No me ha gustado. Vaya, no es que sea una mala novela, todo lo contrario, que Ings se ha metido aquí una currada importante de personajes y estructura, sencillamente es que las historias de la gente que componen este relato fractal no me han interesado en absoluto, a excepción del Mozambique colonial-postcolonial, la descarnada visión de la relación Primer-Tercer Mundo y el tráfico de personas. El trasfondo de la novela explicado a través de su estructura, es decir, la historia del siglo XX como una red tejida por los seres humanos, similar a un sistema fractal caótico gobernado por microacontecimientos al azar, es interesante a priori pero en mi opinión no está bien aprovechado, no impacta ni resulta sugerente, queda como un fuego de artificio estructural perdido en la hojarasca de la novela, excesivamente prolija en personajes interactuando y detalles que no aportan demasiado a la narración y que, en muchos casos, quedan como cabos sueltos, aunque imagino que esa es la intención.
El estilo es muy bueno, pero a veces se le va la pinza sobreescribiendo o rizando el rizo con las figuras literarias, por ejemplo hay un pequeño parráfo comparándo el sonido del rotor de unos helicópteros con la humedad de la saliva de Jobim interpretando Garota de Ipanema que me ha parecido la metáfora más rebuscada de la historia. También me chirría a veces, cuando parece querer asegurarse de que entendemos lo que está contando y se dirige al lector a través de escenas o capítulos en apariencia banales, como el encuentro sexual fortuito entre dos personajes en el que uno de ellos le cuenta a otro que está trabajando en un proyecto sobre seres humanos entretejiendo redes y generando arquitecturas, en resumen, lo que vamos a leer durante las próximas cuatrocientas páginas. Me pareció descolocante como mínimo, una especie de "guiño, guiño, codazo, codazo", del autor hacia los lectores la mar de raro.