Hay personas con las que nos quedamos a un puerto. Con un océano de por medio. Navegando por la cantidad de historias que habíamos imaginado. Maldiciendo nuestra cobardía. Esta vez no es valiente huir. Es fácil no salir de nuestra zona de confort. Lo difícil es levantarse cada mañana con la misma «¿Y si…?».Nos encanta quemar libros que nos da miedo empezar, pero somos incapaces de matarlos en nuestra cabeza.Y a eso lo llamo quedarme…