En el año 2014 México perdió a José Emilio Pacheco, uno de sus más reconocidos poetas, ensayistas y cuentistas, ganador del premio Cervantes. Este autor pertenece a la generación de mediados de siglo, compartiendo andanzas con gente como Sergio Pitol y Carlos Monsiváis. "El principio del placer" escrito en 1972 (cuando el autor tendría treinta y tres años de edad) podría ser su más celebrado libro de narraciones cortas. En realidad el volumen consta de cinco cuentos y una pequeña novela.
Al tratarse de un poeta, uno esperaría que el estilo nos entregase una elegante y fina prosa poética ¡Y resulta todo lo contrario! La narrativa de Pacheco se distingue por su similitud con el lenguaje oral; sus frases y sus abundantes diálogos se construyen como destinados para un guión fílmico; en ellos observamos consistentemente el lenguaje coloquial y la jerga juvenil. Además el escritor se libera por completo de las reglas ortográficas, valiéndose de recursos muy poco socorridos (¿en qué otro lado podemos encontrar el recurso del coma y aparte?). Y a pesar de estas licencias vanguardísticas los escritos se sienten asequibles, arraigados y auténticos.
Los cuentos están ambientados en las mejores épocas del México posrevolucionario. La población gozaba de un desarrollo económico pujante, pero carecía de libertades civiles. Curiosamente el autor se centra en personajes de clase alta, siempre cercanos a la élite gubernamental ofreciéndonos situaciones sociales muy parecidas a la de la película "Roma" de Alfonso Cuarón. Es verdad que ningún cuento trata abiertamente sobre la situación política, pero el tema es mencionado constantemente en el trasfondo. Parece que los escritores mexicanos son así; desarrollan su propuesta literaria abordando el género y el tema de su predilección; sin embargo, la política se sugiere sutilmente como tratando de burlar una posible censura.
Veamos cuento por cuento:
El principio del placer:
¿Puede un cuento convertirse en un culebrón? después de leer "El principio del placer" dirámos que sí. En realidad, se trata de una novela corta de corte epistolar, para ser más precisos escrito a manera de diario. La trama nos habla de la agitada primera experiencia romántica de un jovencito recién entrado a la adolescencia (quien podría ser un álter ego del escritor). Este protagonista cumple también con la función de narrador, por lo que no debemos esperar una optimización de la expresión lingüistica, sino más bien una representación fiel de las expresiones de la gente de su edad, incluyendo sus barbarismos y sus errores ortográficos. Con todo y que el relato reproduce una infinidad de diálogos, notaremos que los guiones, las comillas y hasta los signos de interrogación estan suprimidos. Esto no debe importarnos en absoluto, porque la historia es legible, entretenida, humorística y con los suficientes elementos melodramáticos para justificar el apelativo de "culebrón".
Dado que Pacheco era muy dado a reescribir sus propias obras, nos encontramos con que diez años después el escritor retomaría la tesis de "El principio del placer', dando por resultado otra brillante y popular novela corta: "Las batallas en el desierto", un libro que todo mexicano ha leído (o al menos dice haberlo hecho).
La Zarpa:
Podríamos denominar a este magnífico relato escrito en segunda persona (usted) como un "monólogo confesional". Trata sobre una mujer confesando ante el sacerdote los sentimientos concernientes a la relación de toda una vida con su mejor amiga. El personaje pleno de sinceridad se explaya en una especie de catarsis, siendo capaz de acusarse de cosas terribles, pero también asimilando las experiencias con la sapiencia que no fue capaz de tener en su momento. Excelente.
La fiesta brava:
Sin duda, el cuento más complejo de este volumen. Trata sobre un infravalorado escritor llamado Andrés Quintana, quien repentinamente recibe una oferta de trabajo ideal para relanzar su carrera. Para ello, debe escribir un relato para una revista muy importante. Sin embargo, la persona que le ofrece esta gran oportunidad es el antiguo novio de la que ahora es su esposa. La peculiaridad literaria consiste en que la obra presenta primero el relato fantástico "la fiesta brava" (con el que Quintana pensaba aprovechar la oferta), y será hasta después cundo desarrolle su verdadero planteamiento y trama. Esta singular estructura llamará poderosamente la atención de los conocedores, pero podría confundir a los lectores comunes. Por si fuera poco, el autor experimenta con la metaliteratura y con el recurso del flujo de consciencia. No debemos olvidar que este libro aparece en un periodo dominado por la tendencia posmoderna (o "Vanguardismo" como define el propio Pacheco).
Langerhaus:
Algunos lectores afirmarían que estamos frente a un cuento fantástico, pero otros tantos podrían ubicarlo en el género psicológico. Trata sobre el misterio de una persona fallecida que nadie parece recordar; todos los amigos y conocidos que supuestamente tuvieron contacto con el finado niegan su existencia. Sin embargo, la confusión podría deberse a una proyección psicológica del narrador. Este relato podría haberlo escrito Henry James en su serie fantasmagórica. Muy bueno.
Tenga para que se entretenga:
Creo que este es el gran aporte de este libro. Aquí encontraremos elementos fantásticos y detectivescos al estilo de Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle, pero adicionados con intriga política a la mexicana. El relato presenta una trama perfecta, narrada a manera de epístola por un investigador privado. La historia se basa en tres símbolos maestros; un caracol, una rosa y un periódico. Con esos elementos el lector deberá resolver el caso que involucra a un niño desaparecido en circunstancias muy extrañas, (como de leyenda popular) en medio de un ambiente político turbulento. Baste mencionar que en México se utiliza la frase "tenga para que se entretenga" cuando los medios de comunicación ofrecen "pan y circo" como distractor de alguna crisis social o política.
Cuando salí de la Habana:
Posiblemente sea el cuento menos impactante de la colección. Trata sobre el enamoramiento de un aprehensivo agente de ventas mientras viaja en un barco. Este es de esos relatos en los que la vida, la muerte y el sueño se confunden, por lo que lo ubicaremos dentro del género fantástico.
Conclusión:
El poeta José Emilio Pacheco escribió una sólida y variopinta colección de cuentos, mostrando un estilo vanguardista, pero (en la mayoría de los casos) asequible y muy original. En todas estas historias el lugar común será la situación política del país a mediados del siglo XX; el México del partido hegemónico, del desarrollo sostenible y de las libertades coartadas. La prosa puede parecer por momentos un tanto etravagante pero siempre será atractiva; y por supuesto, la calidad literaria es indiscutible.