"Todo intento de reconstrucción histórica parte de las necesidades, las dudas y los interrogantes del presente", escribe Luis Alberto Romero en su Breve historia contemporánea de la Argentina. ¿Qué posibilidades hay de reconstruir una sociedad abierta y móvil, no segmentada en mundos aislados, con oportunidades para todos, fundada en la competitividad pero también en la solidaridad y la justicia? ¿Qué características deben tener el Estado y el sistema político para asegurar la democracia y hacer de ella una práctica con sentido social? Estas son las cuestiones centrales que guían su investigación. Dirigido a un público amplio, el libro conjuga el trabajo riguroso del historiador y la reflexión del ciudadano sobre el presente. Desde su publicación en 1994, tuvo una amplia recepción y demostró ser imprescindible para el conocimiento de la historia argentina. En esta nueva edición, que es también la definitiva, el autor completa el ciclo kirchnerista que se cierra en diciembre de 2015 y compone así un siglo de historia del país. En el epílogo, dicho ciclo es incluido en la perspectiva de la larga e irresoluta crisis argentina y se plantean los enormes problemas y desafíos que deben enfrentar tanto el nuevo gobierno como el conjunto de la sociedad. Luis Alberto Romero sostiene que durante los años de los gobiernos kirchneristas, a pesar del espectacular crecimiento de las exportaciones agrícolas y la solución de los problemas fiscales, no cambiaron las condiciones del país, profundamente transformado desde 1976. Se acentuaron el deterioro del Estado y la desigualdad social, y se consolidó el mundo de la pobreza. La democracia establecida en 1983 fue derivando hacia un sistema en el que los recursos del Estado fueron usados sin control por sus gobernantes, para acumular poder y reproducirlo. La Argentina presenta una realidad incierta y un futuro difícil. Si bien el autor no da cabida a un optimismo acrítico, su esfuerzo reflexivo se apoya en la confianza en "la capacidad de los hombres para realizar su historia, hacerse cargo de sus circunstancias y construir una sociedad mejor".
Es historiador. Ha sido profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET. Enseña en la Universidad Di Tella y en FLACSO, e integra el Consejo de la Universidad de San Andrés. Recibió el Premio Konex de Historia y la Beca Guggenheim. Ha investigado sobre la sociedad, la cultura y la política de la Argentina en el siglo XX. Es autor de Breve historia contemporánea de la Argentina. 1916-2010, que ha sido traducida al inglés y al portugués. Dirige la colección Historia y Cultura de Siglo XXI Editores y colabora habitualmente en los principales diarios del país. Es miembro del Club Político Argentino.
I read the Breve Historia in preparation for my first visit to Argentina since 1980. What was that odd hush over Buenos Aires that one noticed in 1980? Why is it that Argentina experiences an economic crisis every three years or so, and sixty years experienced military coups every decade or so?
As the previous reviewer noted, Argentina's turbulence is probably due to the structure of the economy and the people. It has always made its money by exporting agricultural products. Their system of estancias originated with huge land grants to early Spanish settlers, and perpetuated itself because large-scale operations are most efficient in agriculture. The pampas are shifting now from cattle to crops and orchards, but the economies of scale remain. It is coming to resemble California's central valley, with criollos playing the part of Mexicans.
Top echelons of the military have historically been drawn from the country's leading families. The Catholic Church has been a constant, and generally conservative, influence. Arrayed against them have been labor unions, socialists, anarchists and urban guerilla groups. Romero could do a better job of drawing the foreign connections: most of these would seem to have fed on European intellectual currents of the early 20th century.
He is especially critical of the Videla/Viola military government of 1976-83. Whatever benefit may have derived from finally suppressing the Montoneros and other guerilla groups, a mixed clandestine/overt government can have no moral authority. Lacking the authority to discipline its own supporters, the government allowed the military to chronically overspend, to go beyond the pretext of removing dissidents and simply "disappear" people in order to loot their estates, and permitted all sorts of financial shenanigans that ultimately undermined any legitimacy their "reorganization" program might have wished to claim.
I enjoyed Romero's use of Spanish. I kept a dictionary on hand not to understand what he wrote, because context easily filled in most of the blanks, but for the joy of learning new words and seeing them so well deployed.