Un león, grande y amenazador, se cruza en el camino de un niño, dispuesto a comérselo de un bocado. El pequeño se pone a llorar y logra conmover a la fiera, que se encariñará con él, lo llevará a ver el mundo y lo protegerá del peligro. Este nuevo álbum de la reconocida artista Mandana Sadat, es un canto mudo a la amistad, la ternura y la empatía. Las coloridas y expresivas imágenes narran sin palabras una historia entrañable entre el león y el pequeño, en la cual no faltan aventuras, como la pelea con otro león que los ataca, los paseos por la sabana llena de animales, frutos, lagunas, y el agresivo recibimiento de los aldeanos, que les arrojan lanzas, convencidos de que el animal hará daño al niño. Finalmente, el león y su amiguito se despiden y cada uno se duerme junto a su familia, soñando con el otro. Un libro que se presta a muchas lecturas diferentes y que cada niño podrá interpretar según los derroteros de su imaginación. Muchos querrán poner palabras a lo que ven, hacer preguntas, reflexionar... Zambullirse una y otra vez en la contemplación y el relato de este cuento tan especial, silencioso pero lleno de sonidos.
Si no hubiera tenido un Nintendo siendo niño ¿qué otra mascota me hubiera gustado tener? Un león. A quién no le pasó por adentro de la cabeza la idea de tener un león o un cocodrilo o un fantasma como mascota. Veintitantos años de lejanía de mi primera infancia me encuentro con este libro de Mandana Sadat. Libro que de no haber tenido tanta pereza y curiosidad clavada frente al televisor, siendo niño, me hubiera gustado tener. Curiosearlo. De haber tenido este libro en mi primera infancia quizá el debraye (¿o debralle?) del león-mascota se hubiera desenvuelto como se desenvuelve el debralle (¿o debraye?) onírico del niño-del-libro al final. Porque más que una historia simple de un simple león-mascota es la simple historia de cómo suelen nacer, en más de un caso, las amistades que duran más allá de la infancia y adolescencia y juventud y de más etapas videras. De cómo nace y se desarrolla y continúa y termina en más de un caso.
[Se cierra el telón y sobre él se proyecta el león rugiendo de la Metro Goldwyn Mayer.]