Se denomina beato a cada uno de los distintos códices manuscritos que copian el Comentario al Apocalipsis de san Juan que en el año 776 realizó Beato de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio, en el valle de Liébana (Cantabria).
“Los beatos son las más prodigiosas creaciones iconográficas de toda la historia del arte occidental”
Umberto Eco.
My review: ⭐⭐
Suscribo casi al 100 por 100 la opinión de mi ilustre amigo Marcos sobre esta novela.
La diferencia en la puntuación es que yo he leído su versión electrónica, que también es muy chuli, pero dudo mucho que se compare a la maravillosa edición en papel de la que él habla.
La segunda diferencia es que a él parece haberle gustado un poquito más que a mí. En concreto, la historia de Eulalia, que al principio promete bastante, acabó por saturarme y, lo que es peor, aburrirme. Una señora de Valladolid algo mayor, que ha perdido a su marido médico, y a la que le recomiendan que salga, que busque algún aliciente en forma de cursillo. Y ya lo creo que lo encuentra, en la universidad, que la tiene a dos pasos, en forma de cursillo sobre el Beato de Liébana y los muchos beatos que hay circulando por el mundo. Empieza el cursillo con dudas, pero don Crisógono, un estrafalario profesor, le hará ver el mundo de los beatos con gran interés. También conocerá allí a Tiqui, una compañera de cursillo, y ya no habrá quién las pare. Menuda pareja.
Llevará las cenizas de su marido a Potes, maravilloso pueblecito con vistas a los Picos de Europa. Y allí conocerá a don Exuperio. Y se hará cargo de la casa que le dejó su marido, ….. y ahí se le termina de ir la bola a Peridis. Lo del hallazgo y su resolución no acabo de verlo, ni siquiera en este tipo de novela.
Luego tenemos la “verdadera” novela histórica. La de los avatares de Beato, Eterio, Elipando y la de la herejía adopcionista de Jesucristo. Y ahí se monta la de Dios es Cristo, valga la frase. Lo malo es que esta parte (la histórica) es escasa, y poco terminamos averiguando de Beato y de su obra (hecho aparte de que del personaje en realidad poco o casi nada se sabe). Si te termina interesando el tema tendrás que buscar información en artículos de revistas especializadas. Que haberlos, háylos.
Al final aparecerán por casa de Eulalia (la de Potes, no la de Valladolid) personajes de mucha enjundia. Cameos de lujo como dice mi amigo Marcos que le dan un toque especial a la novela, pero que en mi caso tampoco ayudan a remontar mucho el nivel.
Y ya es lástima, porque siento una tremenda simpatía por Peridis y su carrera. Y además con su anterior novela (la maldición de la Reina Leonor) me lo pasé muy bien. Pero con esta llegó un momento que se me hizo larga. Las peripecias de Eulalia han terminado por hacérseme bola.
Espero que la siguiente que le lea sea más en la línea de la anterior. En cualquier caso, le agradezco al autor todas las descripciones de los lugares y los paisajes, que son realistas a más no poder. Conozco Potes y sus alrededores, conozco el monasterio de Liébana, y conozco los Picos de Europa, y os aseguro que no se excede con las alabanzas que dedica al entorno. Si no conocéis la zona, ya estáis tardando en hacerlo. Es lo mejor que le podéis sacar a esta obra.
Y si tenéis la posibilidad de ojear algún beato, aunque sea en su edición facsímil, miel sobre hojuelas. Y no hay más.
Dos estrellas.
⭐⭐