César Octavio Müller Leiva se consideró a sí mismo un investigador viajero: un hombre que aprendió más de la vida que de los libros. Más conocido como Oreste Plath -particular seudónimo que fusionó el nombre del héroe de la tragedia griega y una marca de una cuchillería alemana- este folclorólogo nacional se dedicó por entero a recopilar las imágenes cotidianas y populares atesoradas en cada rincón de nuestro país.
Su interés por aprehender la cultura del pueblo se originó en los innumerables viajes realizados junto a su padre por Sudamérica cuando era niño. Ya de joven tuvo la oportunidad de recorrer Chile de norte a sur trabajando como editor de Nautilius, órgano de la sociedad de capitanes y oficiales de la marina mercante. Con esta revista no sólo se iniciarían sus exploraciones por el país sino que también su trabajo como escritor.
Tiene unas historias muy bien documentadas y otras en que hay escasa información. Varias historias son terriblemente desgarradoras; demás está decir que tuve pesadillas.
Me sorprende comprobar cómo a través de los años continúa el pensamiento popular No hay muerto malo. Quizá es una forma positiva de ver la maldad en un ser humano, una manera de purgar tanto pecado.
Plath visita, se informa y escribe sobre diversas animitas, ordenándolas por ciudad (Santiago, Valparaiso), zona geográfica (norte y sur) y algunas dentro de Latinoamérica
Hay algunas que tienen documentación bastante precisa, mientras otras la información es casi superficial. También se cuenta con selección de fotografías hechas por el autor, como también hechas por su hija para esta edición que ha sido revisada y expandida en algún punto
RELECTURA 2024: No me acordaba lo extenso de la sección "Sur" de las animitas, donde se hace un estudio bastante histórico de la mayoría de los personajes,