Esta vez no voy a quejarme de la falta de descripciones sangrientas porque a) ya lo he hecho muchas veces y eso no ha cambiado nada y b) me han dejado sumamente conforme las estrategias militares, el caos político, las negociaciones necesarias y las efímeras alianzas.
Escenas y demás:
*César ocupa el trono en Alejandría.
La voz en mi cabeza, influenciada por haber estado leyendo demasiado material relacionado con el mundo de Percy Jackson durante los últimos días: muy arrogante, ¿no? digno descendiente del dios de la guerra, el cabrón.
*Hoy, en lugares que me gustaría visitar (para observar más de cerca su contenido, claro. ¿Saquear? nah, ¿qué es eso?): las cámaras ocultas del tesoro de los faraones.
esa es… una manera ingeniosa de esconder riquezas, sí.
*Gracias a este libro, acabo de enterarme de lo que es La Anábasis. Urgh.
Jamás, jamás, volveré a presumir de mis conocimientos sobre historia griega. Jamás.
*Pregunta seria: ¿a estas alturas, alguien más aparte de mí creía que la Biblioteca de Alejandría fue totalmente destruida en un incendio acontecido mientras Julio César libraba una batalla?
No, en serio: yo realmente, realmente siempre creí que había sido completamente destruida por causa de un devastador incendio… hasta ahora. Ni siquiera recuerdo quién me dijo eso, francamente, mas por culpa de esta cosa tuve que investigar… y me siento engañada. Y confundida. Y ya no quiero hablar acerca de este tema, joder.
*Tomando en cuenta que terminará acumulando el suficiente poder como para considerársele el primer emperador romano, esa charla en la que Cayo Octavio afirma rotundamente no querer llegar a ser dictador es ligeramente graciosa.
*La venganza de la Décima legión: ay, dioses míos.
Esa… ja… fue una canción muy ofensiva, ja…
¿Y la escucharon más de 100000 personas! ¿en un silencio absoluto!
*¿Soy yo, o la descripción de Marco Vipsanio Agripa es un poco… atrayente?
"Cuando el guardia se puso en pie reveló una estatura comparable a la de César, unos hombros como dos montes gemelos y un cuello grueso y nervudo como el de un toro. Pero todo eso no era nada en comparación con su rostro, llamativamente hermoso y a la vez por completo viril: una mata de pelo claro, cejas oscuras y espesas, unos ojos avellanados hundidos y de mirada severa, la nariz fina, y la boca y el mentón fuertes. Tenía los brazos musculosos y unas manos grandes y bien formadas que delataban su capacidad para realizar con ellas tanto trabajos que exigieran fuerza como tareas de gran delicadeza.”
...Es en parte por los brazos y principalmente por las manos, sinceramente. Tengo predilección por ese tipo de manos, demándenme.
*El severo rapapolvo dado por César a Marulo y a Flavo: es temible cuando se lo propone, el Gran Hombre.
*Los momentos previos al asesinato de César (tensión. Se sabe lo que está por venir, y sin embargo…), el crimen propiamente dicho y las reacciones posteriores.
"Cayo, Cayo, Cayo… estabas cansado, muy cansado. Veía caer sobre ti el cansancio como una densa bruma, poco a poco, ya desde que te obligaron a cruzar el Rubicón. No era eso lo que tú querías. Tú solo querías lo que te correspondía. Quienes te lo negaron eran hombres insignificantes, mezquinos, sin el menor sentido común. Los dominaban las emociones, no el intelecto. Por eso no te comprendían. Un hombre con tu capacidad para la objetividad es un continuo reproche a la estupidez irracional. ¡Pero te echaré de menos!"
*Las acciones de Marco Antonio tras ver el cuerpo de César: ¡cómo se atreve, ese miserable buitre carroñero! ¡intentar tomar dinero de la mismísima residencia de Cayo Julio únicamente porque pensaba que era su heredero y, luego, exigir la apertura del testamento del dictador! ¡bah! ¡bien merecido se tiene el ni siquiera haber sido mencionado en el documento!
*Después de la muerte de César, habrá un punto en el que o se ponen a tomar notas o se sentirán tan perdidos como si estuvieran buscando salir del laberinto de Dédalo sin guía ni ayuda alguna. Yo avisé.
*La forma en la que Octaviano consigue ser cónsul es… efectiva e impresionante, si se me permite decirlo. Mírenlo, tan joven pero ya tan decidido y aterrador.
