre temas actuales como son el cuerpo y el deseo.
Había momentos en los que tenía que parar de leer, porque me incomodaba seguir leyendo, porque sentía que estaba leyendo algo demasiado personal, algo que no me incumbe y en lo que no debería estar metiéndome. Y un poco es así.
Me he leído a mi misma en sus poemas, he leído a mi madre, a mis relaciones y experiencias pasada, me he leído de pequeña de adolescente de inmadura y de revolucionaria, en casa poema se me ha ido desnudando a mi y a las mujeres de mi vida y creo que por eso último es un libro tan difícil de leer.
Es un libro que dedicaría a las mujeres, a todas, sin importar edad o vivencias o ideologías, es un libro que relata la experiencia universal de ser mujer.
Es un libro que hay que leer, sobre todo si eres mujer. He sido consciente de cosas de mí misma de las que ni siquiera había reflexionado, y todo gracias a este libro. Va más allá de lo puramente estético y te hace introducirte en la introspección, en lo que respecta a ti misma y a la sociedad que nos rodea. Lo recomiendo sin duda. No suelo leer poesía, no es mi género favorito, pero este libro me ha maravillado y lo volvería a leer.