Enmirlada, ilustrada por Beatrice Steele, nos invita a conocer la voz de una niña, cuyo mundo interior crece y le permite enfrentarse a las complejidades de la vida, cuestionando y definiendo su identidad
Hay una manera de ser que es íntima, previa a lo humano, previa a los humanos, evitable solo a ratos, profundamente personal e igualitaria entre los seres que son y no piden ser. Las ilustraciones me ilustraron demasiado, me alejaron del texto que me sugería cercanía, pero al conocer la formación de la poeta me concilié con la decisión editorial.
Lindo poema/narración acerca del crecer, las expectativas y lo adultocéntrico de las prácticas de cuidado. Especialmente llamativo resulta el apartado de género y la relación de las plumas del ave.
Lo único que limitó mi experiencia lectora es que algunas de las ilustraciones están demasiado pixeladas, lo que dificulta su lectura.