Lo leí en español, en la edición de edhasa, qué bonito cuento. Te deja esa sensación de cómo hombres tenemos tantas limitantes (impuestas por el sistema, la sociedad, nosotros mismos) al momento de lograr expresar muchas de las emociones, que ternimanos en silencio o en actividades bastante cuestionables. La representación de ese lagarto cómo ese animal, ese peso, esa dimensión en la que se alargan cada una de las cosas que cómo hombres no podemos (por no saber) sacar.