«Había corrido la especie de que en el malecón había aparecido un personaje una dama con un perrito.» Así comienza este relato, uno de los más conocidos e importantes de la literatura universal. Esta historia no cuenta ningún acontecimiento extraordinario; los protagonistas llevan una vida corriente, se podría decir que incluso aburrida. El relato es un pequeño ensayo sobre cómo surge el amor entre dos personas, Anna y Gúrov, y su pasión los transforma. El sexo está muy presente en toda la narración, aunque no se muestre explícitamente. El final queda abierto, pues es algo propio de Chéjov, y como señala Nabokov «mientras las personas sigan vivas no hay conclusión posible y definida de sus conflictos, sus esperanzas o sus sueños».
«El tiempo pasaba, trayendo encuentros, relaciones y rupturas, pero él nunca se había enamorado; podía hablarse de cualquier otra cosa, pero no de amor».
Un relato breve, pero que detalla con mucha precisión y ternura la relación que mantienen Anna y Gúrov, con todos los dilemas de su entorno y de la época.
«Ya has llorado bastante… Vamos a hablar un poco, a ver si se nos ocurre algo»
En ese sentido, me recuerda a Noches blancas de Dostoyevsky o Relato de un desconocido del propio Chejov.