Il y a 20 000 ans, vivait dans les montagnes le clan de la Panthère. Pour avoir violé la loi interdisant aux femmes l'accès aux grottes sacrées, Roud le chasseur et Léti aux yeux verts sont chassés de la tribu. Commence alors pour le jeune couple une longue errance qui, après une descente périlleuse du Grand Fleuve, les conduit jusqu'aux rivages de la Grande Eau, le jour où le soleil devient noir ! Désormais, pour le peuple de la Côte, Roud le chasseur sera le chamane du Bout-du-Monde. Ce roman d'aventures est l'évocation lyrique d'un âge d'or où vivaient des hommes et des femmes qui nous ressemblent. Ecrit par un préhistorien spécialiste de cette époque, on y reconnaît la géographie des lieux ; on y découvre les techniques de chasse et de pêche, la beauté des peintures rupestres et des paysages sauvages.
Rico en descripciones, con una construcción de mundo bastante decente. Personajes que evolucionan lentamente sin un arco claro; se nota la riqueza de la investigación de la época, pero eso mismo lleva a un abuso de la exposición (disimulado en eternos diálogos, que mueven poco la historia). Tal vez lo que más me chocó fue la normalizacion de la agresión hacia la mujer y el uso de violencia fisica para someterlas. Hasta donde he podido investigar, no hay evidencia histórica qué implique ese nivel de machismo en las sociedades del paleolítico
Une très bonne fiction préhistorique ! Les lieux décrits existent vraiment, de nombreux passages décrivent les méthodes de taille, de chasse, de la faune et la flore du paléolithique supérieur (en même temps, Jean Courtin est un préhistorien). En tout cas, scientifiquement parlant, rien à redire ! Au niveau de l'histoire et de l'intrigue, c'est dommage que les personnages n'aient pas été plus développés, on ne s'attache pas à eux; je trouve les différentes étapes du parcours de Roud et Leti peu développées. Et puis... Bien que les trois parties du Chamane du Bout du Monde soient nommées par des noms, le seul protagoniste, Roud reste vraiment insupportable... On sent que c'est écrit par un homme en tout cas ! (mon seul point de référence dans la fiction préhistorique étant Les Enfants de la Terre)
La dernière partie du roman devient plus intriguante, en tout cas, ça reste un très bon roman :)
Es uno de los muchos títulos que abundan dentro de lo que se ha dado en llamar novela prehistórica. Publicada originalmente en 1998, más que novelista, el autor francés Jean Courtin es un arqueólogo que utiliza la narrativa para divulgar sus conocimientos, con vívidas descripciones y diálogos sobrecargados para el gusto de la mayoría de los lectores, como he podido comprobar. Los datos que utiliza Jean Courtin para recrear el mundo paleolítico del Sur de Francia, aunque excesivos son interesantes. Más problemática es la interpretación de dichos datos, pues todas las investigaciones actuales demuestran que en esas edades tempranas de la humanidad, en las sociedades chamánicas, no existía ni existe ese grado de machismo y violencia contra la mujer que se manifiesta a lo largo de la trama, que no es más que una historia de aventuras y de exaltación de lo masculino.
Se nota un gran trabajo de documentación, por parte del autor, de los modos de vida de la época. Sin embargo, el uso excesivo de diálogos para dar a conocer dichos modos no es, para nada, acertado. Como otro lector ya dijo, hay un abuso de la exposición en los diálogos, que son constantes, eternos y nada naturales (no sé si debido, en parte, a la traducción de mi ejemplar). La trama es simple y los personajes algo planos, resulta difícil empatizar con ellos. En mi opinión, habría sido mejor recurrir a un mayor uso de pasajes expositivos, en detrimento de los diálogos. De esta forma el autor podría haber transmitido sus conocimientos sobre la época de una forma más amena y natural.
Interesante libro, más por lo bien documentado que por la trama en sí.
Multitud de datos sobre usos y costumbres de los hombres en la Francia de hace 20.000 años, donde se nota la formación de prehistoriador de Courtin, pero adolece un poco en la de narrador de aventuras, algo creo fundamental en estas novelas prehistóricas. Solo basta recordar al gran Rosny-Aine.