Este libro lo salva 2 cosas: la primera la historia de sammy con su gato Mr. O'Donnell, el autor describió de manera muy sentida su conexión y como el uno salvó al otro y viceversa. Sentí el dolor de su muerte, me indignó como la mayoría subestimaba su relación, y me emocionó el homenaje al final del libro. La escena donde una vez fallecido el gato, sammy sostiene los bigotes que fue acumulando con el tiempo y se derrumba a llorar, me conmovió. Tal vez esta parte de la historia mueve fibras en mi por el hecho de que tengo un gato al que amo, y se lo que se siente amar a un amigo peludo.
Segundo, la descripción de como se siente vivir lejos de la tierra natal, esa nostalgia y melancolía por la tierra que te vio nacer y crecer.
No soporté las escenas cliché del asalto de los mafiosos colombianos, como todo se resolvió tan mágicamente y al final quedaron como héroes. Te acaban de atracar 2 sicarios mas peligrosos de un cartel colombiano eres apuntado por un arma a punto de morir, y te queda animo para sentarte a hablar de cotilleo amoroso tonto. No lo soporté.
Ni se diga del velorio/despedida de Rebeca, solo vi malos diálogos, diálogos extras, que molestaban y fastidiaban.
Quedaron hilos faltantes en la historia, el recuerdo del incendio en la infancia de Sammy, su crisis existencial que lo hacia pensar a cada instante en su, según el triste infancia y adolescencia en Colombia.
Conclusión, para mi, Mr. O'Donnell es el mejor personaje del libro, y lo salvó.