"El decimoséptimo día de sextilis, el heredero de César entró en Roma sin encontrar oposición. Las tropas apostadas en la fortaleza del Janículo retiraron sus espadas y pilla y se pasaron a las filas del invasor entre vítores y flores. La única sangre que se derramó fue la del pretor urbano, Marco Cecilio Cornuto, quien se dio muerte con su propia espada cuando Octaviano entró en el Foro. El pueblo llano lo aclamó con júbilo exultante, pero del Senado no hubo señal alguna. Con mucha corrección, Octaviano se retiró junto con sus hombres al Campo de Marte, donde recibiría a todo aquel que solicitara verle.
Al día siguiente, el Senado capituló, preguntó con humildad si César Octaviano se presentaría como candidato a las elecciones cónsules que iban a tener lugar de inmediato. Como segundo candidato, los senadores propusieron con timidez al sobrino de César, Quinto Pedio. Octaviano se dignó aceptar y fue elegido cónsul superior con Quinto Pedio como su inferior.
*El asedio y la caída de Xanthus: muertes, un gran incendio y suicidios. Divertido (no, no lo es)
*El primer enfrentamiento de Filipos nos deja valiosas lecciones. A saber:
1. No supongas que tu enemigo piensa igual que tú. ¿Que no quieres luchar? bueno, no pienses que tu contrincante opina lo mismo y vigílale atentamente, no vaya a ser que esté realizando preparativos secretos.
¿Por qué supondrías que alguien cuyo estilo de vida ha sido y es tan distinto al tuyo compartiría tus mismas ideas, de todos modos?
2. antes de hacerte matar porque lo crees todo perdido, espera a que se te comunique si es que tienes o no la razón. Podrías equivocarte otra vez, ya sabes.
¿Qué te pasa? ¡uno no se mata así sin más, imbécil!
*Este Octaviano posee sangre fría y es un manipulador que irá desarrollando más su potencial con el tiempo, no me cabe duda.
Admito tranquilamente que lo admiro y me aterroriza, sí.
Cayo Julio César expandió el dominio de Roma, impuso cambios a su parecer extremadamente necesarios, derrotó a la mayoría de sus enemigos y es, actualmente, dictador de la república. Su carrera está, sin lugar a dudas, atravesando una época repleta de éxito y notoriedad.
¿Y qué si nunca deseó marchar sobre su ciudad y convertirse en soberano de una gran potencia? ¿y qué si el título que ahora ostenta le parece una carga tan pesada como importante? ¿y qué si su único deseo había sido ser reelegido cónsul por segunda vez de forma legítima y apropiada? su vida es lo que es, él es lo que es y solo le queda resignarse, aceptar las cartas que los dioses le han dado, sacarles el máximo provecho y no pensar mucho en todo el asunto (lo cual no le impedirá culpar a los boni por la tragedia en la que se encuentra envuelto, claro). Ah bueno. Luchar en una guerra en oriente le permitirá darse cuenta de que ser dictador tiene sus ventajas, al menos (dar órdenes a ciertos orientales necios no es algo que pasará de moda pronto, honestamente), las cosas no pueden ir tan mal en Roma de él ausentarse un tiempo (ha dejado un encargado al que considera capaz, después de todo) y no abandonará el puesto que ocupa sin antes haberse asegurado de que su patria esté preparada para prosperar, no señor.
Desafortunadamente, la edad empezará a pasarle factura próximamente… y, más temprano que tarde, se percatará de que su elección de encargado no fue la más adecuada y de que él, de hecho, no será quien decida cuándo poner fin a sus labores…
Cuando conoce al dios llegado del oeste, Cleopatra no puede hacer nada más que no sea enamorarse instantáneamente. Este hombre es Osiris reencarnado, sabe, y si bien la unión entre ambos no tendrá valor legal ante ojos romanos y no hará que César corresponda a su amor, sí traerá prosperidad al pueblo que ella gobierna y le conseguirá un reinado no tan tumultuoso una vez que logre concebir un hijo con él… y los consejos que le va dando sobre cómo gobernar adecuadamente a medida que su relación progresa podrían llegar a ser útiles.
