Part of a series of literary commentaries that are criticisms on Spanish literature in the English language. Each guide provides a resume of the particular text it examines.
Born in 1906, John Everett Butt was educated at Shrewsbury School, and Merton College, Oxford. He became a Lecturer in English at Leeds University in 1929, and in 1930 he was Assistant Librarian at the English School Library, Oxford. From 1930 to 1946 he was a Lecturer in English at Bedford College, University of London, and during the Second World War he held administrative posts at the Ministry of Home Security and the Home Office. In 1952, he was a visiting Professor at the University of California, Los Angeles. Between 1946 and 1959, Butt was Professor of English Language and Literature at King's College (University of Durham) at Newcastle-upon-Tyne. He was appointed Regius Professor of Rhetoric and English Literature at the University of Edinburgh in 1959.
"¿La verdad? La verdad, Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella. (...) Porque si no me atormentaría tanto, tanto, que acabaría gritándola en medio de la plaza, y eso jamás, jamás. Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerlos felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarlos. Lo que hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivirían. Que vivan. Y esto hace la Iglesia, hacerlos vivir. ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío."
(Spanish) San Manuel fue un libro que me mandaron leer en el colegio, es una novela que me hizo reflexionar mucho sobre el existencialismo, y sobre la tesitura de el párroco, que debía escoger entre una falsa alegría, o una realidad agónica. Mi conclusión fue que siempre es mejor la realidad, ya que es triste vivir en una mentira, aún así entiendo su punto de vista y me hizo darme cuenta de su tesitura en la vida cotidiana de muchas personas. Creo que es un libro muy recomendable ya que es muy corto y "se lee muy bien" que se suele decir.