La peor obra de Sade que he leído hasta la fecha. "La marquesa de Gange" me parece una novela insípida, con una narración de un crimen visto bajo el aburrido prisma cristiano y un autor que no puede parar de elogiar la religión y compadecerse de la desventura de la protagonista, que es una representación genérica de la virtud.
En cuanto a la escritura, esta es increíblemente genérica, con una pretensión pseudo-romantica que no dice nada y que deja al libro plagado de diálogos grandilocuentes y exaltados. Los personajes machacan una y otra vez la importancia de la religión y la virtud, alcanzando su culmen con esos monólogos aburridísimos que parecían extraídos de un sermón de misa.
Al ser una novela basada en hechos reales, el asesinato de Diane de Joannis de Chateaublanc, entiendo que hay ciertos límites en cuanto a sus personajes y el rumbo de la historia. No obstante, aún con el material dado, Sade no consigue hacer la historia interesante ni da a los personajes ningún alma, todos los implicados son igual de genéricos y simplones. Del autor dependía hacer de este caso tan sonado en la época algo curioso e interesante, pero si no ha conseguido ni le ha dado ese toque inmoral y provocador al que tiene acostumbrado, es porque no lo pretendía.
Explicada la nula calidad literaria de "La marquesa de Gange", me pregunto cuáles fueron las intenciones de Sade al escribir esta novela tan insulsa, sobre todo cuando desencaja tanto con el resto de su obra. Puede parecer extraño que El Marqués de Sade haya escrito una novela elogiando el cristianismo, pero a mí no me pilla de sorpresa. Este elogio obsesivo a la divinidad y a la virtud en la novela, me parece un intento de limpiar su imagen de autor ya manchada por los rumores de haber escrito novelas infames e inmorales como "Justine" o "La filosofía en el tocador". Es por eso que no creo que "La marquesa de Gange" haya sido un tropiezo de Sade, sino un trámite necesario cara a la sociedad.
"La marquesa de Gange" encaja con el estilo de las obras que Sade sí firmaba con su nombre, pues entraban dentro de los límites morales. En ese grupo de novelas descafeinadas de Sade, la narrativa solo roza lo erótico —si es que lo llega a abordar— e insiste siempre en el valor de la moralidad cristiana. Aún si esta parte de la obra del autor es la menos interesante, he de decir que "Los crímenes del amor" (que también forman parte de este subgrupo de novelas morales), aunque no me fascinaron, si me parecieron que tenían cierta gracia y que su discurso no era tan insoportablemente católico y genérico. Por lo que está sección de su obra tampoco es que no tenga nada salvable, es solo que este libro es especialmente malo.
Resumiendo, que a Sade le tocaría escribir una novela santurrona para demostrar que, a pesar de su mala fama, era igual de cristiano que cualquier hijo de vecino y ha acabado escribiendo este despropósito que dudo que le gustará hasta a él.