Peter Sloterdijk, quien en la condición de filósofo alemán, y llevando sobre sus lomos como dice llevar los pronunciamientos de Nietzsche, ha dado un giro y una sacudida en el mundo de la filosofía. Bien es conocido por texto como Tienes que cambiar tu vida, donde pone de manifiesto la práctica como condición humana. Crítica de la razón cínica como bien lo plantea: “el cinismo en el proceso real y relativamente general de lo social y espiritual, de tal manera que la esencia cínica o química no viene de los individuos -esto sería una travesura psicologista-, sino que se ofrece a los individuos, crece en ellos y se desarrolla a través de ellos, es decir, con su fuerza, por encima de ellos.“ “El hombre actual tiene a su alcance la máxima «saber es poder» pero no sabe cómo darle utilidad”. Excelente textos.
Muerte aparente en el pensar de Sloterdijk, quien probablemente es uno de los filósofos alemanes más controvertido de la actualidad, al poner de manifiesto sus interpretaciones idiosincrásicas, a veces algo arriesgadas, de los fenómenos contemporáneas no solo en la tradición filosófica para repensarla, sino también en la continuidad de los ritos y parábolas, observa lo cambiante de la ciencia y las acciones del científico desde una nueva perspectiva sobre el pensamiento y la actuación de los humanos, propone al científico a volver a la vida consciente de la práctica, a ese campo accesible y a las acciones del científico como ejemplo. Esto se ha perdido en gran manera en la ciencia. En el libro apuesta a cuatro consideraciones: Primero, La ciencia como antropotécnica ejercitante en general, perfilando objetiva e históricamente el tema. Teniendo como figuras a Edmund Husserl y a Sócrates. Segundo, El múltiple condicionamiento del ser humano de epojé. Tercero, La configuración o autogeneración del ser humano desinteresado “sólo los muertos gozan del privilegio de contemplar «autópticamente», algo así como cara a cara, las verdades del más allá. ” Cuarto, La ambivalencia inherente a la cultura racionalista moderna desde que se desconecto de su larga fase de impulso metafísico.
En una ocasión, siendo entrevistado, se le hizo la pregunta ¿Hemos Pedido la capacidad de pensar? Y su respuesta fue: No es capacidad como tal. Pero no se dan las circunstancias vitales que nos permiten retirarnos y tomar distancia. Para Husserl y su fenomenología había que salir del tiempo impetuoso de la vida, el dispositivo más elemental era siempre dar un paso atrás. Ese acto te permite convertirte en observador. Sin una cierta distancia, sin una cierta desimplicación la actitud teórica es imposible. La vida actual no invita a pensar.