Terminada mi primera relectura de "La magia de Krynn", el primer volumen de la primera trilogía de los Cuentos de la Dragonlance, una colección de 6 volúmenes que - si no me equivoco - ocupa el puesto inmediato al que era y es la mejor trilogía de este universo, las Leyendas. Debe hacer muchos años desde la última vez que lo leí, porque a diferencia de lo que me ocurre con las Crónicas, las Leyendas, el Ocaso de los Dragones y la Forja de un Túnica Negra, los Cuentos nunca estuvieron en mi estantería y los leí de la biblioteca. Ahora sin embargo, ya están en casa.
¿Por qué a estas alturas me hago con ellos? ¿Nostalgia? Sí. ¿Que si por mí fuera, me haría con toda la enorme bibliografía de Dragonlance? También. Pero ante todo una cierta sospecha, quizá infundada, que se ha apoderado de mí desde que Dungeons and Dragons ha anunciado que va a reescribir sus libros publicados purgándolos de todos los elementos que considere racistas y sexistas; cosa que siempre es una mala idea, no porque el sexismo y el racismo estén bien - de eso nada - sino porque como dice la cita bíblica, quod scripsi scripsi. No tiene sentido a estas alturas, y aunque no tengo claro que esto vaya a afectar a Dragonlance - una subfranquicia de DnD - por si acaso, voy a hacerme con lo que me falta antes de que se les ocurra convertir a Flint en un arquero y que Raistlin vista la Túnica Gris como Gandalf - porque el color negro es racista ahora, al parecer -.
Basta de tonterías. Vamos con el volumen. No es una novela única sino, como toda la serie, una colección de cuentos pertenecientes al universo de Dragonlance y que desarrollan lore e historias paralelas (lo que ahora se llama spin-off) de los personajes ya conocidos. Y aunque el prólogo es de Weis y Hickman, tan sólo dos historias están escritas por ellos, perteneciento al resto a otros autores del universo Dragonlance. Aunque no están mal - alguna de hecho, está bastante bien - recuerdo que en su día me decepcionó un poco ya que se nota cuando Weis y Hickman escriben los Héroes de la Lanza y cuándo no. Eso no significa para nada que los Cuentos no valgan la pena, sólo que, comparado con el apoteósico final de las Leyendas, es normal que al abordar los cuentos, que no son una continuidad, se experimente cierto bajón.
Sin embargo, el volumen vale la pena por dos joyitas, en mi opinión. La primera es "La prueba de los gemelos", de Margaret Weis, que fue la primera versión corta de lo que sucedió a Caramon y Raistlin cuando éste último pasó la Prueba para ser mago reconocido. Una versión más completa, profunda y desarrollada se publicó después - creo - en La Forja de un Túnica Negra, siendo ésta última versión la que la autora considera canon y dejando la anterior - y otros flashbacks y menciones que se encuentran en las Crónicas y las Leyendas - como relatos incompletos y modificados por la leyenda, cosa que en lugar de añadir caos al tema, le añade realismo. Eso sí, aquí es una versión corta, seca y con un final abrupto, además de algunas pequeñas incongruencias con la versión completa posterior, pero vale la pena en cualquier caso.
Y la otra joya, muy superior, y que con razón se encuentra al final del volumen y estructurada en varios capítulos, es "El Legado", escrito conjuntamente por Weis y Hickman, y que narra la Prueba de Palin Majere, hijo de Caramon y sobrino de Raistlin. Sólo por esta historia el volumen entero vale la pena, y aunque luego fue re-publicado de nuevo en La Segunda Generación - cosa que no recordaba - está bien que apareciera en este volumen ya que la constante de esta primera colección de cuentos es el tema de la magia. Y que es una historia muy conmovedora y muy bien escrita. Lo dicho, nadie escribe a los gemelos Majere como estos dos autores. Por otra parte, aunque en el fondo siempre defenderé que debieron dejar a Raistlin donde se quedó al final de las Leyendas - muerto y desaparecido - no puedo negar que su vuelta de entre los muertos - real y no real - es muy conmovedora y no te deja indiferente. Aunque no me acabo de tragar a Palin. Ni a Dalamar. Dios, qué imbécil. Se merece todo lo que pase.
Por último, si no le doy las cinco estrellas, es por la calidad variada que hay entre unas historias y otras. "A tiro de piedra" es estupenda, pero "En busca de la fe" es horrible. El poema que narra cómo Riverwind encontró la Vara de Cristal Azul es ilegible - ¿o será cosa de la traducción al español? - pero el relato jocoso "El Último Hogar" en el que un kender tira un afrodisíaco en los barriles de cerveza de Otik no tiene precio. Depende mucho del autor que escribe el cuento. Por no mencionar que el teoría, este primer volumen se basa en el lore de la magia, pero no se desarrolla dicho lore en absoluto, quedando la magia como algo meramente anecdótico. Es el problema de Dragonlance: nunca se ha invertido tiempo en explicar cómo funciona la magia.
Por lo demás, recomiendo este libro a los fans de Dragonlance que se quedaran - como nos quedamos todos - hechos una piltrafa tras el devastador final de las Leyendas y necesitan alzar la cabeza del polvo. Pero que no se esperen nada parecido ni al mismo nivel. Vale la pena si quieres saber cómo siguen algunas tramas y saber más de algunos personajes queridos - particularmente Raistlin - pero en este punto yo ya siempre he dado por concluido lo imprescindible de la saga, que siempre serán las Crónicas y las Leyendas.