Y la posibilidad de crear una dinastía poderosa está ahí, de verdad…
Lamentablemente, el "dios del oeste" no será extremadamente atento de forma permanente y, de paso, truncará rápidamente su plan de fundar una dinastía… y ni siquiera la presencia de un dios en la tierra está destinada a ser eterna, no, y su futura y definitiva partida será el preludio de desgracias venideras…
Para los "republicanos", la derrota en la batalla de Farsalia ha sido un duro golpe. Es, según lo ven, básicamente la consolidación de César en el poder. Ese tipo se hace llamar dictador aún, sí, pero ¿cuánto falta para que aspire a ser coronado como rey de Roma y lo consiga? No, no. Ese acontecimiento no puede ser permitido, son conscientes, y si con tal de impedirlo han de reorganizarse y llevar a cabo una resistencia casi desesperada en África… lo harán.
Desgraciadamente, los líderes más prominentes de la causa no siempre van a estar de acuerdo, el viaje rumbo a África no será ni fácil ni placentero y tratar de plantarle cara a César nuevamente podría, tal vez, no ser la decisión más acertada…
A Cayo Casio Longino no le agradan ni César ni la victoria de este en la guerra civil ni la pérdida de sus valiosos leones y leopardos (los cuales probablemente acabarán siendo usados en unos juegos de celebración que él no está ansioso por contemplar, muchas gracias). ¿Saben qué más no le agrada? el indulto que César le concede. Oh, sí, eso le ha salvado la vida, y sin embargo… ¿por qué tuvo que ser precisamente ese sujeto quien terminó teniendo su vida en sus manos? ¿por qué no pudo haber sido alguien que no supiera sobrellevar el asunto de otorgar el perdón de un modo tan… magistral y calmado?
¿Por qué le tocó ir a caer en poder de un tirano dispuesto a ser clemente en determinadas ocasiones?
Oh bien. Deberá trabajar para él ahora — o aparentar hacerlo—, supone, mas eso no le impedirá quejarse y mostrarse abiertamente furioso por tal hecho.
Y si en el camino comienza a pensar que matar al tirano quizás, quizás, sea una solución aceptable… bueno. Esos son pensamientos, simples pensamientos, y si llegan a concretarse en planes reales nadie que no esté de acuerdo con él necesita enterarse, de verdad…
En ausencia de César, Marco Antonio pasó a ser el Maestro del Caballo por orden del mismísimo dictador. Lo cual, claro está, significó que él se estableció como el segundo hombre más importante de Roma… y Antonio disfrutó de esa posición. Felizmente y sin freno alguno el sujeto despilfarró, organizó juergas, invadió una propiedad que no era suya y, cuando el panorama empezó a volverse peligroso y violento por culpa de un amigo suyo al que no se molestó en detener a tiempo pues hacerlo no le convenía ni le interesaba, realizó asesinatos sangrientos con el fin de "controlar la situación".
Para su desgracia, nada dura eternamente y, cuando el dictador vuelve, no se alegra ni un poquito por el mal gobierno que Antonio ha ejercido… ¡mas está bien, está bien! el Maestro del Caballo ha planeado para esta eventualidad (más o menos. Algo así) y de su lado hay algunas legiones sin sueldo extremadamente descontentas con César. ¿Qué podría salir mal?
Prácticamente todo, descubrirá en un futuro cercano, y la relación existente entre su primo y él empeorará velozmente… lo suficiente como para que el rencor, la envidia y el odio que ya habitaban en su interior se vean reforzados y le lleven a concluir que causar o promover indirectamente la muerte de César podría no ser tan mala idea, pensándolo bien…
"—¿Quiénes son tus héroes?
—Tú —se limitó a decir Octavio—. Sólo tú, tío Cayo."
Si hay algo cierto,es que Cayo Octavio admira a Cayo Julio César. Lo considera alguien fuerte, poderoso y merecedor de respeto, y más de una vez ha deseado tenerlo a modo de figura paterna. Así, cuando es elegido para ser su contubernalis, se llena de dicha y, aunque el viaje para ir al encuentro del dictador experimenta un retraso repentino, finalmente se reúne con César… y oh, ¡qué genial es el periodo en el que pasa a estar bajo las órdenes del Gran Hombre! recibe consejos, aprende lecciones, se siente apreciado y escuchado… ¡fantástico!; no obstante, todo tiene su final… ¡pero está bien, en serio! pronto habrá otra guerra y Octavio estará nuevamente junto a su héroe personal. ¡Él estará ahí listo para oír y aprender, sí!
Lamentablemente y justo antes de que la guerra anteriormente mencionada dé inicio, Cayo Octavio recibirá noticias que lo afectarán profundamente y causarán que su vida cambie de forma absoluta e irreversible…