Hay dos principales motivos por los que no puedo ser objetiva con este libro. El primero, que soy una apasionada de la historia, más aún si se trata de historia de España. El segundo, que soy de Toledo. Toledo, capital de la Hispania visigoda, durante todo el libro en el punto de mira.
Olvidad el título, que no tiene nada que ver. Esto es historia, espionaje, política, estrategia militar, juegos de poder y sí, vale, celos. Nos situamos en el año 705, nuestro protagonista es Angelos, consejero y espía del emperador bizantino Justiniano II.
En un intento de hacer olvidar al califa Al Walid su idea de conquistar Constantinopla, Angelos idea un plan para que aquél centre su atención y, por tanto, la del imperio islámico, en Hispania. Y entre viajes, contactos, manipulación y tretas, será lo que consiga. ¿No lo hemos estudiado todos en el colegio? ¿Qué pasó en el año 711? Ay, qué diferente sería si aprendiéramos historia con narraciones así.
Ah, sí, los amantes: el desencadenante de la conquista. Tariq -bereber y gobernador de Tánger- y Florinda. Y sumemos también a Agila, príncipe visigodo en disputa por el trono con Don Rodrigo, que ya decía yo que entraban en juego los celos. Hay pocos toledanos que no hayan oído la leyenda de "El Baño de la Cava"; Florinda la Cava, un apelativo no muy halagüeño con el que se conocía a la hija de Don Julián. Ha sido emocionante poder ir comparando la leyenda con este relato, que parece mucho menos fantástico y más cercano a los hechos.
Al final todo acaba como debe acabar, aunque aportando algunos datos más que quizá nuestros profesores de historia no nos mencionaron: ¿qué fue de los héroes de la conquista?