De Tenochtitlan a la CDMX Através del relato histórico y un periodismo lírico que suele poner el acento en la gente, esta crónica mixtape , con visos de humor y melancolía, va y viene por los hechos de la Conquista de Tenochtitlan y cuestiona en cada capítulo, implícita o explícitamente, las fronteras entre comunidades, ciudades y nacionalidades; entre pasado y presente. El terremoto en México de 2017; el único asilo destinado a sexoservidoras de la tercera edad en el mundo; la pandemia de covid-19 en el Centro Histórico de la Ciudad de México; la fiesta patronal de Tepetlaoxtoc; los judíos de Cozumel y los de la colonia Álamos; las caravanas migrantes de Centroamérica y otros temas inesperados conviven aquí de forma orgánica con el naufragio de Diego de Nicuesa en el Caribe, la aprehensión de Cuauhtémoc en un barrio de Tlatelolco y la batalla de Centla, desembocando en lo infraordinario que recuerda al escritor George Perec. Todo esto en plena resaca de los dichosos quinientos años.
Como todo libro hay cosas muy buenas y otras no tanto. Al ser un libro de crítica puede que la narrativa se te haga algo pesada en algún momento, más que nada porque saltamos del S.XVI al s.XXI, pero si te lo vas “chiquiteando” creo que le agarras el gusto.
Hay algunas partes que me encantaron y no fuero exclusivamente las partes históricas - qué de antemano sabía que las iba a disfrutar-, más bien fue la crítica (más que válida) a lo que pensamos ahora sobre sucesos como “la noche triste”: ¿es correcto llamarla así? ¿Es aún más correcto llamarla “Noche de la Victoria”? ¿Somos una sociedad orgullosa de su pasado indígena, o sólo cuando le conviene?
En General se me hizo un libro bueno pero medio pesado a pesar de lo corto que es (148pp)
Si bien hay muchísimas cosas interesantes creo que no tiene hilo conductor, temporalidad (ni lineal ni saltos en el tiempo). De pronto estamos en Tepito, en Mérida, en Europa, en la ventana con los gatos, en 2017, Enmedio de la pandemia. No siento que haya una estructura narrativa que persiga un objetivo más que contar relatos del autor extremadamente aleatorios que nunca llegan a converger en algo sustancial. Ya quería acabarlo jaja.
Al principio no me convencía, luego agarré gusto por el ritmo de la prosa milenial y los datos curiosos que invitan a caminar y observar más la ciudad en la que vivimos con esta propuesta de contraste entre pasado y presente. A mi gusto le faltó profundizar en torno al nacionalismo, el racismo y el clasismo, pero tal vez le estoy pidiendo demasiada crítica a un texto, que si bien tira dos tres cuestionamientos agudos, funciona más como entretenimiento.
Una buen relato histórico que abarca temas de interés, mezclando el pasado con temas de la actualidad conforme avanzas la lectura. Existen uno o dos tramos donde la lectura se hace pesada, pero en general es un libro que alguien que le interese la historia lo disfrutará.