El despertar de los muertos? Ja, mejor el despertar de la siesta. Porque vaya bodrio de libro.
Pero lo primero, es lo primero. Y revisando la bio del autor veo que es un electricista que en sus ratos libres se pone a escribir. Bien por él. Por su iniciativa y por su ilusión. Éso no se lo quita nadie. 5 estrellas para él, en su plano personal.
Lo segundo: cómo leches he llegado a leer ésto? No recuerdo porqué me dio por ahí. Creo que leí una reseña donde lo ponían bien y no investigué más. Mal por mí. 0 estrellas en mi casillero.
Lo tercero es el despelleje de la novela. Que para éso escribimos estas cosas, para el placer perverso de empezar quitando ese padrastro que nos importuna y acabar con la piel del brazo en la mano sin saber cómo hemos llegado ahí.
El tema es el tema zombi, como cabía esperar con ese título tan ilustrativo. Uno de las repetitivos cánones que encontramos. Y es que no hay sorpresas (bueno, al final una, pequeñita, como ahora reseñaré). El zombi del libro es del tipo energético B+. Es decir, que quedan lejos de los hiperactivos ,dopados y de inteligencia manifiesta (A+++), pero también de los lentos cuán caracoles y de estulticia supina (D y E). Un zombi intermedio que da juego y que ni abruma ni aburre.
Por supuesto se hacen preguntas del tipo es un virus el causante? hasta cuándo se van a seguir moviendo? de dónde sacan la energía? Por qué atacan sólo a los humanos y cómo los reconocen de los no muertos? No se contesta ninguna :p También siguen el patrón clásico y más establecido de que "mordisco al canto, zombi en un rato".
Y la trama, pues más de lo mismo. Pandemia zombi, caos general y un tipo corriente (inversor joven, o sea, un hijo puta con pintas), que se echa al monte canadiense para intentar sobrevivir. Ahí se ve que no es tan mala persona como yo suponía, sino todo lo contrario. Una epecie de Santa Teresa de Calculta, que junto a su hermana, médico, va salvando gente en su camino (incluso en una de éstas, se echa novia y adopta al hijo de ésta - éso en Tinder no pasa, no?). Va pasando pantallas del videojuego, y aunque pierde vidas, siempre encuentra cómo recargarlas.
Se encuentra con el ejército canadiense, que no es una fuente de secretismo y poder malvado, como estamos acostumbrados, si no que son amigables, campechanos y muy valientes. Y ahí, en esa unión, después de varias misiones tipo "equipo A" y de dar un repaso a los moteros saqueadores, se acaba el libro.
Lo que es algo disonante de los relatos más manidos es que al parecer los zombis se están quedando "to tupis". Como los bakalas de los 90 o como el conga cuando le escondes su base cargadora. Es como si la energía de rabia y maldad que los alimenta, se les acabase. Una pena, ahora que nos estábamos conociendo.
Lo bueno, que lo hay, todo hay que decirlo, es que es cortito y se acaba en menos de lo que se tarda en decir "CE-RE-...".
Uys, que el banco del parque desde donde escribo se ha movido y me ha mordido. Me pongo una tirita y ahora si jas jd ajsld fjasldkfjasdjglasdfjalsd jfalsdjf ajdsjfklsjfkjejiejjjj