Excelente combinación del Maestro Rogelio Naranjo y los textos de Villoro. Puntual y contundente análisis de la tradición política mexicana contemporánea.
Librito que articula varios momentos de la historia política-partidista mexicana —el PRIato, el más breve PANato, el más que breve neoPRIato— mediante evocativas caricaturas de Rogelio Naranjo y escritos perspicaces de Juan Villoro.
Me pregunté cómo hubieran sido las caricaturas del MORENAto de haber seguido en vida Naranjo.
Dos de las voces más críticas de la realidad mexicana –aunque una destaca eminentemente en el ámbito literario, también participa en las cuestiones políticas, sobre todo con su columna en el periódico “Reforma”– se unieron para preparar “Funerales preventivos”, un libro que retrata los rostros más inicuos de la clase política nacional. Originalmente un catálogo para la exposición que Rogelio Naranjo (quien ya cuenta con cincuenta años de viñetista en diversos medios impresos, y con varios premios) presentó en la Galería López Quiroga, Juan Villoro escribió estas fábulas –basadas en las caricaturas de Naranjo– para “caricaturizar” asimismo a la fauna que nos gobierna. Aquí se denuncia, a la par que se satiriza, la historia política mexicana (desde la revolución hasta el neoliberalismo, pasando por el desarrollo estabilizador, el estatismo y el proteccionismo), al Señor Don Vitalicio Fidel Velázquez, “el líder eterno”, las estrepitosas caídas de la moneda nacional, la burocratización de los trámites (que todos padecemos), “el cuarto poder” y su relación con las “conferencias de prensa” que organizan los propios políticos, y el “gobierno del ‘supuesto’ cambio”, entre otros temas. Las viñetas y los textos son reparos a los mitos políticos más arraigados; como apuntan los editores, “Convencidos de su impunidad, (los gobernantes) no reparan en que tienen dos testigos de excepción, capaces de denunciarlos con la afilada inteligencia de la sátira y la resistente oposición de la risa”. Un libro que se lee y se ojea con el agridulce sabor del reclamo soslayado y la burla que no perdona.
Me aventé la edición actualizada de Almadía, Villoro tiene un no se que conmigo que todo lo que escriba me va a gustar, se me hace preciso, perfecto y demás. No soy fan de abordad temas políticos en mis lecturas, pero este libro lo hace una manera muy amena y digerible, debo aceptar que hubo un par de cosas que no entendí y tuve que buscar información sobre el tema. Sin embargo siempre es bueno ver cualquier cosa a través de la pluma de Villoro.
Una mezcla interesante de retratos de Rogelio Naranjo y la inigualable narrativa de Juan Villoro. En un solo dibujo puede plasmarse la inconformidad de un pueblo ante su gobierno y su manera de afrontar una cotidianidad difícil; es Villoro quien se encarga de plasmar el contexto, de explicar situaciones llenas de símbolos, atravesadas por discursos e intereses. Un desayuno nunca había tenido tanto sentido político.